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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (LV)

El IVA de la discordia

(Foto: https://www.europasur.es/).
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LA CRÍTICA, 20 JUNIO 2022

Por Enrique D. Martínez Campos
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Queridos amigos: El 24 de abril "Europa Sur" entrevistó a la embajadora de EE. UU. en Madrid, Yulissa Reinoso. Al margen del lenguaje diplomático de la señora que no se moja demasiado cuando la pregunta puede tener una respuesta complicada, lo cierto es que cuando el periodista le preguntó por la presencia del “US Georgia” en Gibraltar y la protesta del Gobierno de España por ello, su respuesta fue: “Nosotros respetamos las posiciones de las partes que están manejando el tema de Gibraltar (supongo que se referiría a GB, España, la UE y Gibraltar). No somos parte de esas negociaciones, pero si el Gobierno español tiene una posición (¿en las negociaciones o en lo de los submarinos nucleares de EE. UU. en el Peñón?) nosotros la respetamos y la escuchamos”. (...)

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¿Y…? Es una bonita manera de no decir nada o, por el contrario, decir que respetamos y escuchamos pero hacemos lo que queremos. Con protestas de España o sin ellas. ¿O no?

En la entrevista dejó claro que España es excelente, se come bien, se vive bien, la gente es abierta y simpática, pero cuidado con el Gobierno socialcomunista del país. Y añadió entre líneas que hacer lo que les convenga es fácil precisamente por la debilidad del Gobierno al margen de no fiarse de él. Está claro que de esta opinión en el exterior es de la que se hacen eco en la mayoría de los países del llamado Occidente.

Por su parte el alcalde de San Roque, Ruiz Boix, se reunió con el delegado especial del ministerio de Exteriores en el Campo de Gibraltar, Juan José Sanz Aparicio para quejarse del inmovilismo de Londres en las negociaciones entre la UE y GB sobre Gibraltar. ¿Ahora se entera? Ruiz Boix destacó, por el contrario, la actitud positiva de la delegación gibraltareña para lograr cuanto antes lo de la famosa “prosperidad compartida”. Menos mal que no se echó la culpa del inmovilismo a la Guardia Civil.

Veamos señor Ruiz. A Londres le importa un pito lo de la “prosperidad compartida”, que no es un pito sino un mito. En segundo lugar, el interés primordial de Londres es el mantenimiento de la colonia militar y su poder por el mayor tiempo posible en el Peñón. En tercer lugar, los 270.000 habitantes de la zona no son ningún problema para Londres, su interés por ellos es cero, les son indiferentes. Y por último, lo que no quiere Londres de ninguna manera es que en esas negociaciones haya un solo resquicio por el que España pueda tener la más mínima posibilidad de reclamar su soberanía sobre Gibraltar. Por todo ello, para Londres el tiempo no cuenta y no tiene ninguna prisa en que acaben las negociaciones.

¿Se ha enterado ya de la cruda realidad, señor Ruiz? Olvídese de momento del acuerdo. Y olvídese todavía más del mito que todos esperan, en especial los más necesitados de la zona, cuando los políticos españoles les hablan de sólo una quimera y no de que la prosperidad debe llegarles desde España, no de Gibraltar.

Parece que algunos, en el Peñón, empiezan a darse cuenta de que el cachondeo de ayer en el paso de la Verja empieza hoy a ponerse serio. Durante años y años el buenismo, la estupidez, el cerrar los ojos y el inhibicionismo en aplicar la Ley, ha sido la constante de los gobiernos de España que se reflejaba en la actitud de los agentes de la policía española en la vigilancia del paso por la Verja.

En Panorama del 27 de abril se pudo leer: “España tiene base legal para aplicar Schengen con todos sus efectos”. Para entrar o salir por la Verja es preciso atenerse a unas normas estrictas que exige la UE. Lo que no sé todavía es quién le ha exigido a España que se ponga las pilas en este asunto. Es de suponer que habrá sido la propia UE vista la intransigencia de GB en las negociaciones sobre Gibraltar.

Ya va siendo hora de aplicar la legislación vigente en la Verja de acuerdo con las exigencias del espacio Schengen. Incluyendo en esa aplicación a los norteamericanos que están destacados en Gibraltar pero destinados en Rota. Simplemente porque la Ley debe ser igual para todos. Cuando, además, la embajada de EEUU en España sabía del paso irregular de sus militares por la Verja desde primeros de este año. Incluso vistiendo uniforme de campaña y alegando algunos que habían ido al Peñón a “hacer turismo”. Los militares norteamericanos en España, de acuerdo con el Convenio de Cooperación entre nuestro país y EE. UU., tienen libre circulación por todo el territorio nacional. Pero no para entrar o salir libremente de la colonia militar de Gibraltar cuya soberanía se atribuye GB.

En otro sentido, la Cámara de Comercio de Gibraltar no quiere oír hablar de introducir el IVA en el Peñón. ¡Faltaría más! Para ellos es una línea roja que iría contra los intereses de Gibraltar y haría a su economía menos competitiva. Con lo cual ¿dónde quedaría eso de la “prosperidad compartida”? Solo para el Peñón. La prosperidad se queda para Gibraltar, los del Campo de Gibraltar que paguen IVA y todo lo que tengan que pagar obligados por el Gobierno de España y la UE. ¿Los de Gibraltar? ¡Ni hablar!

