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BRIGADA 2035 (2)

La Tropa Profesional. Situación actual

Foto: El Correo de Andalucía (Foto de archivo  / Pepo Herrera)
Foto: El Correo de Andalucía (Foto de archivo / Pepo Herrera)

LA CRÍTICA, 17 SEPTIEMBRE 2018

Por Pedro Berzal Fernández
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“Cuando en marzo de 2000 el presidente del gobierno anunció el adelanto de la suspensión del Servicio Militar Obligatorio, y no supresión como muchos piensan...

..., que fue fijado por la Ley 17/1999 para el 31 de diciembre del 2002, sin duda hacía frente a determinados condicionantes políticos y abría paso a posteriores consecuencias sociales que, a día de hoy, no han sido suficientemente estudiadas ni valoradas”. Así, escribía en un artículo sobre “La Profesionalización en el Ejército de Tierra”, en la revista MILITARES, el teniente general Juan Enrique Aparicio que fue recientemente jefe del Mando de Personal del Ejército durante varios años.

Expertos en el área de Personal del Ejército de Tierra consideran que el proceso de profesionalización es todavía en la actualidad un proceso sin terminar que necesita ajustes importantes para adecuarse a las necesidades estructurales y operativas en las plantillas de destino del Ejército.

Los distintos cambios que se fueron implementando con la entrada en vigor de las diferentes leyes de personal no dieron con la herramienta adecuada para satisfacer las necesidades de cobertura y los modelos de carrera para los que accedían a la condición de Tropa Profesional.

Otro intento, y es el que en la actualidad sigue en vigor, fue la estructura general del sistema de Tropa Profesional previsto en la Ley 8/2006, de 24 de abril, de Tropa y Marinería que, para evitar la temporalidad achacada a la Ley 17/1999, diseña tres modalidades de compromiso: un compromiso inicial (máximo 6 años), un compromiso de larga duración (hasta los 45 años de edad) y la adquisición de la condición de permanente.

Pero esta Ley de Tropa y Marinería, influida por la acuciante necesidad de implantar de una vez un modelo atractivo al servicio de las Fuerzas Armadas, es demasiado permisiva en los mecanismos de ingreso y permanencia, con lo que se pierde el necesario control sobre los recursos humanos que se integran en dichas FFAA.

En este contexto, bueno es decir que, al final de 2005, la edad media del personal de tropa en activo del Ejército de Tierra era de 26,12 años, en 2008, ya con esta ley en vigor, la edad había disminuido hasta los 22,93 años, pero en 2012 ya había alcanzado los 30,36 años, llegando en diciembre de 2016 a los 32,10 años. Concretamente, en esa fecha casi la mitad de los hombres y mujeres que prestaban servicio en el Ejército de Tierra tenían 33 o más años. Añadir a lo anterior, como dato relevante, que en la actualidad la edad media de nuestra tropa se cifra, aproximadamente, en 33 años, dato que comparativamente está por encima de las medias de edad de otros países de nuestro entorno: en Estados Unidos es de 27 años, en Reino Unido de 30 años, en Alemania de 27 años, en Francia de 28 años y en Italia de 32 años.

En nuestros Ejército, por otra parte, se considera que la media de edad más adecuada en la tropa profesional debería estar entre 28 y 30 años.

Analizando el incremento que ha sufrido la edad media de nuestra tropa, éste ha venido provocado por las lagunas existentes en la propia Ley de Tropa y Marinería y por la necesidad acuciante de implantar un modelo que, haciendo atractivo el servicio en las Fuerzas Armadas, garantizara que, para los efectivos que se necesitaban fuera demasiado permisiva en los sistemas de ingreso y permanencia. Por otro lado, la propia Ley no contempla ningún proceso selectivo para la suscripción del compromiso de larga duración. De hecho, esta condición y la falta de límites numéricos constituía uno de los grandes atractivos de la propia Ley, atractivos que han sido los condicionantes principales para contribuir de manera clara a elevar la media de edad de nuestro personal de tropa.

Insistimos en que nuestra edad media recomendable debe estar entre los 28 y 30 años, dado que en el Ejército de Tierra la mayor parte de los efectivos de tropa tienen su puesto en plantilla orgánica de las Unidades de la Fuerza y, dentro de ésta, en puestos de combate que, además de requerir unas excelentes condiciones físicas, agotan sicológicamente a quien la ejerce durante más años de los que requiere el dominio completo de su ejercicio.

En la actualidad, el tanto por ciento de tropa que se encuentra con un compromiso firmado de larga duración es del 69% de los efectivos y la gran mayoría con destino en Unidades de la Fuerza. Ello hace necesario que se tomen urgentes medidas, no solo coyunturales para dar una salida digna a los excedentes del contingente que no podrán alcanzar la situación de permanente, sino también estructurales para perfeccionar el modelo y buscar uno más acorde que no deje larvados problemas que, como estamos incidiendo, acaban manifestándose cuando ya es difícil solventarlos.

Abundando en lo anterior, habrá que hacer un esfuerzo en las medidas coyunturales para ofrecer salidas dignas a los excedentes. Salidas para las que el ministerio de Defensa tendrá que ejercer un gran esfuerzo, no sólo valorando las compensaciones económicas a las que tienen derecho los procedentes de un compromiso de larga duración que hayan cumplido un mínimo de 18 años de servicios y la soliciten, sino en la búsqueda de medidas internas y acuerdos con el resto de los ministerios y con todo tipo de empresas privadas para ofrecer las plazas necesarias a las que todas estas personas, por sus cualidades, preparación y entrega al Servicio durante años, puedan optar de manera preferente.

Aplicando de forma efectiva todo tipo de medidas, es importante para el Ejército de Tierra que se pueda conseguir llegar en u plazo adecuado a las cifras de personal de Tropa en los porcentajes siguientes: el 35% debería encontrarse en un compromiso inicial (hasta 6 años), un 55% debería estar en un compromiso de larga duración (hasta los 45 años de edad) y un 10% debería alcanzar la condición de tropa permanente (continuidad hasta el retiro), y no como en la actualidad, que las cifras en que nos encontramos son un 18% en compromiso inicial, un 69% en compromiso de larga duración y un 13% como tropa permanente.

Para alcanzar los señalados y con los actuales efectivos de tropa profesional (54.169) y la estructura orgánica que conforma nuestro Ejército de Tierra, deberíamos conseguir una incorporación anual de 3.500 personas como nuevos compromisos iniciales, dando salida hacia la adquisición de la condición de permanente o hacia todas aquellas otras soluciones que proponga el ministerio de Defensa en las cifras necesarias para que, en un período adecuado a las necesidades que exige la operatividad de nuestro ejército se consiga reducir esa media de edad con la que en la actualidad cuenta la escala de Tropa.

Nuestro Ejército necesita, obviamente, dotarse de la tropa profesional que, enmarcada en los porcentajes expresados, consiga con esto un Ejército mayoritariamente joven como sus características de empleo demandan.

Teniendo en cuenta la situación actual del Ejército de Tierra, se debe exigir al ministerio de Defensa que estructure su política de personal de manera que, en las ofertas públicas de empleo que se convocan anualmente, se de satisfacción a las cifras comentadas de ingresos en compromiso inicial (+/- 3.500) y se apliquen los acuerdos necesarios y obligados con otros estamentos de la Administración y privados para conseguir la salida digna y necesaria de todos aquellos militares con lo que conseguiremos, obligatoriamente, rejuvenecer nuestra tropa profesional.

Pedro Berzal Fernández

Coronel de Infantería DEM (R).
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