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separacion de poderes

El Poder Ejecutivo contra su propio límite

LA CRÍTICA, 15 ABRIL 2026

15/04/2026@09:15:08

El procesamiento de Begoña Gómez ha llevado la crisis política española a la prensa internacional y ha dejado al descubierto algo aún más grave que el propio escándalo: la deriva de un poder que cuando se siente cercado, deja de proteger la separación de poderes y empieza a tratar a la Justicia como a un enemigo. Que todo ello haya coincidido con la comparecencia de Pedro Sánchez en la China comunista, bajo la consigna de estar «en el lado correcto de la historia», añade una carga simbólica que ningún observador serio debería ignorar. (...)

El mandato partitocrático

LA CRÍTICA, 7 NOVIEMBRE 2024

Lo mencioné de pasada en mi anterior artículo publicado en esta misma revista digital: “… un ‘mandato partitocrático’ –contrariamente a la normativa prohibición parlamentaria del mandato imperativo–…” (v. M. Pastor Martínez, “La partitocracia, génesis del totalitarismo”, La Crítica, 26 de octubre de 2024), pero sospecho que merece una reflexión más detenida, ya que he observado con frecuencia que los análisis de la crisis en nuestras democracias europeas, incluso invocando el problema de la “partitocracia”, generalmente descuidan este importante aspecto de la representación ciudadana en la democracia parlamentaria. (...)

Miseria del parlamentarismo

LA CRÍTICA, 5 SEPTIEMBRE 2023

Señores presidente del Gobierno y líder de la Oposición, con los enemigos de la Constitución no se “parlamenta”. Señora vicepresidenta del Gobierno, su “parlamento” con Puigdemont puede que sea un grave delito anticonstitucional y tenga que ser inhabilitada. (...)
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Borbonear

LA CRÍTICA, 16 NOVIEMBRE 2023

Ignoro cuándo se inventó el término u otro parecido (¿con Isabel II, con su hijo Alfonso XII o con su nieto Alfonso XIII?). Si por “borbonear” se entiende vulgarmente la tendencia de los reyes de la dinastía Borbón a hacer política indebidamente, vaya por delante que sí, se puede “borbonear” por acción, pero también por omisión, permitiendo políticamente lo que no es constitucionalmente permisible.


Dicho muy escuetamente: el Jefe del Estado (según nuestra Constitución, el Rey o eventualmente la Reina) siempre debe ser neutral políticamente, es decir, en relación a las diversas posiciones partidistas, pero nunca debe ser neutral respecto a la Constitución, es decir, en relación a los principios del Estado de Derecho o Imperio de la Ley, y la separación de poderes. (...)