¿Dónde iba a quedar entonces la prosperidad exclusiva de Gibraltar si no fuera a costa de las diferencias impositivas entre una y otra zona de la Verja? ¿Se habrán enterado de estas exigencias de la Cámara los alcaldes del Campo de Gibraltar, los empresarios, los colaboracionistas españoles y todos los crédulos que se creen lo del mito de la “prosperidad compartida”?

Y ello a pesar de que en el acuerdo-marco de Nochevieja de 2020 entre GB y España, se acordó que “Gibraltar tendrá que aplicar la legislación pertinente de la UE en materia de aduanas, impuestos especiales e IVA. ¿Sí? Pues no. Ahora no. Porque los british son especialistas en incumplir lo que firman cuando les viene mal. Empíricamente está demostrado. ¿Es esta situación y estos desplantes los que hay que seguir soportando cuando podrían aplicarse otras medidas de acuerdo con las resoluciones de la ONU para no seguir perdiendo el tiempo por los siglos de los siglos?

¿Recuerdan a aquel director de Frontex –la agencia europea de fronteras– que estaba encantado de que le fuera encargada la misión de controlar a quienes llegaran a Gibraltar por el puerto y el aeródromo para cumplir la legislación de la UE? Se llamaba Fabrice Leggeri y ha dimitido de su cargo ¿Por qué?

Porque los países de la UE le han acorralado y presionado debido a que se acusa a Frontex de haber estado involucrada en la “devolución en caliente” de, al menos, 957 solicitantes de asilo en las crisis migratorias a través del Mediterráneo. Y eso supone, al parecer, “violaciones de los derechos fundamentales en los Estados miembros con los que tenía una operación conjunta”. Muchos ya ven en Frontex como una carga más que como una solución. Pero estos son los que están de acuerdo en que Frontex sea quien realice el control en Gibraltar de quienes entren por su puerto y su aeródromo, incluida España. Es decir, control por unos agentes sin experiencia y sin los conocimientos adecuados para aplicar las reglas de la UE. Nada que ver con la experiencia y responsabilidad de la Guardia Civil o de la Policía Nacional.

No creo que a los colaboracionistas españoles, que beben los vientos por la permanencia de la colonia militar y algunos de ellos nos llaman patrioteros, estén muy contentos tras leer el magnífico artículo publicado en La Razón del 1 de mayo pasado por Eric Martel.

Recogió en él con gran claridad el dontancredismo español desde 1982 para facilitar los intereses de GB frente a la excelente política llevada a cabo por el “fascista” Castiella durante el franquismo. “Afortunadamente, las actuales negociaciones con el Reino Unido sobre Gibraltar las lleva la UE,” decía Martel. Y añadía: “Solo cabe esperar que el actual Gobierno (de España) no presione demasiado a los negociadores de la Unión para que no conturben en exceso la presencia inglesa en Gibraltar”. Y finalizaba diciendo: “Ahora no se trata de elegir entre España y el Reino Unido, sino entre ser o no ser europeos”, después de asegurar que “el resultado de la política de Morán and company ha sido subdesarrollo, depresión y colonización del Campo de Gibraltar”. Un breve artículo en el que se recoge toda la realidad de la afrenta nacional que padece España.

El miércoles, 4 de mayo, la Guardia Civil detuvo a casi 40 personas tras una operación contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar y Costa del Sol. Además, se realizaron registros en inmuebles de ambas zonas. Se trató de desmantelar una organización dedicada a la introducción de grandes cantidades de hachís en España. Unos 200 agentes del Cuerpo intervinieron en esta operación. Y la pregunta es, ¿quién financia a estas organizaciones de delincuentes? ¿Desde dónde? ¿Marruecos? ¿Gibraltar? ¿España…?

El día 9, el llamado Grupo Transfronterizo –esa especie de asociación de empresas adecuadamente subvencionadas desde Gibraltar– pedían que se firmara lo antes posible el acuerdo entre la UE y GB, España y Gibraltar ( o sea, Gibraltar a igual nivel que dos naciones soberanas), que se desbloquearan los impedimentos que puedan haber surgido para que dicho acuerdo no se haya firmado ya. Decían que para beneficiar a los habitantes de la zona. Y a los empresarios del Grupo, claro. ¿Beneficios para los españoles de a pie en el Campo de Gibraltar? Este grupo, teledirigido desde Gibraltar, sigue presionando por lo del mito de la “prosperidad compartida”. Ya está bien de tanto cuento y de tantas cuentas libres de impuestos.

Mientras, un avión CN235 español del SAR, sobrevoló la bahía de Algeciras y cruzó por el aire la pista del aeródromo de Gibraltar. A las autoridades locales del Peñón debió parecerles que se les venía encima un escuadrón de reactores enemigos. Y naturalmente, les produjo la correspondiente subida de tensión.

Estos no se enteran. No hay espacio aéreo gibraltareño. Hay cesión de pasillos para que se desarrollen operaciones de despegues y aterrizajes en una pista construida sobre un terreno robado, repito, robado a España. Una cesión de buena voluntad. Demasiada buena voluntad, quizás. A ver si GB, Gibraltar, la Commonwealth, la UE, la OSCE y el lucero del alba se enteran de una puñetera vez de en qué terreno se construyó ese aeródromo, en qué momentos se construyó, en base a qué permisos, tratados, convenios o derechos. Pues con nada de todo eso, aún sigue funcionando.

A estos british debiera caérseles la cara de vergüenza por ladrones. Y a las autoridades españolas, por ser sumamente débiles, permisivas e indignas desde hace 40 años.

Un abrazo a todos.

Enrique D. Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R) Presidente de la Asociación de Militares Escritores

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