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Cultura militar y conciencia de Defensa en España

Rosetón que adornaba el fronstispicio de la Real Academia Militar de Matemáticas  en Barcelona. Representa a la diosa Minerva. (http://www.altorres.synology.me/02_03_barcelona.htm)
Rosetón que adornaba el fronstispicio de la Real Academia Militar de Matemáticas en Barcelona. Representa a la diosa Minerva. (http://www.altorres.synology.me/02_03_barcelona.htm)

La Crítica, 15 Abril 2017

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Parece hoy preocupante y evidente, la mala calidad de la conciencia de defensa de la que hace gala la sociedad española. Por otra parte, el devenir histórico de España ha ido definiendo unas Fuerzas Armadas que, a lo largo del tiempo, han acumulado un rico patrimonio histórico tanto material, como inmaterial.

El presente trabajo pretende una reflexión sobre las posibilidades que la difusión de la cultura militar, la propia de los militares tanto el rico patrimonio que conservan las Fuerzas Armadas como la historia militar, puede tener para conseguir un mayor interés e implicación de la sociedad civil en los asuntos de su propia seguridad. La defensa de sus valores y su forma de vivir en libertad y armonía.

Conciencia o Cultura de Defensa

Las últimas encuestas publicadas por el Centro de Investigaciones Sociológicos (CIS), muestran como los españoles valoran a sus Fuerzas Armadas como una de las instituciones que ofrecen más confianza, pero son mayoría los que no participarían en la defensa de España, aunque se viera atacada por un enemigo exterior. Esto no es muy creíble y ejemplos hay en la historia de cómo los españoles han sabido responder a un intento de agresión internacional. Lo que sí denota es que el español no se siente amenazado y sobre todo, no le interesan los temas relacionados con su propia defensa. Cree firmemente que la política de alianzas que mantiene España y la buena capacidad de sus ejércitos, hacen poco menos que imposible un ataque del exterior que tenga el mínimo éxito.

Pero si la valoración de los militares es tan alta, ¿Cómo es tan baja la conciencia de defensa, los deseos de participar en esta defensa nacional?. ¿Pueden pensar que la defensa es sólo cosa de los militares?, o es que piensan que la única justificación de las Fuerzas Armadas son la Misiones de Paz, incluida el apoyo a la población en situaciones de catástrofe nacional. En efecto el 85% de los encuestados están de acuerdo con que las Fuerzas Armadas españolas desarrollen misiones de paz y piensan que lo hace muy bien. Pero quizás ahí esté la clave de la cuestión. Puede que los españoles, como dice el ex ministro de Defensa Narcís Serra, consideren las Misiones de Paz como las tareas de las Fuerzas Armadas que más justifiquen su existencia ante los españoles. Y esto y fundamentalmente el no sentirse amenazados, es lo que hace los españoles no se sientan involucrados en las tareas de defensa. Ya tenemos, piensan, un grupo organizado y eficaz que hace bien su trabajo.

Quizás no se ha sabido trasladar la idea de que las Fuerzas Armadas son capaces de realizar sus tareas de misiones de paz en el extranjero o apagar incendios en nuestro país, precisamente por su capacidad para la defensa de España. Esa es la idea fuerza que, a mi juicio, ha debido trasladarse a la ciudadanía y no sé si se habrá hecho con la suficiente contundencia y eficacia.

Como dijo ante SS MM los Reyes de España la Ministra de Defensa en la pasada Pascua Militar el 6 de enero de 2017,

“Conseguir que nuestra sociedad adquiera Cultura de la Defensa permitirá que cada ciudadano formule su propio juicio sobre su importancia como parte de la Seguridad Nacional y comprenda y asuma su necesidad para nuestra protección y para la protección de nuestros intereses y valores. Además, de su inestimable contribución al prestigio de España y a la prosperidad de nuestra nación”.

Los españoles deben comprender que es necesario realizar el conveniente esfuerzo presupuestario para dotar a las Fuerzas Armadas de los medios adecuados para realizar su misión con eficacia y la máxima seguridad para sus componentes. Para ello es preciso contar la realidad actual de los ejércitos, pero también trasladar a la ciudadanía un discurso real de lo que han sido las Fuerzas Armadas a lo largo del tiempo. Porque es evidente que los militares y la sociedad civil han vivido de espaldas, durante muchos años y hay una serie de tópicos acuñados que es preciso neutralizar. Y es aquí donde entra tanto la difusión del patrimonio histórico militar por medios de los museos militares, como el fomento de la historia militar que, afortunadamente, está saliendo del ostracismo a la que ha estado sometida durante años por los historiadores profesionales, preferentemente, del ámbito universitario.

