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Competencia

Por qué las universidades privadas no son el problema, sino parte de la solución

LA CRÍTICA, 27 ABRIL 2026

27/04/2026@18:27:56

En casi todos los países desarrollados y en buena parte de los emergentes, el acceso a la universidad se ha disparado en las últimas décadas. La proporción de jóvenes con estudios superiores se ha acercado a la mitad de la población de 25 a 34 años en el conjunto de la OCDE, lo que ha generado una presión creciente sobre los presupuestos públicos: más estudiantes, más años de estudio y más demanda de titulaciones avanzadas. La cuestión es cómo financiar este salto sin tensionar al límite las finanzas del Estado ni cerrar la puerta a quienes tienen menos recursos.

En ese contexto, las universidades privadas suelen aparecer en el debate como un problema, cuando en realidad, bien reguladas, forman parte de la solución. No solo amplían la oferta, diversifican modelos y generan competencia; también liberan recursos públicos, aportan financiación adicional al sistema y contribuyen a crear empleo y tejido económico sin cargar esos costes sobre el contribuyente. (...)

Las leyes de “propiedad” intelectual violan al mercado (libre)

LA CRÍTICA, 19 NOVIEMBRE 2025

Definitivamente es el mercado el que determina a quién corresponde cada cosa. Por caso, al comprar un auto, el vendedor lo entrega a cambio de un dinero. Así, con estas relaciones pacíficas y voluntarias, se define la verdadera propiedad. Si, por caso, el vendedor no entregara el automóvil, el comprador presentará el contrato a un juez (idealmente un mediador privado) y demostrará que cumplió su parte. (...)
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El tsunami de la Inteligencia Artificial General

LA CRÍTICA, 27 NOVIEMBRE 2024

Algo muy serio se está cocinando en Palo Alto, en el corazón del Silicon Valley (California). Durante estos últimos meses, el rumor que corre allí es que los conglomerados (clusters) de procesadores de ordenadores valorados en 10.000 millones de dólares han pasado a convertirse en clusters más grandes ahora valorados en 100.000 millones de dólares, que en poco tiempo valdrán billones. Tal parece que cada seis meses se agrega un cero al valor de la inversión. Detrás de la escena hay una tremenda competencia para asegurarse todos los contratos de suministro de energía que aún estén disponibles para el resto de la década. Las grandes empresas estadounidenses se están preparando para invertir trillones de dólares en una movilización de poderío industrial como no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial. Para finales de esta década, la producción de electricidad estadounidense habrá crecido hasta lo inverosímil mientras escucharemos el fragor de cientos de millones de GPU (unidades de procesamiento gráfico que sustentan la IA). (...)