LA CRÍTICA, 2 MARZO 2025
02/03/2025@10:51:27
Nadie duda de que la invasión de Ucrania se justifica por la negativa de Rusia de que la OTAN tomara posesión, con la posible presencia de armas nucleares incluidas, del llamado Heartland, ese territorio que, según Mackinder, quien lo domine dominará Eurasia, y quien domine Eurasia dominará el mundo.
Pero razones geopolíticas aparte, aunque son muy importantes y además es ya demasiado tarde, tras la bochornosa escena de la reunión del Presidente Trump y el Presidente Zelensky que adelanta el final de la invasión con el resultado de una derrota total –“rasgrom” le llaman los rusos–, de la desolada Ucrania, Europa ya sabe –se ha enterado de sopetón–, que sin EEUU, no es más que una colección de potencias de segunda fila, envejecidas y asediadas por la inmigración ilegal, que ha visto la debilidad del continente y, al igual que con la caída del Imperio romano, se ha decidido a tomarlo, ya que Europa hace años que ha perdido la voluntad de luchar y la voluntad de vencer. (...)
LA CRÍTICA, 11 FEBRERO 2025
La presidencia del nuevo inquilino de la Casa Blanca no ha cumplido apenas 20 días y ya se atisban indicios de lo que constituye el titular de este artículo, aunque es necesario definir cada concepto en su justa medida, dado que se trata de percibirlos en plenitud, o al menos anunciar una posible evolución importante.
Conceptuaríamos como riesgo de esta etapa de la gobernanza de Estados Unidos, cuando la misma y sus medidas, las órdenes ejecutivas de estos primeros días y el esbozo de sus políticas en diferentes disciplinas sean susceptibles de producir un daño.
Si esos riesgos decantan daños específicos, aquellos se tornan en amenazas, a las que habrá que hacer frente. (...)
LA CRÍTICA, 19 AGOSTO 2024
A ver si les suena este relato:
La inmigración es uno de los problemas que padece nuestro modelo de sociedad. Al fenómeno inmigratorio se debe la mayor parte de los delitos, bajada salarial y falta de empleo que padecemos. Las autoridades deben ponerse manos a la obra para legislar de forma que se pueda parar ese flujo migratorio, controlar de manera más efectiva nuestras fronteras, proceder a la detención de todo aquel inmigrante que se encuentre en nuestra tierra de manera ilegal o sin permiso de trabajo, (lo que implica que viene aquí a delinquir), proceder a su internamiento en centros de detención y a continuación proceder a su expulsión, escoltado o no, al territorio del que proceda.
O este otro:
Al inmigrante es fácil reconocerlo por su color de piel oscura, rudeza, falta de educación y respeto a nuestras costumbres, difícil de integrar por no querer aprender nuestra lengua y seguir anclado en sus atavismos ancestrales.
Pensarán que es el discurso de algún partido de ultraderechas actual de cualquier país europeo, ¿no? ¿España, Hungría, Alemania, Gran Bretaña tal vez? Pues no: estamos hablando de la Cataluña de postguerra, qué opinión tenían de la inmigración española, especialmente la andaluza y extremeña y de cómo la oligarquía catalana consiguió del franquismo que se llevaran a cabo controles “fronterizos” de esa inmigración, proceder a la detención de los “sin papeles” de aquella época e internarlos en centros de detención de ilegales para, una vez reunido en número suficiente, organizar el pertinente convoy para ser expulsados, sin miramientos, a su región de origen.
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LA CRÍTICA, NAVIDAD DE 2024
Texto íntegro del Mensaje del Rey de España Felipe VI desde el Palacio Real de Madrid ...
LA CRÍTICA, 25 SEPTIEMBRE 2023
Hace unos años, publiqué un artículo que titulaba “Elogio de la Mentira”. En él, exponía cómo el uso de la mentira deliberada, es decir, no del simple error, sino su empleo para engañar y conseguir réditos políticos o sociales no estaba, a menudo, mal visto y ni mucho menos se consideraba un deshonor para quien la practicaba. Antes bien, incluso para algunos, se consideraba una habilidad política y de hecho las acusaciones de mentirosos se cruzan hoy entre los distintos grupos políticos sin que esto sea tomado como una grave acusación o insulto.
Algunos arguyen que el anunciar y prometer que se va realizar alguna acción y luego hacer lo contrario, no supone una mentira sino un “cambio de opinión”. Otros creen que, aunque exista la firme sospecha de que cuando se estaba formulando una afirmación, se estaba haciendo a sabiendas de que no se pensaba llevar a cabo, es decir se estaba mintiendo, como era difícil de demostrar en ese momento, había que aceptarla. (...)
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