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Hitos singulares de Ingenieros

Uniformes de tropa, 1803.
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Uniformes de tropa, 1803.

LA CRÍTICA, 27 ABRIL 2021

Por José Ignacio Mexía y Algar
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En sus más de trescientos años de existencia del Arma de Ingenieros muchas son las gestas gloriosas y muchos sus ilustres hombres los que han escrito las páginas de su Historia. FORTALEZA, LEALTAD y VALOR, son las virtudes que definen a los Ingenieros, que ennoblecen su Heráldica y que repite su Himno a las que hay que sumar CIENCIA, ya que a su formación militar unen su trabajo técnico. (...)

En las líneas que siguen, se van a comentar, brevemente algunos de los hitos o hechos históricos más importantes y acaso más desconocidos.

ORIGEN DEL VOCABLO “INGENIERO”. Ingenio es, según el Diccionario Militar de Almirante, aparato y máquina de guerra e Ingeniero, al que “las fabrica para defenderse del enemigo y ofenderle”. Se tiene, pues, por comprobado que desde la más remota Edad Media vienen existiendo estos hombres al servicio de las monarquías europeas. La fortificación ya la podemos encontrar en la Edad de Bronce y va progresando paso a paso, estableciéndose el eterno duelo entre la muralla y las máquinas de guerra, lo que hoy llamamos poliorcética. La aparición de la pólvora cambió todas las técnicas del combate, sobre todo en el arte de la fortificación y en el ataque a las plazas originándose en el siglo XVI una separación entre estos primeros ingenieros, los que conservaron su nombre y desarrollaron tanto las obras de defensa como las técnicas de ataque a las plazas fortificadas y los artilleros. Es precisamente en el Renacimiento cuando se atribuye a estos hombres el término de ingenieros militares. Como ejemplo pondremos a Pedro Navarro, al servicio del Gran Capitán, que utilizo una mina cargada con pólvora para abrir una brecha en el Castel D´ell Ovo en Nápoles (1503).

LA CREACIÓN DEL REAL CUERPO DE INGENIEROS. La necesidad de ingenieros militares se llegó a considerar como imprescindible al final del siglo XVII y su número en España iba decayendo. Esta situación se agudizó a comienzos del XVIII, precisamente cuando se produce la Guerra de Sucesión, y cuando más falta había de ellos. Esta fue la razón por la que Felipe V, encarga al Ingeniero General y Cuartelmaestre General de los Ejércitos de todos los Reinos, Provincias de España y otros Estados, Jorge Próspero de Verboom, la creación de Real Cuerpo de Ingenieros, firmando en Zaragoza el RD del 11 de abril de 1711. La Real Ordenanza e Instrucción de 1718 señalaba las reglas que debían observar los ingenieros. En esta Ordenanza se encomendaban a los Ingenieros Militares aquellas obras de tipo civil que estuvieran a cargo de la Real Hacienda, al no existir ingenieros civiles hasta 1784, año en que Agustín de Betancourt creo la Inspección General de Caminos y Canales.

LAS PRIMERAS ACADEMIAS. Tiburcio Spanochi, Superintendente de Fortificaciones del rey D. Felipe II, siente la necesidad de formar a los futuros ingenieros en matemáticas y otras ciencias para que pudiesen proyectar y dirigir las numerosas obras de fortificación que se requerían. A estos fines se creó la Academia de Matemáticas y Arquitectura de Madrid en 1582, siendo su director Juan de Herrera. En 1625 fue relevada esta Academia por la cátedra de matemáticas del Colegio Imperial de Madrid regido por los jesuitas. En 1675 el duque de Vistahermosa funda la Real Academia Militar del Ejército de los Países Bajos en Bruselas, siendo su director Sebastián Fernández de Medrano. En esta Academia se formaron todos los ingenieros que sirvieron a España en el siglo XVII y que formaron parte posteriormente del Real Cuerpo de Ingenieros, entre ellos su fundador Jorge Próspero de Verboom. En 1697 hay un intento de crear una Academia en Barcelona, por parte del ingeniero Francisco Larrondo de Mauleón pero la guerra de Sucesión ve interrumpido su funcionamiento hasta que, finalmente, el ya citado Jorge Próspero de Verboom, crea, en 1720, la Real y Militar Academia de Matemáticas de Barcelona que formo a los ingenieros hasta la fundación de la Academia de Ingenieros en Alcalá de Henares en 1803.

EL PRIMER BOMBERO MILITAR: FRANCISCO DE SABATINI Y GIULIANO

Francisco de Sabatini y Giuliano, Teniente General del Real Cuerpo de Ingenieros y Arquitecto, puede ser considerado como el primer “bombero militar”, ya que fue nombrado por el propio Carlos IV para la dirección de la extinción del pavoroso incendio que destruyó gran parte de la Plaza Mayor de Madrid el 16 de agosto de 1790. El fuego se inició en el portal de Paños entre el Arco de Cuchilleros y el Arco de Toledo y a él acudieron los mozos de limpieza, del Servicio de Incendios, los matafuegos que tratarían de evitar su propagación en las viviendas aledañas y los mozos mangueros que manejaban las bombas, bajo la dirección de Samuel Amadeo Crompag.

