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Transformación digital de nuestro mercado laboral

LA CRÍTICA, 23 MAYO 2016

Por Francisco Ansón Oliart
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Siento rechazo de utilizar la expresión mercado laboral para referirme a algo de tanta dignidad como el trabajo humano. Las personas que quieren trabajar y son rechazadas sistemáticamente, al principio lo atribuyen, quizá, a la situación o a que sus conocimientos no son útiles, pero pasado el tiempo, con alguna frecuencia, lo refieren a su persona, a que su persona es la que no sirve, lo que genera situaciones de tristeza profunda y, en ocasiones, cuadros de depresión más o menos graves.

He tenido ocasión de hablar con un conocido, que me ha pedido que omita su nombre, porque, desde su cargo, lo que me ha comunicado no le parece “políticamente correcto”. Me ha dicho que en España hay que calcular que existe entre un 20 y un 30 por ciento de economía sumergida, lo que hace que el número de parados reales sea muy inferior al de las estadísticas oficiales.

Así mismo, que el aumento del salario mínimo interprofesional es un error que aumentará nuestro paro. En efecto, si en España existen cerca de 5 millones de parados y unos 3 millones de empresarios, que no pueden contratar ni a un solo empleado más con ese salario mínimo porque no le es rentable (es claro, que si le fuera rentable contratarlo el empresario lo haría), al elevar la cuantía del salario mínimo, trabajadores que todavía son rentables a los empresarios dejarían de serlo y los despedirán.

Más aún, el salario mínimo (me explicó cómo había surgido en Estados Unidos y constituía una medida claramente discriminativa), ni siquiera justifica su existencia en los casos de pleno empleo, por cuanto el empresario que necesite más empleados tendrá que pujar sobre los sueldos de los ya contratados, superiores a ese salario mínimo. E incluso añadió, que los cuatro países donde es más fácil despedir a un trabajador son los países donde menos paro existe de todo el mundo.

Hasta aquí, las opiniones de este conocido mío, cuya eficacia es difícil de valorar con exactitud: desaparición de la economía sumergida, del salario mínimo interprofesional y libertad de despido sin coste alguno. Naturalmente, en la actualidad se han adoptado y se siguen adoptando medidas que hacen descender, casi continuamente, el número de parados; concretamente, desde 2014 se han firmado, en España, 3,4 millones de contratos indefinidos.

Entre esas medidas, que ya son una realidad en nuestro país y las futuras que se consideran imprescindibles, se encuentran los avances que proporciona la Revolución Digital, cuya adopción transformará nuestro mercado laboral y conseguirá no sólo reducir, en gran medida, el paro sino solucionar otros problemas sociales, familiares e individuales que repercutirán entre otras cosas en un aumento de la productividad y bienestar de nuestros trabajadores.

Rafael Carrasco Polaino, que es persona que sabe, de verdad, de estos temas ha escrito un artículo, que no tiene desperdicio, titulado, La falta de competencias digitales de la población activa en España como causa del desempleo, en el que sintetiza y comenta un estudio que he tenido de ocasión de leer y estudiar en: The cocktail analysis. (2016). Formación, empleabilidad y nuevas profesiones en España. Madrid: Asociación Española de Economía Digital (Adigital). (http://tcanalysis.com/blog/posts/3-de-cada-10-trabajadores-ocupan-puestos-relacionados-con-las-nuevas-tecnologias-y-ambito-digital).

En su artículo, Rafael Carrasco escribe, entre otras cosas: “La población activa que usa Internet está muy concienciada con la importancia de tener conocimientos en este ámbito. Sin embargo, las empresas no consideran lo mismo. La formación que tiene la población activa está dirigida sobre todo a ofimática y aplicaciones especializadas en cada sector, pero no hacia los temas relacionados con la economía digital, que es lo que demandan las empresas en la actualidad… Por otra parte no existe una comunicación fluida en el mercado laboral entre las empresas y la población activa, tanto empleada como desempleada. Las personas consideran que las empresas demandan ciertas cualidades y aptitudes, mientras que las empresas en realidad necesitan otros perfiles. En este ecosistema resulta muy complicado que las tasas de paro estructural desciendan de forma sostenible, ya que la brecha entre la población activa y las empresas es demasiado amplia y no existe un entorno o un sistema de formación preparado para reducirla”. (“Cuenta y Razón, nº 38, p. 91).

A modo de ejemplo, “los puestos emergentes están siempre muy vinculados a la innovación y a la tecnología. La demanda de programadores de aplicaciones móviles se ha multiplicado por 17 en tan solo 5 años,…Su crecimiento respecto al año pasado es del 39%. (https://orientacion-laboral.infojobs.net/puestos-emergentes-mas-demandados). De hecho, en 2015, se han creado 2,6 puestos de trabajo por cada uno destruido por las TIC. Así, hoy, Inma Zamora y Teresa Sánchez Vicente, escriben en ABC: “Las empresas tienen dificultades para encontrar los perfiles digitales que necesitan. El déficit de profesionales con conocimientos tecnológicos se ha convertido en un grave problema para avanzar en la digitalización en España. La robótica será uno de los sectores claves en creación de empleo (también la ciberseguridad). La retención y atracción de talento se ha convertido en uno de los principales retos de las compañías del siglo XXI. La transformación digital que vendrá de la mano de la cuarta revolución industrial modificará radicalmente el mercado de trabajo. Esta tendencia supondrá una oportunidad para los empleados más cualificados y con formación tecnológica,… (porque) lo cierto es que parece extraño que España, un país con jóvenes talentos sobradamente preparados para tomar las riendas del futuro, no disponga de mano de obra cualificada para cubrir este nicho que tanto trabajo demandará en poco tiempo. Lo que ocurre, dice Joana Sánchez, es que «la evolución de la tecnología ha ido mucho más rápido que la formación de nuestros profesionales», una situación que, de no revertirse, nos hará recurrir finalmente a profesionales extranjeros. Esto es algo, dice la presidenta de Inesdi, que ya ha comenzado a ocurrir. «A día de hoy no se están cubriendo todos los empleos vinculados a la economía digital porque en España no hay trabajadores suficientemente formados para ello». (http://www.abc.es/economia/abci-cantera-digital-empresas-tienen-dificultades-para-encontrar-perfiles-laborales-necesitan-201605220328_noticia.html).

