LA CRÍTICA, 13 ABRIL 2026
13/04/2026@19:26:12
En mi infancia y primera adolescencia experimenté la religión en un colegio del Opus Dei. Recuerdo mis silenciosos monólogos dirigidos a Dios, mis rezos, mis íntimas confesiones, la emoción de la primera comunión y el atractivo mundo estético que implicaban aquellas aventuras mías de la imaginación por la Tierra, el Cielo y el Infierno. Nunca olvidaré algunos sueños en donde conocía a Jesús y hablaba con él, un hombre que yo percibía cercano y bondadoso. A veces el sueño se transformaba en pesadilla porque aparecía el demonio (un tipo asqueroso de color rojo sangre) y me despertaba sobresaltado en medio de la noche. (...)