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Analfabetismo en León

Por Francisco Ansón Oliart
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...en España el 2,20 por ciento de la población es analfabeta. Pero Castilla y León merece elogio, puesto que únicamente el 0,90 de su población es analfabeta...

Hace ya años, cuando realizaba las prácticas como alférez de complemento en el Regimiento Saboya Motorizado Nº 6, en mi compañía había 9 analfabetos, al que se agregó un décimo que no sabía sumar. Fueron mis mejores alumnos. Les daba clase de siete a ocho de la mañana en que tocaban diana. También es verdad que no se licenciaban si no sabían, leer, escribir y el cálculo.

Ahora bien, el analfabetismo tiene varias definiciones. La más conocida se refiere a la incapacidad de leer y escribir. Tuve ocasión de darme cuenta de lo que “incapacitaba” el analfabetismo, cuando, en Madrid, en una parada de varias líneas de autobús, al llegar uno de ellos, una señora me preguntó, con timidez, qué número era el del autobús. Se lo dije, pero ella se creyó en la obligación de explicarme que se le habían olvidado las gafas. A lo largo del trayecto pude comprobar que no era así y que la mujer veía bien. Debe ser una limitación y un sentimiento de impotencia y de vergüenza, tener que preguntar por una calle cuyo nombre se ve claramente o por el nombre de un producto que se quiere comprar y que se tiene delante.

En la actualidad el concepto de analfabetismo se ha ampliado al llamado analfabetismo funcional, esto es, a la incapacidad de utilizar la lectura, escritura y cálculo, para entender de manera adecuada las tareas necesarias de la vida cotidiana: las instrucciones para el manejo sencillo de un instrumento que se compra, un cartel de advertencia de tráfico, la comprensión de un artículo de periódico o el uso, cada vez más imprescindible, de los medios electrónicos e informáticos. Es decir, el analfabeto funcional es capaz de unir las letras y leer un escrito, pero sin apenas comprenderlo. En síntesis, para las Naciones Unidas, una persona analfabeta es aquella que no puede, entendiéndolo, ni leer ni escribir un breve y simple mensaje relacionado con su vida diaria.

En España los analfabetos son, casi en su totalidad, los mayores de 70 años que tuvieron que ponerse a trabajar a edades muy tempranas, los inmigrantes con relación al idioma español y también, el resultado del alto fracaso escolar que existe en nuestro país.

Con datos de 2013, sobre el censo de 2008, del Ministerio de Administraciones Públicas, en España el 2,20 por ciento de la población es analfabeta. Pero Castilla y León merece elogio, puesto que únicamente el 0,90 de su población es analfabeta. Además, si se compara con Comunidades Autónomas, que, para la población en general, son más cultas y también con gran tradición universitaria, por ejemplo, como es el caso de Cataluña, ésta presenta un porcentaje de analfabetismo del 1,90 por ciento, es decir, más del doble que Castilla y León. En todo caso, las dos comunidades con mayor porcentaje de esta “incapacidad” son Extremadura, con el 4,80 por ciento y Andalucía, con el 4,20 por ciento, y las que menos, Cantabria y Navarra con sólo el 0,50 por ciento.

¿Cuál es remedio para erradicar el analfabetismo funcional? “Algunos expertos, junto con La Sociedad Española de neurología (SEN), afirman que leer es el único remedio para erradicar el analfabetismo funcional. Además, de prevenir enfermedades mentales que afecten en un futuro a nuestro quehacer diario, como el alzhéimer o las demencias.” Pues bien, según la investigación del Market Research World (MRW), España es uno de los países a los que sus ciudadanos dedican menos horas semanales a la lectura, prefiriendo ver la televisión o el uso de las redes sociales.

(http://www.eliberico.com/los-indices-de-analfabetismo-funcional-aumentan-en-espana-y-el-reino-unido.html).

Francisco Ansón Oliart

Investigador y escritor; licenciado y doctor en Derecho (Universidad Complutense de Madrid); doctor of Philosophy and Psychology (K-University, California); licenciado en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid); doctor en Ciencias de la Comunicación (Universidad Camilo José de Cela)