LA CRÍTICA, 25 JUNIO 2026
25/06/2026@11:16:52
La literatura sobre innovación lleva años señalando algo que en España apenas miramos: los estudiantes internacionales de máster y, sobre todo, de doctorado, son una palanca directa de I+D en los países de destino, una forma de “capital humano internacional investigador” tan valiosa como muchas infraestructuras físicas. Son jóvenes altamente cualificados que durante varios años se integran en laboratorios y grupos de investigación: impulsan proyectos, analizan datos, realizan experimentos, escriben artículos, solicitan patentes y, en muchos casos, emprenden. Atraer y retener este talento equivale, en la práctica, a importar capacidad de innovación. (...)
LA CRÍTICA, 10 JUNIO 2026
A lo largo de la historia, los ejércitos que han logrado adaptarse con mayor rapidez a los cambios tecnológicos y estratégicos no han sido necesariamente los más numerosos, sino los que han sabido formar a sus cuadros, integrar el conocimiento y convertir la innovación en capacidad operativa. La guerra contemporánea confirma una lección antigua: la superioridad militar no depende solo de la dotación material, sino de la calidad intelectual de quienes dirigen, interpretan, planifican y ejecutan. (...)
LA ESPAÑA INCONTESTABLE
LA CRÍTICA, 3 SEPTIEMBRE 2022
No podemos olvidar, por su trascendencia, la política educativa del emperador Carlos V que se concretó significativamente, en la fundación ex novo de tres universidades: Granada, Lima y México; correspondientes a nuevos territorios recién incluidos en la corona española y que muestran preocupaciones formativas no percibidas en mandatarios anteriores. (...)
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LA CRÍTICA, 3 AGOSTO 2025
Como si no fuesen conscientes de esta realidad, ya sea por vocación propia o por imposición legal, el caso es que muchos de nuestros militares de hoy tratan de dotarse por todos los medios a su alcance de titulaciones de carácter civil, como un plus o complemento obligado a su propia formación militar. Paralelamente, la organización militar recurre, a veces, a expertos civiles, reconocidos como “cientistas” en otros países, especializados en determinados asuntos militares, como asesores, cuando se trata de encontrar la mejor solución a cualquier problema relacionado con nuestra defensa y seguridad.
Esta recurrencia podría ser algo prescindible porque lo habitual es que existan profesionales de la milicia con al menos iguales o superiores capacidades. Como sucedió en un pasado, todavía reciente, el conocimiento científico llegó a ser patrimonio exclusivo de los militares porque tuvieron que adquirirlo de forma perentoria para encontrar la mejor solución a los problemas técnicos y estratégicos a los que tuvieron que hacer frente. Algo que lograron estimulados por su propia vocación, por su experiencia diaria y porque tuvieron absoluta libertad para hacerlo. (...)
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