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JOSÉ DEL RÍO DESDE SALAMANCA

Poeta, narrador y matemático

José del Río Sánchez
José del Río Sánchez

Una entrevista de Alfonso del Río para La Crítica

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El autor de También los novelistas saben matemáticas publica su último libro: Cuando tu paraíso no está en google

En Salamanca, la bella capital del Tormes, entrevistamos al matemático y escritor astorgano José del Río Sánchez, autor de libros de matemáticas, de poesía, de narrativa y de ensayo: Berenice, La espiral de Durero, Cuando tu paraíso no está den google, También los novelistas saben matemáticas...

De entrada, lo que más sorprende de tu obra es la variedad de géneros que abarca. ¿Hay alguna explicación para esto?

Supongo que esa diversidad refleja mi personalidad y mis inquietudes, que son también muy diversas. Me interesa la literatura, la ciencia, la historia, el arte… Los libros relacionados con las matemáticas surgen vinculados a mi profesión como profesor de matemáticas. Los de literatura obedecen a necesidades de expresión más profundas, derivadas de sentimientos como el amor, los desencantos, el paso del tiempo… o con ideas relacionadas con el sentido de la vida, la creatividad artística, la ética, la historia…

La diversidad de tu obra también parece demostrar que son compatibles la actividad literaria y la científica.

En muchas novelas, escritas por autores tan importantes y variados como Cervantes, Delibes, Vargas Llosa, Saramago, Cortázar, Larsson, Almudena Grandes, Atxaga, Brown, Sampedro, Grass, Swift, Verne, Unamuno, Pérez-Reverte…, hay referencias a las matemáticas. Sobre este descubrimiento interesante y sorprendente escribí el libro También los novelistas saben matemáticas con la intención de que los lectores, al mismo tiempo que disfrutan con la literatura, puedan ampliar sus conocimientos matemáticos. Estos escritores, aunque no tienen una formación matemática específica, usaron las matemáticas en sus novelas. Pero además hay otros que sí estudiaron matemáticas en la universidad, como el premio nobel Coetzee, Guillermo Martínez, Robbe Grillet, Ruge, Vizinczey, Makanin… De modo que la literatura y las matemáticas, la ciencia en general, son perfectamente compatibles.

Otro de tus libros tiene este curioso título: Cuando tu paraíso no está en google. ¿Qué es para ti el paraíso?

No es un sitio, tampoco es el fruto de haber satisfecho todos los deseos, algo completamente imposible, incluso para los que tienen mucho dinero. El paraíso es esa razonable y sencilla felicidad que se alcanza cuando las relaciones con las personas y las cosas que realmente nos interesan son, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles. En los relatos de ese libro, los personajes luchan por alcanzar su paraíso o por recuperarlo si lo perdieron por alguna razón. Y naturalmente lograrlo no es tan fácil como hacer clic en “google”. Y los conflictos que se producen determinan la trama de las historias.

Has publicado tres poemarios: Polifonía, La espiral de Durero y Berenice, que aparentemente son muy diferentes entre sí, o ¿hay alguna relación oculta?

En Polifonía el poeta mira hacia su interior, explora sus deseos en diálogo con las voces de otros poetas, artistas, filósofos… y comunica la tensión producida por ese diálogo. En La espiral de Durero, ocurre lo contrario: el poeta mira a su alrededor y comunica lo que ve después de haberlo interiorizado. Y Berenice es la expresión del amor vivido en el tiempo: su nacimiento, su plenitud y su declive. De manera que, sin haberlo programado, ahora me doy cuenta de que, simplificando un poco las cosas, los tres libros obedecen a un mismo modelo: exploración y comunicación.

¿Cómo ves la literatura actual escrita por autores leoneses?

Muy vigorosa, como siempre. Junto a los maestros reconocidos, hay una pléyade de autores más jóvenes que continúan alimentando el flujo de las letras leonesas. Yo creo que este es un proceso que se retroalimenta a sí mismo: la imitación, la competencia, la influencia y la complicidad entre los escritores hace que, a medida que pasa el tiempo, crezca el caudal de la producción literaria, y el de la tradición leonesa lleva muchos siglos recibiendo las aguas de muchos autores importantes.

Sin embargo, cada día se lee menos y es más difícil publicar. ¿Tiene sentido escribir?

Yo creo que el oficio de escritor como una ocupación que dé para vivir tiende a desaparecer salvo las grandes excepciones. Ahora hay que completarlo o sustentarlo con alguna otra actividad laboral. De este modo, quizá el escritor se sienta más libre para crear lo que le dé la gana sin tener que sujetarse a los gustos del mercado. Y quizá también, quien no tenga una vocación muy definida y una perseverancia a prueba de desencantos abandone más temprano sus intentos.
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