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El Foro de Boao para Asia, conocido por sus siglas en inglés BFA, es una organización de carácter no lucrativo que organiza reuniones para autoridades de alto nivel de la política, la empresa y la universidad, en Asia y otros continentes con objeto de discutir su visión sobre los asuntos más apremiantes en esta región y en el mundo entero. Tiene su sede en Boao, Hainan, China, aunque su secretaría permanente está en Pekín. Fue creado en 1998 e inaugurado formalmente en 2001 por 26 países de Asia y Australasia, liderado por la República Popular China (RPC) y celebró su primera reunión en abril de 2002. Las discusiones se centran normalmente en economía, cooperación, sociedad y medio ambiente y buscan como uno de sus principales objetivos la integración económica y la seguridad regional.
Hay que tener presente que actualmente existe un enfrentamiento estratégico creciente entre China y Estados Unidos que se manifiesta principalmente en cuatro ámbitos o dimensiones: ideológica, territorial, económica e institucional. En el ámbito ideológico, China desarrolla una economía capitalista centrada en el Estado, este sistema, aunque está logrando interdependencias con los sistemas capitalistas occidentales puede ser atractivo para determinados regímenes autocráticos. En el ámbito territorial, China posee un extenso territorio con fronteras muy permeables y regiones con tendencias secesionistas por lo que defiende la soberanía e integridad territorial de los Estados, oponiéndose a intervenciones extranjeras. En el ámbito económico existe una gran rivalidad y constituye un escenario de grandes tensiones, somo se está viendo con la aplicación de aranceles. Finalmente, en el ámbito institucional, las tensiones se reflejan en que los Estados Unidos cuestionan las organizaciones en las que está China con una participación importante y creciente, como es la Organización Internacional del Comercio.
Por todo ello China trata de presentar un nuevo modelo de Seguridad Internacional que fortalezca su prestigio e influencia internacional frente al llamado modelo occidental y así, en la reunión anual del foro que se celebró el día 21 de abril de 2022 con el título “ El mundo durante la pandemia de COVID-19 y más allá: trabajar juntos por, el desarrollo global y por un futuro compartido”, el Secretario General del Partido Comunista Chino Xi Jinping, en su discurso inaugural, propuso una iniciativa que llamó de “Seguridad Global” (GSI o IGS). Esta iniciativa era continuación de otra iniciativa que había introducido en el foro del año anterior con el nombre de Iniciativa de Desarrollo Global (GDI) y fue continuada en 2023 por la Iniciativa de Civilización Global (GCI), ambas en el mismo Foro de Boao. Ahora, en 2025, China ha lanzado una nueva “Iniciativa para la Gobernanza Global”, que actúa para integrar la IGS junto con las iniciativas de Desarrollo y Civilización mencionadas.
Xi Jinping ha presentado que “la Historia ha demostrado una y otra vez que, sin paz, el desarrollo será como agua sin fuente, y sin seguridad la prosperidad será como árboles sin raíces”.
El nuevo concepto de seguridad que presenta China identifica seis compromisos:
-Seguridad común, integral, cooperativa y sostenible
-Respeto por la soberanía e integridad territorial de todos los países
-Acatar los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas
-Tomar en serio las preocupaciones de seguridad de todos los países
-Resolver pacíficamente las disputas entre países a través del diálogo
-Mantener la seguridad, tanto en los campos tradicionales como en los no tradicionales.
Esta iniciativa, según Xi Jinping busca de esta forma “defender el principio de seguridad indivisible, construir una arquitectura de seguridad equilibrada, eficaz y sostenible, y oponerse a la construcción de la seguridad nacional sobre la base de la inseguridad en otros países”. Esta iniciativa aporta respuestas concretas a cuestiones actuales como es la definición de seguridad que necesitan los países en un mundo con importantes tensiones y retos en aspectos como la salud, el medio ambiente y el desarrollo económico. Por ello, concebir una visión compartida de la seguridad internacional para eliminar las causas de los crecientes conflictos es un deber y responsabilidad común para conservar la estabilidad mundial. Se presenta así, como un esfuerzo para reformar y fortalecer el sistema de las Naciones Unidas ante la crisis actual del multilateralismo.