Transcurrido un día, las labores de extinción se complicaban cada vez más y gran parte de las edificaciones afectadas comenzaban a derrumbarse. Es el momento en que Carlos IV llama a unidades militares de la guarnición de Madrid para que acudan a sofocar el incendio, quedando al mando del Ingeniero en segundo, teniente coronel Miguel de Hermosilla y Vizcarrondo del Real Cuerpo de Ingenieros y nombra a Francisco de Sabatini y Giuliano expresamente para la dirección de las operaciones de extinción. Intervinieron, además, 21 jefes y oficiales Ingenieros.

Bien merece considerar que estos Ingenieros fueron los primeros “bomberos militares” ya que pusieron todos sus conocimientos técnicos al servicio de la extinción de esta impresionante y terrible tragedia. Cabe señalar que las tropas que participaron no pertenecían al recién constituido Cuerpo ya que se creó en 1802, siendo, por lo tanto, de las acantonadas en Madrid.

LA FUGA DE ZAPADORES 1808. En 1802 el Inspector General de Ingenieros, José de Urrutia y de las Casas, crea dos instituciones claves para la Historia del Cuerpo, la Academia de Ingenieros y el Regimiento Real de Zapadores-Minadores, ambas localizadas en Alcalá de Henares.

En el año 1808, los españoles se levantan contra el poderío de Napoleón y se inicia la Guerra de la Independencia. Los Ingenieros decidieron defender la legitimidad del trono. El 24 de mayo de 1808 la Academia y el Regimiento salen, con Bandera desplegada y a tambor batiente y al mando del sargento mayor José Verguer, de sus acuartelamientos y en duras jornadas llegan a Valencia el 7 de junio, protagonizando lo que ha venido a llamarse, hasta la fecha, la Fuga de Zapadores ya que hoy se conoce como Gesta de los Zapadores. Fue la primera unidad, organizada y con su Bandera, que proclamó la independencia. A todos sus componentes se les concedió la Cruz llamada de la Fuga de los Zapadores.

LA EXPEDICIÓN AL VATICANO EN 1848, PRIMERA MISIÓN INTERNACIONAL. El Arma de Ingenieros, como fuerza armada, ha estado presente en misiones humanitarias desde 1991 cuando tropas de Zapadores y de Transmisiones formaron parte del contingente español en la Operación Alfa-Romeo, pero ¿fue realmente la primera vez? No, no lo fue, ya que en 1848 el Papa Pío IX con motivo de las revueltas provocadas por la unificación italiana, tuvo que huir a Gaeta. Desde allí solicitó ayuda a España a través del embajador Francisco Martínez de la Rosa. En la unidad enviada, al mando del general Fernández de Córdoba, figuraba la compañía de Minadores del segundo batallón del Regimiento de Ingenieros que salió de Barcelona en mayo de 1849 con destino a los Estados Pontificios. Sus servicios fueron tan agradecidos por Su Santidad, que le fue concedida a su Bandera la Corbata de la Orden Piana el 6 de agosto de 1850. Esta orden papal de Caballería fue fundada el 17 de junio de 1847 por el papa Pio IX. En la actualidad ostenta esta Corbata la Bandera del Regimiento de Especialidades de Ingenieros nº 11 de Salamanca.

LA ENTREGA DE LA REAL ORDEN DE SAN FERNANDO A LA BANDERA DEL REGIMIENTO DE INGENIEROS. En 1811 se crea la Real y Militar Orden de San Fernando y se reglamenta la concesión de las Corbatas a las Banderas o Estandartes de unidades del Ejército distinguidas por hechos de armas heroicos. Isabel II, con fecha de 21 de septiembre de 1847, concede a los tres batallones del Regimiento de Ingenieros las corbatas de la Real y Militar Orden de San Fernando, por los hechos heroicos acaecidos desde su creación hasta el final de las guerras carlistas de 1844. El 15 de noviembre de 1850 la Reina Isabel II prendió las corbatas de San Fernando concedidas en la moharra de la Bandera Coronela del Regimiento, en presencia de todos sus componentes, la Academia de Ingenieros, la Sección de Zapadores Jóvenes y los primeros Telégrafos, a las órdenes del Ingeniero General Antonio Remón Zarco del Valle, así como de los jefes y oficiales de Ingenieros residentes y de las representaciones de toda la guarnición de Madrid.

Entrega de las corbatas de San Fernando

BIBLIOGRAFIA.

ESTUDIO HISTORICO DE CUERPO DE INGENIEROS. 1911.

“ABRIENDO CAMINO” HISTORIA DEL ARMA DE INGENIEROS.

JORGE PRÓSPERO DE VERBOOM Y LOS INGENIEROS DEL SIGLO XVIII. José Ignacio Mexia y Algar. Memorial Arma de Ingenieros.

300 AÑOS DE INGENIEROS MILITARES.. José Ignacio Mexia y Algar. Revista Tierra, Mar y Aire.

José Ignacio Mexia y Algar
Coronel de Ingenieros (R)
Asociación Española de Militares Escritores

José Ignacio Mexía y Algar

Coronel de Ingenieros (R) Pertenece a la Comisión Histórica del Arma, Asociación Española de Escritores Militares y es Adscrito a la Academia de Ingenieros y Transmisiones del Ejército

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