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Julio nos comentó que le gustaba el mundo de los ordenadores, al punto de que siendo adolescente, montó un ordenador desarmado y desordenado y funcionó. Mi conclusión fue que no sólo era un estupendo biólogo sino también un experto en esas máquinas que tantas sorpresas y problemas me dan.
Pues bien, a él también se le estropeó su ordenador y por primera vez no lo supo arreglar (su ordenador de trabajo es más complicado que los habituales). Vino un “superexperto”, pero tras varios intentos y horas de trabajo no consiguió arreglarlo. Como Julio necesitaba el ordenador para su trabajo, se dispuso a hacer un nuevo intento, aunque con pocas esperanzas. Se encontró con una estampa con una oración para la devoción privada de un tal Pedro Ballester. Al ver que el tal Pedro, por fecha de nacimiento, pertenecía a la Generación Z, esto es, a los que “han nacido con un móvil en la mano”, se encomendó a él y le pidió que le ayudara a arreglar su ordenador. Se sentó en su mesa de trabajo y encendió el ordenador. Este funcionó perfectamente. Estuvo varias horas trabajando con él sin el menor fallo. Llamó al “superxperto” y Julio, muy divertido y contento, le dijo que un amigo suyo se lo había arreglado. El “superexperto” guardó silencio y le dijo (creo que la grase es textual): “No lo entiendo. Ya me explicarás… pero tómate unas cervezas con tu amigo y dale las gracias, pero dale muchas gracias”.
Julio, como buen científico, es muy poco crédulo y como además conoce bien el tema, tampoco le encuentra una explicación racional al arreglo instantáneo de su ordenador, por lo que ha escrito al lugar donde se reciben los posibles favores y hechos extraordinarios debidos a la intercesión de Pedro Ballester, relatando pormenorizadamente el suceso. (Me pareció obligado dar noticia de este Pedro).
Pedro Ballester Arenas nació en Manchester, el 22 de mayo de 1996. Allí nacieron también sus dos hermanos, Carlos y Javier. Sus padres, españoles, Pedro y Esperanza, habían ido a Inglaterra para apoyar a la minoría católica, con su testimonio de fe, amor, servicio a sus vecinos y luego amigos, su trabajo responsable, su ejemplar vida de familia, de diversión, deporte y de práctica religiosa, así como de su indestructible alegría y buen humor.
“No son los años los que determinan la plenitud, sino la felicidad vivida, buscada, encontrada o regalada…, la inmensa felicidad del Amor con mayúscula, que podemos experimentar con 3 meses, con 5 o con 78 años. Ese Amor, que procede de Dios, es el que vivió Pedro y el que dejó como herencia… Eso, y un gusto exquisito -aunque fuera poco frecuente su disfrute- por el buen whisky”. (María José Atienza, Pedro Ballester. Dios sonríe desde una cama de hospital, https://www.omnesmag.com/foco/pedro-ballester/,23/08/2025). De hecho, cuando Pedro ya estaba sentenciado por su osteosarcoma, su agresivo cáncer de huesos, y le quedaban pocos días, quizás horas, en medio de sus dolores, pero con una sonrisa cómplice y cara de pillo, preguntó si podía beber un poquito de whisky.
Naturalmente, es necesario encuadrar a Pedro en el contexto histórico en el que transcurrió su corta vida, en la que a pesar de los numerosos avatares, incertidumbres y cambios, conservó siempre su buen humor, su paz y su deseo de hacer felices a los que le rodeaban. Pedro fue casi un experto en política internacional, debido, en parte, a la cantidad de inmigrantes de distintos países que se asentaron en el suyo y vivió un cambio profundo, que pasó del crecimiento económico, sobre todo con el gobierno laborista de Tony Blair, a la austeridad y recesión de la crisis de 2008, los Juegos Olímpicos de Londres, pasando por la devolución de poderes a Escocia, Gales e Irlanda del Norte, que transformó la estructura constitucional británica, así como el profundo cambio de su influencia y papel internacionales, que culminó con su salida de la Unión Europea. A ello hay que añadir el no menos profundo cambio que supusieron las redes sociales y que Pedro las mantuvo en su justo uso.
Poco antes de ingresar en la Universidad para estudiar Ingeniería, había pedido su admisión como numerario del Opus Dei, pero al finalizar el primer trimestre de sus estudios, sintió unos fortísimos dolores en la espalda y le diagnosticaron un cáncer avanzado de pelvis.
En el sanatorio, Pedro, iba a las habitaciones de los pacientes, se presentaba y les preguntaba a ellos y a las enfermeras que los atendían, por qué querían que rezara y ofreciera sus dolores. Tan es así, que un día en que estaba descompuesto con vómitos y arcadas, al llamar los que le acompañaban a la enfermera, en la puerta y antes de que entrara, le preguntó con auténtico interés si su hijo había aprobado.
Pedro murió el 13 de enero de 2018, y su funeral reunió a tantas personas, que “BBC: «Un estudiante extraordinario podría ser el primer santo de la generación Z». Este es el titular de la noticia que ha publicado recientemente BBC News sobre Pedro Ballester. Este joven, de tan sólo 21 años, estudiaba, hacía amigos, soñaba con su futuro. Nada extraordinario… salvo la forma en que vivía lo ordinario. La historia de Pedro Ballester, estudiante de Manchester fallecido a los 21 años, ha llamado la atención internacional y ha sido recogida por BBC News. Su vida está siendo estudiada por la Iglesia católica dentro del proceso de canonización, lo que podría convertirlo en uno de los primeros santos de la generación Z.” (https://opusdei.org/es/article/bbc-estudiante-extraordinario-podria-ser-primer-santo-generacion-z/).
Pedro, como ya se ha dicho, falleció a los 21 años. Muchos dirán: “Tan joven. Con toda la vida por delante”. Pero lo cierto es que Pedro fue un profesional de éxito, en sus estudios que fue su profesión; un hijo y un hermano ejemplar; un cristiano, tan feliz que contagiaba su contento, paz y optimismo; un amigo inmejorable y todos los que le trataron, al parecer sin ninguna excepción, como el amigo de lealtad y alegría permanentes. El estudio de su vida me ha llevado a concluir que lo que más destacó de Pedro fue su lealtad, su religiosidad, su capacidad para la amistad y su alegría serena pero contagiosa.
Pilar Riestra
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