Aseguran, los que saben de este tema, que España es el noveno país del mundo que más defrauda. Desde las transacciones inmobiliarias, pasando por la facturación en negro, hasta el propio ocio en las discotecas (por no hablar de la prostitución o el narcotráfico, o el contrabando, por ejemplo, hasta que la UE, ha pedido que se computen en el PIB).