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Jordi Pujol en el Parlament.. (Foto: Andreu Dalmau / EFE) |
LA CRÍTICA, 13 ABRIL 2020
(...) Hoy sabemos que Pujol tenía una doble vida, unos afanes lucrativos indecentes, una familia con tintes mafiosos y una fábrica pública de billetes sucios. Durante sus 23 años en el gobierno catalán consiguió crear, mucho más que un partido político, un régimen fundamentado en la educación (adoctrinamiento), en la lengua catalana (como valor identitario), en el miedo a la disidencia y, muy significativamente, en los medios de comunicación públicos. TV3 sigue siendo hoy una televisión con un sesgo inaceptable, completamente al servicio de los independentistas. Puigdemont y Torra son inexplicables sin esta calculada labor propagandística de más de dos décadas con el “España nos roba” como bandera del odio. (...)