¿Por qué se escribe este artículo? y la sorpresa
En una tertulia en Astorga, donde paso el verano y otros días del año, salió la conversación sobre el último artículo que he escrito, precisamente en este periódico, sobre la posibilidad de que hubiera algún santo nativo de Australia.
No sé por qué se me ocurrió decir en voz alta: ¿hay algún santo nacido en Ceuta? La pregunta nos interesó a todos, dado que estábamos hablando de la terrible situación de los ceutíes.
Me picó la curiosidad y como pertenezco a la galaxia Guttenberg, consulté los tres libros que tengo allí: AÑO CRISTIANO de LA B.A.C., NUEVO AÑO CRISTIANO de Edibesa y DOS MIL AÑOS DE SANTOS de Ediciones PALABRA. Naturalmente, como ya no se debe prescindir de la información de la IA, le pregunté si había algún santo nativo en Ceuta (España). He aquí su sorprendente respuesta:
“En la historia y el misticismo de Ceuta, los tres santos nacidos en la ciudad más reconocidos pertenecen a su tradición islámica medieval (místicos y sabios venerados popularmente en la cultura local). La Asociación Ceutí para el Diálogo Intercultural (ACEDI) conmemora anualmente el tradicional Mausin de los tres santos para honrarlos:
Abul Abbas A-s-Sebti (1129-1204): El santo más célebre nacido en Ceuta. Filósofo, maestro y místico sufí, pasó gran parte de su vida en Marrakech, donde se convirtió en uno de los "Siete Santos" de la ciudad gracias a su doctrina centrada por completo en la caridad y la ayuda a los desfavorecidos.
Sidi Mbarek (Sidi Barek): Célebre místico ceutí cuyo santuario o morabito sigue siendo un punto de referencia espiritual e histórico muy importante dentro de la ciudad.
Sidi Ibrahim (Sid Ibrahim Brahim): Sabio y asceta ceutí muy venerado que, junto a los anteriores, lideró una corriente espiritual fundamentada en la generosidad y el conocimiento”.
La aclaración y la respuesta
Como es lógico, comprendí en seguida que debía haber preguntado por la existencia de un santo católico. Dado que en Ceuta conviven de manera ejemplar las cuatro religiones: el cristianismo, el islam –algo más del 40 por ciento, de los habitantes de Ceuta son árabe-musulmán, pero son y se sienten españoles-, el judaísmo (o comunidad hebrea) y el hinduismo. Esta convivencia de cuatro comunidades religiosas diferentes es una señal de identidad de la ciudad, que se refleja, entre otras cosas, en su día a día y en su patrimonio arquitectónico.
La respuesta de la IA, advertía que a san Antonio de Padua (que no se llamaba Antonio ni había nacido en Padua, sino en Lisboa), “es, indiscutiblemente, el santo más popular de Ceuta. La devoción llegó en 1415 de la mano de las tropas portuguesas (ya que es el patrón de Lisboa) y los frailes franciscanos. Además, el propio San Antonio viajó como misionero al norte de África en 1221. Esta fuerte vinculación histórica y su enorme devoción local confunden a menudo a las personas, haciéndoles creer que era natural de allí.”. Además, una amiga mía, ceutí, que ha estado en agosto en Ceuta y ha dejado allí, con verdadera preocupación, a su hermano, me ha dicho que algunos consideran nativo a su patrono, San Daniel, que murió en 1227, por predicar, junto con otros seis franciscanos (la copatrona es Nuestra Señora de África).
Pues bien, el grado de coincidencia es absoluto –como no podía ser menos- en todas las fuentes consultadas, incluida la IA. En efecto, existe un santo nativo de Ceuta, mejor dicho, una santa: Beatriz de Silva y Meneses; y un quasi santo, que, curiosamente, es hermano de la Santa, el Beato Amadeo de Silva. De los diez hermanos que tuvo Beatriz, el quinto fue el Beato, “que tomó el hábito franciscano, fundó la Orden de los “amadeistas” y se dedicó a implantar la reforma de la Iglesia” (Francisco Pérez González, Beatriz de Silva y Meneses, Dos Mil Años de Santos, Tomo II, Ed. PALABRA, 2001).
Biografía incompleta de Santa Beatriz de Silva
Beatriz nació hacia 1425 y debido a que se crio en Campo Maior, algunos consideran que nació allí, pero consultadas algunas fuentes, como la biografía de la Real Academia de la Historia, la tradición y otros testimonios, dejan pocas dudas sobre su nacimiento en Ceuta.
De la mano de Ireneo García Alonso, sintetizo la biografía de Beatriz, cuyo nacimiento estuvo estrechamente relacionado con la conquista de Ceuta por los portugueses en 1415. En efecto, fue Pedro Meneses el autor de esa conquista, pero el comportamiento ejemplar, rozando la heroicidad, de Ruy Gómez de Silva, le admiró a Pedro Meneses, hasta el punto de ofrecerle en matrimonio a su hija Isabel, y de ese matrimonio nació Beatriz.
La madre de Beatriz, era muy devota de lo San Francisco de Asís, encomendó la educación religiosa de sus 11 hijos a los franciscanos, y cuando Beatriz cumplió 20 años, Isabel, princesa de Portugal que se había casado con Juan de Castilla, Isabel, ya como la nueva reina de Castilla, pidió al padre que Beatriz, su amiga, fuera su primera dama.
