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¿Con cuál generación te identificas?

LA CRÍTICA, 12 OCTUBRE 2019

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Me llamó la atención el titular de Eulogio López en hispanidad.com: “Los tontos se mofan de la anterior generación, los inteligentes se mofan de la suya propia”. Ello me trajo el recuerdo del título de un libro de un amigo mío, ...

... Antonio Jiménez Blanco, ya fallecido, “LOS NIÑOS DE LA GUERRA YA SOMOS VIEJOS”, puesto que los que aún viven de su generación deben de estar estupefactos, al comprobar que la siguiente generación, la de sus numerosos hijos, consientan -según los datos del Instituto Nacional de Estadística del año pasado, más de 850.000 (662.000 mujeres), que ya han cumplido 80 años o más, viven en soledad, en hogares unipersonales-, habida cuenta, de que son sus padres, los que engendraron el mayor número de hijos de las últimas generaciones, al punto de constituir, sus hijos, la generación llamada, los “Baby Boomers”, ya con características propias.

A diferencia de la de sus padres, son los que han vivido una época de paz y bonanza, el éxodo del campo a la ciudad, han empezado a disfrutar de vacaciones en la playa, comprarse su primer coche y abandonar el conformismo, pensando, como de hecho lo han conseguido tantos, escalar altos puestos en el conocimiento, en los negocios y empresas y en general mejorar su nivel de vida económico, social e intelectual. Empezaron a vivir el gran cambio social que cristalizó en la revolución de mayo del 68, que buscaba abrirse a un modo más libre y espontáneo de vivir la propia existencia y, sobre todo, de someter la política y la economía al servicio de la persona, y no al revés.

Por contraste, la generación de sus padres, los “Niños de la Guerra”, ha soportado las desastrosas consecuencias de nuestra crudelísima Guerra Civil. Gran parte de su vida ha transcurrido en ambientes de escasez, a veces muy severa, y han sido grandes trabajadores, de marcada austeridad y dureza de la vida. Creyentes en su mayoría, conocieron de cerca el esfuerzo y el sacrificio y contribuyeron al crecimiento económico y al bienestar.

Muy cuidadosos con sus escasos bienes materiales, incluidos, cuando llegaron, los primeros aparatos del mundo analógico: “cassettes”, radios, televisores. No obstante, un gran número fueron, y los que pueden aún lo son, grandes lectores.

Han integrado y tolerado bastante bien las nuevas costumbres y mentalidad –autonomía, espíritu crítico, pluralismo, etc.-, así como los espectaculares avances tecnológicos en los que, con dificultad, se mueven a nivel de usuario.

La generación de los nietos de los “Niños de la Guerra”, bautizada como la generación X, fue la que nació a principios de la década de los 70 y fue en esta generación donde se produjo su inmersión en el consumismo y en el ansia de triunfo profesional. Su niñez se relacionó con el mundo analógico pero ya en su adolescencia, se integraron de tal manera en el mundo digital que, muchos de ellos, pueden competir con los llamados “nativos digitales”; e igualaron y quizá, al tener más facilidades, superaron a sus padres y abuelos en sus intereses culturales.

Los biznietos de los “Niños de la Guerra, nacieron a partir de la década siguiente, los llamados “milennials”, aunque muy criticados, poseen un espíritu emprendedor, quizá superior al de las anteriores generaciones, así como un envidiable dominio de la técnicas de información y comunicación (TIC) y un uso constante y competente de los dispositivos “móviles”.

Edurne Concejo escribió, con gran acierto, en lavanguardia.com, que: “Es la primera generación que puede considerarse global. A diferencia de las anteriores, en esta no existen diferencias entre países y todos los jóvenes occidentales pueden identificarse con los mismos valores.” Y que una de las características bastante generalizada de los “millennials” es la frustración.

La siguiente y última generación estudiada, la generación Z, la que nació desde mediados de la década de los 90, hasta, aproximadamente el 2010, son más emprendedores, si cabe, que la anterior generación y tienen tal manejo de las TIC, de las redes sociales, que están creando nuevos contenidos, si bien, el azote del paro es el mayor de todas las generaciones estudiadas. (https://www.lavanguardia.com/vivo).

De la generación Z, la Dra. Margarita Mendoza ha escrito, en compartiendomiopinion.com, entre otras cosas muy interesantes, que, en mérito a la brevedad, no reproduzco, lo siguiente: “Durante todos estos años, el foco de atención estuvo sobre la Generación Millennials y sus especiales características: inconformes, inestables, globalizados, multitareas y dependientes hasta el extremo de sus dispositivos móviles.

Hoy, sin embargo, la lupa se ha trasladado a la Generación Z, un grupo de edad que está empezando a irrumpir en el mercado laboral y que es digno de un análisis profundo… Son, definitivamente, nativos digitales y las interacciones en las redes sociales es lo más natural del mundo para ellos, mucho más que los Millennials. No en vano también se los llama Generación iGen o Generación net. A diferencia de la generación anterior, ya nacieron con la Internet funcionando y no conciben un mundo que no esté interconectado ni dato o solución que no pueda encontrarse en la web.”

Lo cierto es, que identificar las distintas generaciones, tiene interés no sólo antropológico, sino también sociológico, educacional, económico, tecnológico, de posibles cambios de creencias, valores, opiniones, actitudes, etcétera, si bien, no sólo la edad sino otra serie de características, como las apuntadas, hace que la edad no sea la única variable a tener en cuenta, a la hora de encuadrarse o identificarse con una determinada generación.

Pero, posiblemente, ya a primeros del año que viene se va a producir un hecho único: tres generaciones X, Y y Z, van a compartir un mismo lugar de trabajo. Como detallar esta cuestión sería largo, me centraré en un doble aspecto: la Inteligencia Artificial (IA) y la cuestión ética.

En efecto, la Mutualidad de la Abogacía acaba de constituir el Comité de Ética de Inteligencia Artificial y ha contado para sus miembros con una de las expertas de referencia, con un amplio currículo lleno de éxitos nacionales e internacionales, Nuria Oliver, actualmente directora de Investigación en Ciencias de Datos de Vodafone.

En una entrevista a esta experta publicada en el número 105 de la revista de la Mutualidad de la Abogacía, se constata que: “El Foro Económico Mundial predice una transformación profunda del mercado laboral como resultado de la Cuarta Revolución Industrial y el desarrollo de la IA. En consecuencia, habrá una generación neta de 58 millones de puestos de trabajo en 2022. La clave es que dichos puestos serán de naturaleza muy distinta a los que se verán desplazados por la IA, de manera que es crítico que invirtamos en la formación a los profesionales,…”

Ahora bien como se ha manifestado al principio, el tema fundamental es el ético. Hay que recordar que la Cuarta Revolución Industrial corresponderá, en gran medida, a la unión entre los mundos físico, biológico y digital, puesto que los avances tecnológicos fundamentales corresponden a la robótica, el big data, la nanotecnología, la biotecnología, el Internet de las Cosas (IoT), la ingeniería genética, las impresoras en tres dimensiones (3D), la informática cuántica y, por supuesto, la inteligencia artificial.

El resultado final es que gran número de decisiones importantes y que afectan a nuestra vida diaria, las van a tomar los algoritmos. Sólo la Ética puede conseguir que las decisiones de esos algoritmos, sean las propias de la dignidad del ser humano.

Francisco Ansón
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