Otro de los nuevos aspectos de la Revolución Digital es el de incrementar el “teletrabajo”, que puede lograr algo que parecía casi imposible: compatibilizar la vida familiar con la vida laboral. El “teletrabajo” además de producir un gran ahorro para las empresas y ahorro en tiempo de desplazamientos al lugar de trabajo y disminución de la contaminación en las grandes ciudades, consigue que, al estar más satisfecho el trabajador y evitar las necesarias tensiones que conlleva compatibilizar la vida familiar y la laboral, aumente su productividad.

Además, la gestión del mercado laboral cambiará a mejor cuando se incorporen los logros de la Revolución Digital. Así, Laura Corral, escribe en su artículo de febrero de este año, titulado, La evolución del departamento de RRHH en la transformación digital: “Mientras que el negocio está creciendo y cambiando exponencialmente, el área de RRHH va mejorando a un paso mucho más lento, no está cambiando con la suficiente rapidez (en la aplicación de las TIC). Sin embargo, las organizaciones que califican su departamento de RRHH como “excelente” llevan mucha ventaja a sus pares en sus capacidades de talento (entre un 40 y un 60%, de acuerdo con los datos de Deloitte).

“El departamento de RRHH tal y como lo entendemos ahora es muy probable que llegue a desaparecer. Esto lo podemos detectar, en primer lugar, en la terminología utilizada para referirnos al departamento: dirección de personas, gestión del talento, reclutamiento, employer branding,… las antiguas metodologías parecen volverse cada día menos útiles: la campana de Gauss, la categorización por edades, estudios de clima laboral, empleados con más o menos posibilidades de ascender,… Aquello que se trata como volumen, como estadística, está condenado a desaparecer. Hoy las tecnologías digitales nos permiten usar algoritmos para poner inteligencia detrás de los grandes números, el Big Data no debe ser algo ajeno a RRHH. Ahora no se compite contra Coca Cola o Audi sino contra StartUps. Las organizaciones globales tienen que trabajar con nuevas reglas, requieren de cambios drásticos en las estrategias de liderazgo, talento y RRHH. Las barreras entre el trabajo y la vida personal se están difuminando cada día gracias a empleados “hiper-conectados”. http://www.nunkyworld.com/transformacion-digital-rrhh-evolucion/

Un último dato de las mejoras que supone la adopción de los avances de la Revolución Digital en la transformación digital de la gestión del mercado laboral, nos lo proporciona Arancha Bustillo en su artículo, publicado hoy, titulado, Por qué nos cuesta aceptar el 'smart working', en el que escribe: "Es una evolución del teletrabajo, que se limitaba prácticamente a las tareas profesionales que se realizan desde el domicilio. Ahora es habitual encontrarse con colaboradores que trabajan en aeropuertos, hoteles, cafeterías, etcétera, en definitiva desde cualquier lugar que permita la tecnología, lo que ahorra costes a la empresa, fomenta que los profesionales cumplan objetivos en tiempo y les ofrece mayor libertad", describe Prieto. Se trata, en definitiva, "de utilizar las TIC para gestionar de forma inteligente el trabajo, de tal manera que se pueda obtener una mayor rentabilidad. Conceptos como la movilidad, la comunicación permanente o la flexibilidad horaria se convierten en la base de este nuevo método", se explica en el informe Global Adecco: Búsqueda de empleo y reputación digital en la era 3.0. Un estudio que también denuncia la escasa penetración que esta fórmula ha logrado entre las empresas españolas,…” (http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/empleo/2016/05/20/573f330aca4741e61c8b466a.html).

En resumen, los pocos, pero muy significativos datos expuestos –el aumento de puestos de trabajo propio de la Revolución Digital, la mayor productividad y compatibilidad, junto con la profunda evolución de la gestión de los Recurso Humanos-, sugieren todos los otros datos que no se han tratado, para no alargar innecesariamente este artículo, puesto que, se piensa, que con los aportados, basta para dar una idea de lo que supone la transformación digital de nuestro mercado laboral, y sobre todo, la necesidad imperiosa de formar en las nuevas tecnología digitales a nuestra población activa. Aquí tiene mucho que decir, de acuerdo con las empresas, la Universidad de León, en sus dos campus de León y Ponferrada, así como la UNED.

Francisco Ansón Oliart

Investigador y escritor; licenciado y doctor en Derecho (Universidad Complutense de Madrid); doctor of Philosophy and Psychology (K-University, California); licenciado en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid); doctor en Ciencias de la Comunicación (Universidad Camilo José de Cela)