Eso sí, precedidos de sesudas y medidas declaraciones institucionales partidarias que justifican los movimientos sobrevenidos, haciéndolos parecer consecuencia lógica del escaso tiempo político recorrido y la necesidad de apuntalar la gobernabilidad.
Y es que en política también funciona lo de prevenir antes que curar, visto lo visto en experiencias muy próximas tal que la crisis socialista astorgana, que tiene a sus votantes todavía alucinados. Ante la puesta en escena pública -por fin- de estos acuerdos externos (PP y PAL) y desacuerdos internos (PP), a lo mejor los seis ediles de la oposición convienen en la necesidad de ejercer tal condición, más allá de las icónicas posturas socialistas y del fair play de los novísimos, que como no espabilen los vemos aplaudiendo el carnaval continuista -ya los hemos visto-.