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Centenario del primer ordenador electromecánico automático

El aritmómetro electromecánico de Torres Quevedo

Aritmómetro de Torres Quevedo. (Foto: Museo Torres Quevedo).
Aritmómetro de Torres Quevedo. (Foto: Museo Torres Quevedo).

LA CRÍTICA, 26 DICIEMBRE 2020

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El 26 de junio de 1920, hace más de cien años, Leonardo Torres Quevedo (1852-1936) presentaba en París, con ocasión del centenario del científico Thomas Colmar, su “aritmómetro electromecánico”, primer ordenador, primera computadora, como deseen, que se exhibía en el mundo. (...)

... Efectivamente, el primer ordenador fue inventado por un español de Cantabria, que además tiene nombre propio, el de su inventor. Sin embargo en muchos textos, anglosajones principalmente, aparece como el primero la Computadora Electrónica de Integración Numérica del Ejército de los Estados Unidos construida en 1946. Muy poco después apareció en 1950 la primera Computadora Electrónica británica, basada en un diseño de Alan Turing, que consiguió crear una máquina para descifrar el código de la máquina alemana “Enigma” durante la guerra.

La razón por la que no es reconocida la máquina de Torres Quevedo puede ser que su ponencia explicativa y descriptiva la escribió en francés para presentarla en París en el centenario mencionado y no tuvo reflejo en la literatura científica en España a pesar de que el Presidente de la Sociedad Matemática de Francia le llamase “el más prodigioso inventor de su tiempo”. Torres Quevedo sembró la semilla de la automática en Francia y allí floreció la semilla, aunque después incomprensiblemente le silenciaron.

Es sorprendente que durante el siglo XX no hubiera una traducción al español del invento del español y que le primera traducción inglesa no fuera descriptiva, ni científica sino meramente histórica por lo que no tuvo relevancia alguna.

Sin embargo, algunos inventos de Torres Quevedo sí tuvieron importancia durante la Gran Guerra, como los dirigibles diseñados por él mismo en 1916 y fabricados por Astra (empresa francesa). Los dirigibles Torres-Astra fueron utilizados con eficacia durante la guerra. Por otro lado el transbordador del Niágara, que diseñó y construyó en España para Canadá, y que se llevó por piezas para montarlo allí mismo, continúa funcionando hoy en día sin una simple avería o interrupción. Invento español claro. Qué tiempos aquellos cuando la metalurgia española era muy destacable.

Con su aritmómetro Torres Quevedo introduce mecanismos automáticos nuevos y originales. Realmente es una calculadora digital que utiliza sistemas electromecánicos lo que le sitúa como pionero de la “automática” actual. Además, se refería a su máquina como el autómata. No obstante la primera máquina “electrónica”, más avanzada que la “electromecánica” de Torres Quevedo, se construyó en 1946 en la Universidad de Pensilvania, más de 25 años después.

Torres Quevedo ocupó un lugar en la historia de las ciencias que se escribió en Francia. ¿Y en España? Pues resulta que no. La Historia General de las Ciencias realizada por el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia y publicada en castellano en 1971 y posteriormente en edición revisada en España en 1988, no se cita a Torres Quevedo en los volúmenes dedicados a las matemáticas, cibernética o de automatización del cálculo en el siglo XX. Tampoco en ninguno de los apartados Informática, Robótica e Inteligencia Artificial aparece nuestro protagonista, parece ser que es debido al desconocimiento de las Universidades Politécnicas españolas de la aportación de Torres Quevedo a la ciencia.

Sin embargo en 1975, Brian Randell, autoridad indiscutible en historia de la computación, cita adecuadamente a Torres Quevedo en su obra “Orígenes de la Computación Digital” y lo vuelve a hacer en 1982 en su “Historia de la Computación”. Torres Quevedo se introduce como transición entre la era mecánica y la era electrónica, sin embargo por razones desconocidas sigue sin ser reconocido como pionero de la automatización a pesar de las citas británicas indicadas.

No hemos mencionado dos inventos relevantes de Torres Quevedo, el “telekino” o primer mando a distancia que creó en 1901 y el “ajedrecista” o primera máquina que juega al ajedrez que construyó en 1911. Sobre la base de su experimentación en ambas, nacería la obra cumbre de la ciencia matemática española, que Torres Quevedo bautizó Automática, obra que denominó “Ensayos sobre Automática. Definición y Extensión Teórica de sus aplicaciones”.

Parece mentira, pero es fácilmente comprobable, en internet, en wikipedia concretamente, que abril de este preciso año 2020 existe una historia completa de los descubrimientos y aportaciones de Torres Quevedo a la Automática y a la Computación, aunque como ocurre a menudo en esa enciclopedia en la red, no es completa y falta referencia al “telekino” como primer mando a distancia fabricado a principios del siglo XX.

En España, que para muchos somos un país que vive del turismo, como si la aportación al PIB del turismo en Italia, Francia o Reino Unido fuera despreciable, o como si la aportación al PIB de España a la industria automovilista no fuera de nivel similar al del turismo, tenemos a dos eminentes científicos Santiago Ramón y Cajal y Leonardo Torres Quevedo. Si el primero ha sido muy conocido gracias a la concesión del Nobel el segundo, sin embargo, no ha tenido el reconocimiento que merecía por su gran aportación a la ciencia matemática y a la física.

Para ser justo, en el año 2018 la Biblioteca Nacional presentó una estupenda exhibición de los inventos y aportación a la ciencia de Torres Quevedo. También el Ayuntamiento de Pozuelo hizo lo propio en 2019. Por último, el Laboratorio de Automática de la Universidad Politécnica de Madrid se convirtió en Museo Torres Quevedo de la Politécnica conservando su memoria y muchos de sus fondos.

Se está acabando el año 2020, y el centenario de la presentación del aritmómetro electromecánico, fabricado por el padre de la automática moderna, ha brillado por su ausencia, como por otra parte, es habitual con las figuras relevantes de la ciencia en España. Una de las excepciones ha sido el Ingeniero de Caminos, catedrático de Física Aplicada y catedrático de Fundamentos Físicos., Francisco González Posada en su discurso de ingreso en la Real Academia Europea de Doctores (RAED) como Académico de Honor el 15 de diciembre pasado con el título “El aritmómetro electromecánico de Torres Quevedo, primer ordenador. Conmemoración de su centenario a la luz de la historia de la ciencia en el último siglo”

Sirva este artículo divulgativo, inspirado en el discurso de ingreso en la RAED del catedrático González Posada, como humilde aportación a la difusión en los medios de comunicación social de la figura de Leonardo Torres Quevedo, ingeniero e inventor.

Luis Feliu Bernárdez
General de Brigada (r)
Académico de Número
Academia de las Ciencias y las Artes Militares
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