La difusión de la cultura militar

Tanto el patrimonio mueble, como inmueble, documental, industrial, científico y bibliográfico que conservan las Fuerzas Armadas españolas para uso y disfrute de todos, es verdaderamente impresionante. Está muy bien tratado y perfectamente catalogado, pero llama la atención el escaso número de museos que tenemos, apenas una treintena de los tres ejércitos, frente a los 400 de Francia o los 200 de Inglaterra. Hasta Luxemburgo, con 50 museos militares tiene más que nosotros. La mayoría de estos museos europeos, sobre todo los dedicados a acontecimientos históricos más cercanos en el tiempo como las dos guerras mundiales del siglo XX, intentan trasmitir como el esfuerzo bélico, tanto de las Fuerzas Armadas, como de la sociedad civil, perfectamente integradas, consiguieron, con un enorme y costoso saldo salvar la libertad de todos.

El Imperial War Museum de Londres es un claro ejemplo. Además de la exposición permanente en la que el visitante puede colocarse en una representación exacta de una trinchera de la Primera Guerra Mundial, o acomodarse en un túnel y oír los ruidos de los bombardeos y sirenas del Londres atacado por los aviones alemanes en la Segunda Guerra Mundial, las exposiciones temporales suelen referirse a aspectos relacionados con la incidencia de la guerra sobre la vida civil cotidiana. La idea fuerza a trasmitir está relacionada directamente con el lema del propio Museo: “Para que el pasado sirva”, intentando trasmitir, sobre todo a las jóvenes generaciones que, en ocasiones la defensa de los valores democráticos de la sociedad exige la intervención armada y ésta solo tiene éxito cuando todos están dispuestos al sacrificio y existe una perfecta compenetración entre el pueblo y sus Fuerzas Armadas. Y estas deben estar perfectamente preparadas y dotadas para la defensa.

Entre los principios básicos de lo que se ha dado en llamar “Nueva Museológica”, destaca que la pieza deja de tener en valor intrínseco del que hasta aquí gozaba, para explicar el papel que representaba en una sociedad, en una cultura determinada. Se trata de sobreponernos al objeto como tal y utilizarlo en un discurso que nos permita conocer mejor el ambiente de la sociedad en la que se utilizaba. Por otra parte, la comunicación, junto con la investigación y la conservación forma parte de las funciones básicas de los museos. Pues bien, los museos militares, son elementos fundamentales de comunicación entre las FAS y la sociedad y deben ser cuidados y tratados como eso, como elementos de comunicación de un colectivo que quiere decir cuál es su pasado, presente y futuro a la generación actual. No puede convertirse en un almacén de objetos bélicos, sólo interesante para lo militares, sin un discurso apropiado al objetivo que queremos conseguir: incrementar la conciencia de la defensa, sobre todo en las jóvenes generaciones.

Afortunadamente, la política de museos militares del Ministerio de Defensa, va por el camino de una museología científica poniendo en valor el patrimonio que conservan, con esa clara intención de contar a la sociedad la importante labor desarrolladas por los militares a los largo del tiempo. Un claro ejemplo es la exposición que, por iniciativa del inspector general del Ejército Ricardo Álvarez-Espejo, se expone desde el mes de mayo del pasado año en los locales del antiguo Gobierno Militar de Barcelona, en la céntrica plaza Colón. Desde entonces más de 15.000 personas han podido evocar la Barcelona ilustrada del siglo XVIII, sede de dos instituciones científicas y militares del máximo nivel: el Real Colegio de Cirugía y la Real Academia Militar de Matemáticas. En la muestra, el visitante puede comprobar la brillante aportación de los Ingenieros Militares a la obra pública y la fuerte vinculación de la Ciudad Condal y de Cataluña al Ejército y sus instituciones a lo largo del tiempo.

Hoy en día, en el que la que presencia militar en la calle es prácticamente nula, los museos militares constituyen uno de los pocos puntos de encuentro entre la sociedad civil y la institución castrense. Está debe aprovecharlo para incrementar la conciencia de defensa que toda sociedad debe tener y tiene en los países de nuestro entorno cultural.

Pablo González-Pola de la Granja

Profesor de Gestión de Museos, Universidad CEU San Pablo

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