Otro de los puntos en que la Iniciativa hace hincapié, por ser un riesgo para la paz mundial, es la mentalidad de Guerra Fría mantenida por Occidente hasta hoy. Esta forma de entender el mundo, según Xi, es propia del siglo pasado y busca la fragmentación internacional por medio de la creación de bloques de países con una mentalidad de suma cero, socavando así el verdadero multilateralismo y agravando los retos de la seguridad colectiva. Hay que construir, continúa, una estructura de seguridad compatible con el respeto mutuo y la cooperación. Reconocer las legítimas aspiraciones de todas las naciones para trabajar en conjunto y superar las dificultades, evidenciando, una vez más lo interdependiente y trasnacional y diverso que es el tema de la seguridad hoy en día.
Existen graves amenazas a las que se enfrentan los Estados, como el terrorismo, disputas regionales, cambio climático y las relacionadas con la ciberseguridad y bioseguridad. Por todo ello, actualmente la iniciativa pone un fuerte énfasis en la seguridad de datos y la gobernanza de la Inteligencia Artificial, buscando establecer reglas globales que respeten especialmente la soberanía digital, y concluye que “la seguridad debe ser entendida de forma integral”.
Asimismo, su presidente recalca la actitud solidaria de la República Popular China (RPC) ante las diversas crisis que atraviesa el mundo y su deseo de promover un orden internacional más equitativo, responsable e inclusivo, donde nadie quede atrás y la seguridad sea un pilar estratégico de construcción y no de intimidación, de diálogo, colaboración y bienestar para todas las naciones.
Los analistas occidentales coinciden en señalar que, aunque constituye una “manifestación concreta del pensamiento de Xi Jinping sobre la diplomacia” no presenta grandes novedades y que está firmemente arraigada en principios tradicionalmente establecidos de la diplomacia china.
Abundando en esta idea, es interesante observar que en junio de 2025 el gobierno chino ha publicado una actualización de su Libro Blanco sobre la Defensa Nacional, séptimo desde 1998 que titula “Seguridad Nacional de China en la Nueva Era”. En él recalca que China nunca buscará la hegemonía ni la expansión militar, ni en la actualidad ni en el futuro. Su política de defensa nacional es de carácter claramente defensivo y sus tareas actuales son salvaguardar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses del desarrollo nacional, mantener la armonía social y la estabilidad, acelerar la modernización de la defensa nacional y las fuerzas armadas y mantener la paz y la estabilidad mundial. El Libro Blanco evalúa la modernización del Ejército Popular de Liberación y señala que éste ha pasado a ser una vigorosa fuerza militar que está logrando grandes progresos en la informatización.
Lo que sí es evidente, es que China ha intensificado la promoción de esta iniciativa entre los países en desarrollo para consolidar su liderazgo y ofrecer una visión distinta a las alianzas militares lideradas por Occidente. Mientras hasta ahora, la seguridad global se había basado en alianzas militares, la propuesta china intenta ampliar el concepto a áreas no tradicionales como la seguridad alimentaria, la ciberseguridad y la estabilidad económica
Lo anterior contrasta con sus continuas amenazas a Taiwan y con su política de denegación de acceso al mar de la China Meridional. Asimismo, es un hecho, que la RPC se está dotando de armamento, no sólo defensivo sino de carácter expedicionario y ofensivo. Un ejemplo de ello son los misiles hipersónicos y los modernos portaviones. En el citado Libro Blanco, el concepto de “defensa activa” cobra especial relevancia ya que justifica ejercer respuestas preventivas con acciones anticipatorias ante amenazas estimadas como inminentes.
Algunos analistas y potencias occidentales ven también más concretamente la ISG como una herramienta para normalizar el modelo de seguridad chino y limitar la influencia de coaliciones como la OTAN en regiones como el Indo-Pacífico.
Finalmente, y aunque esta Iniciativa va dirigida a los países de Asia e incluso Africa, no hay que olvidar las crecientes relaciones entre China y América Latina y el Caribe. A este respecto es creciente la importancia del foro China-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) donde se trata de promover los objetivos de la Iniciativa de Seguridad Global. Este proyecto choca sin embargo con la oposición de Estados Unidos que considera esta zona como de su exclusiva influencia y no debe olvidarse que este país no forma parte de la CELAC.
Luis Feliu Ortega. Teniente General, r
Vicepresidente 1ª de la Asociación Española de Militares Escritores