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Cultura visual

ElRubius. (Foto: Youtube.com)
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ElRubius. (Foto: Youtube.com)

LA CRÍTICA, 10 AGOSTO 2018

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Tuve la enorme suerte que me enseñaron la “cultura de la lectura”, de leer letras, frases, párrafos, libros, de manera comprensiva casi exhaustiva: desde mis libros de clase hasta el cuento, el relato, el ensayo, la novela, la poesía, la voces de las enciclopedias, el artículo de periódico o de revista, también a investigar, manejando ficheros, desenvolviéndome en bibliotecas e incluso en un archivo oficial con alguna soltura, y un largo etcétera.

Sin embargo, de la “cultura visual”, en la que vivo, me enseñaron bastante de la fotografía, la pintura, los grafiti, la escultura, la arquitectura, incluso el cómic, pero nada del mundo de las pantallas que me rodean, al extremo que hasta hace pocos años era un “analfabeto visual”, incapaz de “ver” con criterio visual; y ahora lo soy, aunque un poco menos.

Pero es que el mismo mundo de las pantallas evoluciona constantemente y además de prisa, muy de prisa. Así, en mi hogar, no hace tantos años, había una pantalla y en el mejor de los casos dos canales de televisión. Hoy en España, supongo que podemos ver centenares de canales locales, autonómicos, nacionales e internacionales. Más aún, de acuerdo con los resultados de las últimas encuestas, los jóvenes, apenas ven los canales generalistas, sino, sobre todo, videos en YouTube y series en Movistar, Netflix, HBO, Amazon. Así lo detalla, Carlos Salas: “Esa es la verdadera batalla. Las ‘teles’ están perdiendo audiencia, mientras que las series en Netflix, HBO o Amazon Prime, suben imparables. En el caso de YouYube, el 72% de los jóvenes entre 18 y 34 años prefiere esta plataforma a la televisión tradicional, según un informe de Cultture. Con más de 27 millones de seguidores, solo un influencer de Youtube llamado ElRubius, tiene más espectadores que todos los grandes canales de televisión en España.” (https://www.lainformacion.com/opinion/carlos-salas/nuestros-parlamentarios-se-pelean-por-rtve-pero-la-gente-ve-youtube/6351744).

De hecho, en una conferencia-coloquio, a la que tuve la suerte de asistir, impartida por Ignacio Calderón Balanzategui, Director General FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción), habló de un problema que va en aumento, la adicción a las pantallas. En este sentido, Jesús Acerete, ha publicado un oportuno artículo el 7 del mes pasado, en el que empieza escribiendo: “Manejar bien esa maravillosa herramienta de información y comunicación que es la red requiere aprendizaje. Una buena educación, especialmente en la edad temprana, desde niños, garantiza formar personas capaces de sacar provecho de las inmensas oportunidades que ofrece la red, que saben navegar evitando esos escollos que provocan verdaderos naufragios en la maduración personal y en el logro de una vida feliz. Porque las cifras de adicciones insanas van en aumento, y causan estragos: pérdidas de la capacidad de atención, fracaso escolar, incomunicación en la familia, autismo digital, acceso precoz a la pornografía...Es un tema que afecta a padres de familia y educadores, pero también a muchos adultos, especialmente a los profesionales más expuestos a un uso continuado de la tecnología, como es el caso de periodistas y comunicadores.” (https://www.almudi.org/noticias-articulos-y-opinion/12749-seis-ideas-para-educar-el-uso-de-internet).

Llegados a este punto, parece obligado concretar, qué se entiende por Cultura Visual, así como, dado el tenor de lo escrito hasta el presente, recurrir a esa maravilla que es Internet y a su navegador más utilizado: Google. Pues bien, si le pedimos a Google información sobre cultura visual, nos proporciona casi un estudio acabado de la misma. Quizás sea suficiente reproducir las, a modo de definiciones, de los primeros 4 links que facilita.

Inicia Google su relación con Wikipedia, esa estupenda enciclopedia -a veces está algo sesgada-, permanentemente actualizada y que responde a todas las voces que podamos imaginar: “Cultura visual en el ámbito académico, pretende englobar una combinación de los estudios culturales, la historia del arte (pintura, escultura, etc.), teoría crítica, filosofía y antropología, centrándose así en los aspectos de la cultura basados en elementos visuales (fotografía, cine, cómic, etc.). La cultura visual estudia la importancia de la imagen, en las sociedades contemporáneas, y la relación de ésta con el espectador.”

El siguiente link, dice: “La expresión “Cultura Visual” pretende englobar, en un concepto común, todas aquellas realidades visuales, sean del tipo que sean, que, poco a poco, van teniendo un papel cada vez más relevante en nuestra cultura. Así, a las tradicionales categorías de la Historia del Arte (pintura, escultura, arquitectura, artes decorativas, etc.) se han sumado otras como la fotografía, el cine, la infografía, el diseño, la moda, la danza, el teatro, el cómic, el grafitti, el net.art, la publicidad, etc.” (http://cchs.csic.es/es/research-line/cultura-visual).

El tercer link corresponde a Zuriñe Lafón, que escribió, en diciembre del año pasado, un esclarecedor y muy recomendable artículo: “La primera vez que leí sobre el concepto de visual literacy (alfabetización visual) quedé fascinada por la claridad con la que estaba expuesto gracias a Richard Howells . Era, por una parte, un concepto muy sencillo y evidente. Pero, por otra, nadie caemos en él. Cuenta el autor que todos podemos trabajar con un texto impreso con facilidad. Comprendemos su contenido, el tono y su estructura. Sabemos leer de manera crítica. Realizamos sofisticados análisis de las palabras, e incluso buscamos referencias. De pequeños, lo hacíamos con los textos de Shakespeare o entre las páginas del Quijote. Todos somos muy buenos en eso, porque nos han enseñado en el colegio. Pero además es algo en lo que seguimos teniendo práctica. Si no, piensen un momento en cómo analizamos una factura de la luz cuando no nos gusta el importe: dónde está la letra pequeña, qué quiere decir esto o aquello, dónde está la trampa, qué palabra tengo que buscar, etc. Pero, ¿cuántos de nosotros, se pregunta Howells, podemos aplicar este mismo rigor y análisis a lo visual como al texto?

