LA CRÍTICA, 1 ABRIL 2026
Siempre me ha gustado mucho viajar. Pero hoy, a mis 68 abriles, pienso que probablemente ya no viajaré nunca más, al menos a lugares que requieran largas y penitenciarias horas de avión. No me cabe duda de que mi avanzada edad tiene que ver con esta pereza que me invade cada vez que pienso en aeropuertos, colas, aduanas, retrasos y hoteles, pero creo que también me inmovilizan los grandes cambios que ha producido en las últimas décadas el turismo de masas. (...)