.
lacritica.eu

CHINA ANTE LOS GRANDES DILEMAS GEOPOLITICOS

China en Iberoamérica

(Ilustración: La Crítica / IA).
Ampliar
(Ilustración: La Crítica / IA).

LA CRÍTICA, 3 MAYO 2026

Por Juan A. Moliner González
Add to Flipboard Magazine. Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit Compartir en Yahoo

La pujanza económica de China ha llevado al país a competir en los mercados internacionales con gran eficacia, confirmando el ascenso a su condición de superpotencia en el escenario geopolítico internacional.

Dentro de las áreas geográficas en las que sus relaciones han crecido de forma exponencial se encuentra Iberoamérica, en donde China ha logrado ampliar su influencia en toda el área y no solo con aquellos Estados políticamente izquierdas o populistas. Su papel hacia esta región parte de su íntima asociación con el Sur Global y su apoyo incondicional a los países que la conforman. (...)

...

La orientación estratégica de China en la región se muestra de forma evidente en el documento de su gobierno titulado China´s Policy Paper on Latin America and the Caribean (LAC), de 2025 y que pone al día los anteriores publicados en 2008 y 2016. En este documento se muestra de forma palpable que, en la actualidad, los países iberoamericanos son considerados esenciales en su orientación hacia un mundo multipolar y de globalización económica.

El Hemisferio Occidental es considerado por EE. UU. su patio trasero, puesto de manifiesto en la National Security Strategy de noviembre de 2025, lo que augura que Iberoamérica será un futuro y trascendente espacio de disputa geopolítica entre la gran potencia americana y la emergente China.

Esta creciente influencia de China en Iberoamérica en las últimas décadas debe enmarcarse en una triple perspectiva: sustraer a la región de los preceptos de la hegemonía occidental; lograr aumentar la dependencia a partir del intercambio comercial y las inversiones chinas; y aprovechar las oportunidades y las ventajas comparativas de Iberoamérica para satisfacer las necesidades del país asiático.

Si se analiza el mencionado documento chino se observa que la influencia sínica se pretende logar mediante el establecimiento de una serie de programas realmente ambiciosos. El primero, de marcada proyección política, es el «Programa de Solidaridad», apoyado en la «Iniciativa de Gobernanza Global (GGI)». Se inspira en su concepción de la necesidad de profundizar en la construcción de un mundo en el que Naciones Unidas debe ocupar un papel central con una visión de un futuro compartido para la humanidad.

Esta iniciativa se apoya en una diplomacia agresiva mediante encuentros de alto nivel, diálogos parlamentarios y propuestas para establecer mecanismos compartidos de diálogo político, en los que el Partido Comunista Chino ocupa un lugar central, remarcando como principios el respeto mutuo y la no interferencia en asuntos internos y dejando clara la prioridad china de una sola nación de la que Taiwán es parte irrenunciable. Para asegurar la promoción y defensa de sus intereses, China impulsa la relación y penetración bilateral, pero no desdeña los contactos con organismos regionales como la Comunidad de Estados Iberoamericanos y Caribeños (CELAC), promoviendo reformas para que el sistema de gobernanza económica global sea más justo y equitativo.

El segundo programa chino, «Programa de Solidaridad», de alcance inicialmente económico, pero también político, se apoya en la «Iniciativa de Desarrollo Global (GDI)», marcada por la «Iniciativa de la Franja y la Ruta» o «Nueva Ruta de la Seda», lanzada en 2013 y a la que China ha invitado a asociarse a los países Iberoamericanos, siendo 22 de los 33 países de la CELAC los que hasta la fecha han aceptado adherirse.

Entre las áreas de especial interés que promueve China están la energía, tanto en combustibles fósiles como nucleares o renovables; los recursos minerales y las materias primas; las infraestructuras de transporte, electricidad y comunicaciones; y el establecimiento de solidas cadenas de suministro.

En relación con las infraestructuras merecen destacarse los proyectos chinos, no llevados de momento a la práctica, del Canal Interoceánico a través de Nicaragua, la construcción de un puerto y una línea de ferrocarril en Panamá o el tren de alta velocidad en Brasil para conectar centros de producción de soja.

China también ofrece otras áreas de cooperación en navegación marítima, agricultura, ciencia y tecnología. Incluso la cooperación espacial (satélites, sistema BeiDou de navegación, exploración lunar) es puesta en valor, dada la trascendencia de este sector en amplios campos de la vida cotidiana para todas las personas.

Así, en el campo financiero, China ha optado por préstamos con altas tasas de interés y pagos en recursos naturales, con el riesgo para los países iberoamericanos de permanecer como suministrador de materias primas sin avanzar en su desarrollo industrial.

En su competencia con EE. UU. como gran potencia marítima, China lleva dos décadas realizando enormes esfuerzos en la construcción naval, en la potenciación de su marina de guerra y construyendo y ofreciendo proyectos en infraestructuras portuarias vitales para su desarrollo comercial. En Iberoamérica destacan el mega puerto de Chankay en Perú, que China financia y opera en gran parte, el de Paranaguá en Brasil, no controlado por China, pero sí actor clave en su funcionamiento, y el de Kingston en Jamaica, con inversión, construcción y operación parcial de infraestructura.