¿Por qué no nos enseñaron a leer las imágenes con la misma profundidad y rigor que los textos? ¡Cuidado! La literatura visual no es un estudio dirigido a personas con intereses en el mundo creativo. Es una necesidad mucho mayor: todos necesitamos ser visualmente alfabetizados con el fin de funcionar coherentemente con el mundo contemporáneo. Es imposible imaginar un mundo sin cultura visual. Las imágenes ya no se limitan a las galerías o a los medios, sino que nos rodean cada día: publicidad, packaging, o las carátulas de los discos. Y todas ellas forman parte de las decisiones importantes de cada día, como votar a un gobierno, o de las más triviales, qué cereales comprarás para desayunar. En este texto pretendo mostrar en claves qué es la cultura visual: La experiencia humana está visualizada; La Cultura Visual es la vida cotidiana en sí misma; La Cultura Visual existe porque es necesaria una alfabetización visual; Una definición de Cultura Visual; Vivimos en una cultura que entiende mejor a través de lo visual; Existe una saturación de lo visual; El mundo como texto ha sido sustituido por el mundo como imagen; La Cultura Visual pretende desterrar la idea de lo que lo visual es más mediocre que la literatura; Sobre la experiencia sublime.” (http://www.elarteporelarte.es/cultura-visual/que-es-la-cultura-visual/).

Y el cuarto link, añade un matiz: “La cultura visual se interesa por los linkacontecimientos visuales, en los que el consumidor busca la información, el significado o el placer conectados con la tecnología visual. Ésta es una táctica para estudiar la genealogía, la definición y las funciones de la vida cotidiana posmoderna desde la perspectiva del consumidor, más que la del productor.” (https://origenarts.com/sobre-la-cultura-visual/).

Es cierto que el papel no va a desaparecer: ni el libro, ni el periódico ni la revista impresos ni tampoco el cuaderno o el folio. Pero, es una realidad que la tendencia a su disminución es manifiesta. Hoy día, en un buen e-reader, un aparatito con una pantalla de seis o siete pulgadas y que no llega a los 200 gramos de peso -que naturalmente mejorará cada año-, podremos leer mejor que en el mejor papel y en la mejor impresión, y además, conservar todos los libros que hayamos leído o estudiado a lo largo de nuestra vida, con nuestras correspondientes notas, subrayados o anotaciones en los mismos. Y si no se entiende un texto en inglés lo traduce en cuestión de un segundo, de manera bastante aceptable o si lo necesitamos, nos aclara el significado de una palabra técnica o los detalles de un suceso. Más aún, hace pocos días, un amigo, que ha obtenido dos premios de fotografía y que entiende de pintura (se ganó la vida en París, durante un tiempo, como marchante), me mostró en una tableta, con una resolución impresionante, un cuadro, con la ventaja que si quería que me fijase, por ejemplo, en un detalle de una cara, lo ampliaba con los dedos y podía ver incluso el tamaño de la pincelada.

Así mismo, la escritura, sea de un libro, una tesis doctoral, una carta a un amigo, un artículo, etcétera, se hacen cada vez más, sin pluma, sin máquina de escribir, sin el soporte del papel: se escribe en el ordenador, tableta o smartphone, con enormes ventajas sobre la pluma a máquina de escribir, especialmente si se trata de una investigación; o bien, incluso, dictamos y nuestras palabras quedan escritas (cada vez con menos errores) o las reproducimos en audio o si las preguntamos a Cortana o a Siri, impresas y leídas en voz alta.

A modo de conclusión previa, una cita de Jesús Ruiz García, que escribe en la edición digital de ACEPRENSA, el 23 del mes pasado: “Hoy, cuando vivimos rodeados de pantallas, es importante que aprendamos a entender y apreciar las imágenes y el diseño. Junto con la formación que dan los libros, necesitamos adquirir una buena cultura visual. A partir de las investigaciones científicas sobre la percepción visual, que nos sitúa ante una nueva necesidad: la alfabetización visual. Conceptualizan el conocimiento intuitivo que tenemos de la imagen desde el punto de vista antropológico social o cultural. En una cultura pantallizada resulta muy difícil, por no decir imposible, vivir una ciudadanía crítica, positiva, transformadora, sin una adecuada formación en cultura visual. Posiblemente tengamos que salir de la zona de confort cultural. A cambio, mejorará nuestro desarrollo personal, tendremos recursos adecuados para ejercer protagonismo social. ¿Hasta dónde debe abarcar nuestra mirada? Si llevamos los discursos visuales a nuestro primer cuarto de siglo XXI, estaríamos hablando de que una adecuada educación visual abarcaría unos conocimientos mínimos que van de la pintura al cine, pasando por los videojuegos y la moda.”

Queda, por consiguiente, concretar sobre el aprendizaje de la cultura visual -para no incurrir en la información sin sabiduría- y su futuro inmediato, tanto de las imágenes en tres dimensiones, la realidad aumentada, las nuevas pantallas, así como apuntar que junto a las, cada vez, mayores ventajas, se acumulan igualmente los riesgos, peligros y amenazas de este nuevo mundo visual.

Francisco Ansón
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