El Gobierno presionó a la UE para que no lo hiciera público, y no envió el texto al Congreso hasta que la UE publicó el texto en castellano.
El contenido del Tratado ocupa 1.020 páginas, con 336 artículos y 43 anexos, lo que lo hace difícilmente legible, sobre todo porque, además, utiliza un lenguaje que parece destinado a que su comprensión también sea dificultosa. Como ejemplo, el texto del artículo 33, apartado 4: “A partir de la fecha de la aplicación provisional del presente Acuerdo, las Partes entenderán hechas a tal fecha las referencias hechas en el presente Acuerdo a la fecha de entrada en vigor del presente Acuerdo o a la «entrada en vigor del presente Acuerdo".
Aunque hubiese sido más sencillo de interpretar, deja demasiadas cosas al aire, para acordarlas posteriormente, sin duda en la certeza de que con este Gobierno español será mucho más fácil ir colando poco a poco lo que convenga y sea favorable para Gibraltar.
CUESTIONES MUY IMPORTANTES
- La consolidación de este Tratado —que es provisional hasta la fecha— anularía el Tratado de Utrecht. Aquel fue un Tratado internacional. Este también lo es porque, además de participar varias naciones, respondería a la legalidad actual de la ONU —en las resoluciones de su Comité de Descolonización— que ha pedido un acuerdo para solucionar el contencioso. Realizado ese acuerdo, quedaría fijada la legalidad internacional, por lo que, a pesar de lo que dicen el Gobierno español y el del RU, España perdería la soberanía sobre el territorio de Gibraltar.
- Precisamente sobre el territorio trataría otro de los problemas fundamentales, porque el Tratado no determina los límites de aplicación, que podrá determinarlo el RU. A este respecto hay que tener en cuenta dos cosas: Primera, que el RU, desde 1713, ha utilizado la teoría del “uso continuado” para apropiarse del istmo ocupado, del espacio aéreo y de las aguas que circundan a Gibraltar. Segunda, que la potencia económica de ese paraíso fiscal (107.000 $ de RPC por parte de Gibraltar, frente a 25.000 € por parte del Campo de Gibraltar, según datos de 2024) se volcará sobre el territorio español, del que necesitan infraestructuras, provisiones y clientes, y puede que llegue el día en que reclamen desde Málaga a Cádiz por “uso continuado”.
- El tratamiento de la fiscalidad que refleja el Tratado incluye demasiadas excepciones, todas ellas favorable a Gibraltar.
- La UE tiene dos tipos de competencias, las EXCLUSIVAS, que se refieren al funcionamiento de la Unió, y las MIXTAS, en las que se implican repercusiones propias de cada uno de los países. Y qué más propias de España que la pérdida de una parte de su territorio. Por eso, el Tratado se considera, por ahora, “provisional”, ya que aún se está discutiendo ese carácter en el seno de la UE. No obstante, se aplica con prisa, porque a la UE de Úrsula von der Leyen le interesa sobre todo la participación del RU en su plan belicista y en el uso de 150.000 millones de euros en material militar. Si, para eso, deben dar facilidades a RU para que mantenga a Gibraltar, se hace.
- Lo militar, que es la razón de ser de Gibraltar desde 1713 (la población de la colonia “es como la tinta del calamar”, que ha dicho alguien), está descrito en el Tratado como de puntillas, sin precisar casi nada, a pesar de que facilita a los militares británicos sus contactos y actividades con los de la UE, incluidas las bases hispanoamericanas de Morón y Rota.
- El Tratado incluye la posibilidad de rescisión, una vez que se haya aplicado durante cuatro años, y siempre por incumplimiento grave. Pero incluso aquí se ha producido una dejación radical por parte de España, porque, a última hora, se incluyó una cláusula por la que la rescisión no será automática para España, que tendrá que pedirlo a la UE y esta decidirá. Y nadie del Gobierno español ha protestado
ALGUNAS OPINIONES
Embajador Francisco Javier Elorza:
La firma de España no está en el Tratado. Sólo su voto a favor del mandato para negociar y para el texto final del acuerdo de asociación. Por eso no puede usar su veto.
Embajador José Antonio de Yturriaga Barberán:
Es un tocho difícilmente legible, que fortalece la situación colonial de Gibraltar y consagra la renuncia “de facto” de España a la consecución de la integridad territorial del país
Embajador Nicolás Pascual
Es una cacicada impropia de un país democrático. Un texto plúmbeo y repetitivo.
Si jurídicamente es un bodrio, políticamente resulta inaceptable al 100%... Contiene obligaciones para España mucho más allá de lo que sería normal.
Dra. Natividad Fernández Sola (Catedrática de Derecho Internacional Público de la U. de Zaragoza)
Cada disposición del Tratado es un campo minado para España.
El Tratado es la dejación de soberanía más grande que se haya producido nunca. No se puede negociar un tratado inconstitucional y dejar su ratificación a terceros.