Un tercer programa, el «Programa de Civilización» gravita sobre la «Iniciativa de Civilización Global (GCI)», e invita a los países Iberoamericanos para trabajar en la puesta en marcha de una visión justa e inclusiva entre diferentes civilizaciones que se apoye en los valores de la paz, desarrollo, justicia, democracia y libertad.

Resulta curioso que se remarquen estos valores que en el interior de China no son precisamente los más respetados. A pesar de sus frecuentes apelaciones a la democracia, normalmente apoyada en una retórica sobre distintos modelos democráticos, para China ha sido más fácil impulsar sus relaciones con países iberoamericanos autoritarios, como Nicaragua, que encuentran así una salida a su aislamiento internacional.

En materia de Seguridad, el «Programa de Paz», fundamentado en la «Iniciativa de Seguridad Global (GSI)», promueve que Iberoamérica sea declarada como zona de paz, donde se prohíban las armas de destrucción masiva, se refuerce la autoridad de las leyes internacionales sobre dichas armas y la no-proliferación.

También parecen algo importunos estos principios, siendo China el país que más ha potenciado en los últimos años su armamento nuclear. Uno de los mayores temores en el nuevo marco geopolítico en construcción es que la influencia política de China se transforme en influencia militar, al ser Iberoamérica una clara zona de influencia de EE. UU., para quien ese ascendiente podría significar una amenaza.

En este campo militar, China busca desarrollar programas de cooperación e intercambios entre fuerzas armadas con los países Iberoamericanos. Para ello impulsa reuniones y visitas de alto nivel e intercambios en entrenamiento de personal militar y en operaciones de paz de Naciones Unidas, sin excluir áreas como el contraterrorismo y la ayuda humanitaria. Aunque China ha intentado vender material militar (aviones de caza) a Argentina, este país se decantó, con la llegada del presidente Milei, por material occidental.

De interés especial es el campo de la ciberseguridad, ofreciendo China a las naciones Iberoamericanas la puesta en marcha de un sistema de gobernanza multilateral del ciberespacio que sea abierto, seguro y cooperativo y que lleve a la formulación de un código de conducta internacional, bajo el marco de Naciones Unidas, oponiéndose a la hegemonía ciber y al uso del ciberespacio para interferir en los asuntos internos de otros países o para socavar su estabilidad social, política o económica.

Una importante amenaza que afecta a la seguridad es la pesca ilegal china en la región, que produce desequilibrios en los ecosistemas marinos y contaminación de los mares. Dado que China representa un tercio de la demanda mundial de pescado y dados los problemas mencionados, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Perú han declarado problemas con la presencia de pesqueros chinos en sus aguas tradicionales.

También se han mostrado preocupaciones sobre el estrechamiento de relaciones entre carteles de droga mexicanos y chinos, en especial relación con el fentanilo, droga que representa un grave problema para Estados Unidos.

El quinto y último programa de influencia estratégica china en Iberoamérica es de denominado «Programa de Conectividad Persona-a-Persona», que incide en el ámbito cultural. Para ello ofrece intercambios encaminados a programas de educación, asistencia social, reforzamiento de la salud (entrenamiento e intercambios de personal médico), cooperación consular y promoción del turismo o del deporte.

En el campo educativo y apenas en una década, China ha pasado de ser un actor secundario a ocupar una posición central en la producción de conocimiento, con implicaciones directas para la competencia tecnológica entre grandes potencias. La batalla por la primacía global se está desplazando también a las aulas, los laboratorios y los centros de investigación, con China otorgando becas y acuerdos de investigación con universidades de Brasil, Argentina y Chile.

Como conclusiones principales del papel de China en Iberoamérica podemos extraer las siguientes:

  • En la última década la demanda china de materias primas ha dado paso a la inversión financiera y a un aumento de la cooperación política en Iberoamérica. El pragmatismo en la consecución de sus intereses, por ambas partes, ha sido la regla más habitual, permitiendo a China ofrecerse como una alternativa frente a Occidente.
  • En la mayor parte de los ámbitos de colaboración, y dado el interés chino por los recursos naturales en detrimento de los desarrollos tecnológicos e industriales, Iberoamérica no ha avanzado en su capacidad productiva, ni en la creación de cadenas de valor, ni en la transformación de capacidades.
  • Iberoamérica tiene una creciente dependencia de China, destacando una «asimetría» a favor de China que reproduce relaciones basadas en lógicas geopolíticas de tipo centro-periferia.

Juan A. Moliner González General de Division del EA, r
De la Asociacion Española de Militares Escritores


Conozca a Juan A. Moliner González



acceso a la página del autor


acceso a las publicaciones del autor

Juan A. Moliner González

General de División EA (R) Vicepresidente de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares Miembro de la Asociación de Escritores Militares Españoles

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios