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China y la interminable Guerra Fría Global

Los presidentes de EE.UU. y China, Donals Trump y Xi Jinping.
Los presidentes de EE.UU. y China, Donals Trump y Xi Jinping.

LA CRÍTICA, 18 OCTUBRE 2020

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Convencionalmente identificamos como I Guerra Mundial al conflicto bélico internacional en 1914-1919, y como II Guerra Mundial al producido en 1939-1945. Menos convencional es calificar, siguiendo a James Burnham entre otros, como III Guerra Mundial a la Guerra Fría desde 1945 o desde 1947 (para Burnham en concreto desde 1944) y, según Norman Podhoretz y los “neocons”, como IV Guerra Mundial a la guerra contra el terrorismo (principalmente islamista o yijadista) después del 11 de Septiembre de 2001. (...)

“Estamos ante una guerra global, esta vez contra un enemigo invisible, el virus chino…”
Presidente Donald J. Trump, Discurso ante la Asamblea General de la ONU (22 de Septiembre 2020)

... Aunque existe ya una considerable literatura sobre el final de la Guerra Fría convencional –en la que se ubican también los debates sobre el “Fin de la Historia” (F. Fukuyama)-, la hipótesis que planteo aquí es que en realidad la Guerra Fría Global (GFG), como guerra de cosmovisiones ideológicas y “Choque de Civilizaciones” (S. P. Huntington), entre el capitalismo y el comunismo, continúa inconclusa y probablemente sea interminable. Esta hipótesis asume que la GFG en cierto modo precede, se superpone y trasciende todas las demás guerras mundiales. Después de la II Guerra Mundial F. A. Hayek insinuó que el capitalismo democrático-constitucional era una “Nueva Civilización” en contraste con la vieja y decadente era del socialismo-comunismo iniciada en 1848.

En efecto la presente GFG, con las pulsiones neo-imperialistas de la China comunista, lleva camino ya de superar en duración a la histórica “Guerra de los Cien Años”. El historiador de la universidad de Columbia (NYC) Anders Stephanson investigó que el concepto y expresión “Guerra Fría” probablemente lo empleó por primera vez en el siglo XIV el conde Don Juan Manuel (nieto de Fernando III El Santo) en su crónicas sobre la Reconquista. Conflicto o choque de civilizaciones que padeció España durante ocho siglos, refiriéndose a ciertos periodos de paz temporal, de diplomacia y e intercambios de alianzas entre moros y cristianos, alternando a los otros periodos de guerra “caliente” más sangrientos: “sobre el trasfondo de un conflicto total, político y cultural (…) un conflicto que era doctrinalmente irreconciliable en su naturaleza, incluso civilizacional…” (A. Stephanson, “Cold War Origins”, Encyclopedia of American Foreign Policy, New York, 2002, pp. 223-ss). Algo que reconocemos también en la GFG entre el capitalismo y el comunismo. La expresión “Guerra Fría” será empleada en la época contemporánea por diferentes autores, como el socialista E. Bernstein (en 1893), el liberal H. B. Swope (en 1939), los progresistas y conservadores G. Orwell, B. Baruch, W. Lippmann, y J. Burnham (entre 1945 y 1947), etc. La literatura sobre el tema es también interminable.

Según James Burnham la Guerra Fría o III Guerra Mundial comenzó en Abril de 1944 cuando parte de la marina griega, alentada por agentes comunistas, se amotinó en Alejandría contra las fuerzas aliadas. En el mes de Octubre del mismo 1944 el dictador nacionalista español Francisco Franco envió una carta secreta al Primer Ministro británico, Winston Churchill, proponiéndole una alianza contra el comunismo (Israel Viana, “La carta secreta…”, ABC, 22 de Agosto de 2020). Aunque la propuesta fue rechazada, el “generalísimo” Franco (como el “generalísimo” Chiang Kai-shek en Asia) fue un adelantado en Occidente de la GFG que se desencadenaría a partir de 1945/1947.

El precedente del dictador nacionalista chino Chiang Kai-shek (autor también, entre otras, de las obras El Destino de China, 1943, y Rusia Soviética en China, 1956) es significativo en cuanto temprano anti-comunista durante la II Guerra Mundial, visionario de la necesaria y probable III Guerra Mundial o de la GFG, y asimismo uno de los primeros exponentes, en el verano de 1949, de la “teoría del dominó” desde su refugio en Taiwan, tras ser derrotado en la guerra civil y explorar la posibilidad de una alianza anti-comunista visitando a los presidentes Elpidio Quirino de Filipinas y Syngman Rhee de Corea del Sur: “Si no paramos el comunismo en China –declararía el Generalísimo, al parecer inspirado por su astuta esposa cristiana y pro-americana Soong Mei-ling- estoy seguro que se expandirá por todo Asia. En tal caso otra Guerra Mundial será inevitable.” Durante la guerra de Corea, el general MacArthur en un informe al Congreso estadounidense añadiría: “Si perdemos la guerra contra el comunismo en Asia, la caída de Europa será inevitable.”(Brian Crozier, The Man Who Lost China, New York, 1976, pp. 340 y 359; Jonathan Fenby, Chiang Kai-shek. China´s Generalissimo and the Nation He Lost, New York, 2004, p. 495; Hannah Pakula, The Last Empress. Madame Chiang Kai-shek and the Birth of Modern China, New York, 2009, p. 576).

Vivimos hoy ante el peligro de la pandemia del coronavirus chino (enemigo, se dice, invisible), pero sobre todo vivimos ante el peligro del virus ideológico comunista chino (enemigo perfectamente visible). Creo que sería más preciso decir que el enemigo comunista chino ha adoptado un arma biológica “invisible”. Tal es en el fondo el mensaje emitido por el Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, a mi juicio la persona mejor informada e intelectualmente más capacitada para analizar los problemas mundiales. Al ser entrevistado por Mark Levin en la cadena Fox el pasado domingo 27 de Septiembre, señalaba Pompeo que el mayor peligro actualmente para la seguridad de los Estados Unidos y Occidente es el régimen comunista en China, asegurando que no es aceptable para el mundo libre ni ocurrirá que el Siglo XXI sea el “Siglo de China” de cierta propaganda progresista, acorde con la “Estrategia 2049” (por el centenario del triunfo de la Revolución maoísta) del presidente/dictador Xi Jinping.

China ya tuvo “su” siglo, el pasado Siglo XX, que el politólogo y máximo experto académico en “democidio” –neologismo que significa muerte por el gobierno- Rudolph Rummel (profesor en las universidades de Yale y de Hawai) calificó con el título de una importante obra suya: El Sanguinario Siglo de China (China´s Bloody Century: Genocide and Mass Murder Since 1900, Piscataway NJ, 1991). Rummel estima que solo en el periodo maoísta y post-maoísta entre 1949-1987, 38 años, el genocidio democida de la China comunista superó la cifra de 77.277.000 víctimas (efectivamente un sanguinario record absoluto ya que la cifra del principal rival competidor en la materia, la Unión Soviética entre 1917-1987, 70 años, según el autor fue aproximadamente 61.911.000). Tenemos que ser conscientes de que la República Popular de China desde su fundación es el ejemplo más extremo y brutal del tradicional “despotismo asiático”, y sobre todo es un capítulo histórico más en la permanente e interminable Guerra Fría Global –con episodios de guerras muy “calientes”- entre el capitalismo y el comunismo, entre la Libertad y el Totalitarismo.

Manuel Pastor Martínez

Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

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