Al decir de la Historia manuscrita de 1526, “…allende venir de sangre real, ella muy graciosa doncella y excedía a todas las demás de su tiempo en hermosura y gentileza”; y también, según el decir de Núñez de León,”… la mujer más hermosa que había en España “. Pero debido a esta singular hermosura la reina, “…viendo la gran estimación que todos hacían de ella, la reina hubo celos de ella y del rey, su marido, y fueron tan grandes que, por quitarla de delante de los ojos, la encerró en un arcón”. Pero, Don Juan Meneses, tío de Beatriz, preocupado por la ausencia de su sobrina, descubrió lo que había pasado e hizo que la reina Isabel abriese en arcón.
Beatriz salió con vida y abandonó el palacio e ingresó en el monasterio cisterciense de Santo Domingo de Silos y allí vivió, como seglar, durante 30 años dedicada a la oración y a la penitencia; y además, Beatriz tomó la sorprendente decisión, que por cuanto su belleza había sido motivo de tentación, nadie más vería su rostro que cubrió con un velo, “… y aún para comer delante de las hermanas, apenas descubría del todo su boca”. Sin embargo, lo más importante fue que durante su encierro en el arcón, se le apareció la Virgen que le encomendó la fundación de una Orden dedicada a la Inmaculada Concepción.
Pasado algún tiempo, Isabel le pidió perdón que, naturalmente Beatriz se lo dio con gran alegría, recobrando su antigua amistad. Más tarde, recibió también las visitas de su hija, la futura reina, Isabel la Católica, con quien llegó a tener verdadera amistad, al punto que fue más tarde consejera suya y de su esposo Don Fernando, siendo Reyes de Castilla y León; y como en 1479 se firmó la paz definitiva entre Castilla y Portugal, éste pudo ser un motivo especial para que la reina Isabel la Católica, tan devota de la Inmaculada, apoyase la fundación de la Orden concepcionista que la Virgen había encomendado a Beatriz. Concertó con Beatriz la donación de unas casas de los palacios reales de Galiana, junto a la muralla norte de Toledo, donde Beatriz con otras 11 compañeras, comenzaron a vivir vida monástica, y el 30 de abril de 1489, el Papa Inocencio VIII aprobó la Orden de la Inmaculada Concepción, las concepcionista (Ireneo García Alonso, Beata Beatriz de Silva, Biblioteca de Autores Cristianos, AÑO CRISTIANO, Tomo III, Ed. La Editorial Católica, 1954). Quizás al lector le sorprenda el tratamiento de Beata a Beatriz. La explicación reside en que la edición que yo utilizo es de 1954 y Beatriz fue canonizada, declarada santa, en 1976.
Hasta aquí Ireneo García Alonso, porque sigo ahora de la mano de Julio Herranz O.F.M., dado que Beatriz murió a los pocos días. En su lecho de muerte, recibió el hábito de la nueva Orden e hizo sus votos religiosos, según hacen constar –y Julio Herranz hagiógrafo posterior a Ireneo, ha podido consultar la Positio-, las primitivas fuentes biográficas y el proceso toledano de canonización: “Llegaron los frailes de San Francisco de la Observancia…, Y así como estaba en los extremos, a su ruego le dieron el hábito de la Concepción y la profesión y el velo”. Beatriz quedaba así consagrada a como fundadora y primera monja de la Orden de la Inmaculada Concepción.
Conclusión: el Papa San Pablo VI testimonia que la biografía de Santa Beatriz está incompleta
Siguiendo con Julio Herranz, se concluye que lo más importante de una Santa, su espiritualidad, se desconoce completamente en Santa Beatriz de Silva. Así, resultan particularmente certeras las palabras del Papa Pablo VI en la homilía de la canonización de la Santa : “De la misma manera que el rostro extraordinariamente bello y puro de Beatriz de Silva, permaneció velado durante largos años de su vida terrena hasta su muerte, así también numerosos aspectos de su biografía han llegado hasta nosotros, solo de forma indirecta, en la documentación histórica (casi per speculum in aenigmate), que se nos revela de ella una figura inocente, humilde y luminosa, pero sin dejar a nuestra legítima curiosidad ningún signo tangible … Y tampoco ha llegado hasta nosotros ningún escrito de su mano, ningún retrato … Y ni siquiera los estatutos definitivos de la Regla para la familia religiosa que ella fundó, inaugurando con su muerte el nacimiento de la misma”( (José A. Martínez Puche –Director-, NUEVO AÑO CRISTIANO, Santa Beatriz de Silva, Julio Herranz, O.F.M., Ed. EDIBESA, 2001).
Queda por explicar el retraso en la conclusión del proceso de beatificación y canonización de Beatriz de Silva. Quizás el motivo se encuentre en que la cuestión de la Inmaculada Concepción era un tema muy polémico en su siglo y en los siguientes, hasta que en la segunda mitad del siglo XIX se declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen, por lo que la razón más plausible de que se la declarara santa el 3 de octubre de 19776, se deba al motivo que acabo de exponer.
Pilar Riestra