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Un epitafio de King Crimson que viene a cuento

CONFUSIÓN

CONFUSIÓN

Mayo 2016

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¿Qué pinta King Crimson en un digital que, salvo los buenos artículos sobre el rock leonés y nacional de Fran Ramos, dedica muy poco espacio a la música?

Allá por 1969 en la era hippy y en plena efervescencia de lo que luego se llamó rock progresivo –precursor del rock sinfónico– el grupo Inglés King Crimson lanzó una canción maravillosa incluida en el albúm In the Court of Crimson King. La canción se titulaba “Epitaph” cuya letra tenebrista y misteriosa bien pudiera haber sido escrita por el mismísimo Nostradamus. Pero no. El autor es Peter Sinfield que, junto a Michel Giles, Ian McDonald, Greg Lake y Robert Fripp (este último ha recompuesto el grupo varias veces, sigue componiendo y produciendo en la actualidad y es considerado como uno de los guitarristas más innovadores y controvertidos) formaban el grupo por entonces.

“Epitaph” es una canción que siempre ha sido mal traducida al español con versiones que a duras penas mejoran al Google Translator por lo que me he atrevido a destrozarla un poco rompiendo su ritmo original pero manteniendo el sentido poético y profético que le infundió Sinfield aunque, claro, pierde mucho. Las traducciones son crueles y más si se trata de canciones donde un acorde a tiempo puede suplir versos enteros. Por ello ponemos la letra original en inglés y para los que les gusta lo auténtico y quieran disfrutar de un directo original de la época añadimos un enlace a youtube (https://www.youtube.com/watch?v=HF0PSkpk4HI ) para que puedan deleitarse con el sonido del “mellotrón” (algo así como el homo antecesor de los sintetizadores), guitarras, flauta travesera y otros instrumentos que dominaban a las mil maravillas.

King Crimson – Epitaph Lyrics

The wall on which the prophets wrote

Is cracking at the seams

Upon the instruments of death

The sunlight brightly gleams

When every man is torn apart

With nightmares and with dreams,

Will no one lay the laurel wreath

When silence drowns the screams

Confusion will be my epitaph

As I crawl a cracked and broken path

If we make it we can all sit back and laugh,

But I fear tomorrow I'll be crying,

Yes I fear tomorrow I'll be crying

Yes I fear tomorrow I'll be crying

Between the iron gates of fate,

The seeds of time were sown,

And watered by the deeds of those

Who know and who are known;

Knowledge is a deadly friend

When no one sets the rules

The fate of all mankind I see

Is in the hands of fools

Confusion will be my epitaph

As I crawl a cracked and broken path

If we make it we can all sit back and laugh,

But I fear tomorrow I'll be crying,

Yes I fear tomorrow I'll be crying

“EPITAPH” (By King Crimson)

Traducción libre por Lenny Flames

Las murallas de las que hablan los profetas

se derrumban agrietando sus entrañas,

brilla el Sol al sonar de las trompetas

refulgiendo sobre filos de guadañas.

Cuando el miedo y pesadillas nos destrocen

no habrá nadie que cuelgue los laureles,

el silencio ahogará gritos y voces

tras el trote atronador de los corceles.

Ponme amigo de epitafio “confusión”

pues confuso me arrastré por mi camino.

Si lo hacemos bien ahora habrá ocasión

de sentarnos y reírnos del destino.

Más me temo que mañana…

estaré llorando,

si, mañana estaré llorando,

estaré llorando.

Las semillas del tiempo se sembraron

tras la férrea puerta del destino,

los que saben, con hazañas las regaron…

El poder con el saber marchan unidos.

Mortífero aliado es el saber

si las reglas las ponen unos pocos.

Triste sino llegar a conocer

que depende nuestra suerte de unos locos.

Ponme amigo de epitafio “confusión”

pues confuso me arrastré por mi camino.

Si lo hacemos bien ahora habrá ocasión

de sentarnos y reírnos del destino.

Más me temo que mañana…

estaré llorando

Si, mañana estaré llorando.

Estaré llorando

Y dirán ustedes ¿Qué pinta King Crimson en un digital que, salvo los buenos artículos sobre el rock leonés y nacional de Fran Ramos, dedica muy poco espacio a la música? Pues verán: en el estribillo de esta pieza intemporal hay un verso que viene que ni pintado para reflejar la actual situación en la que estamos. Dice así: “Confusion will be my epitaph” (confusión será mi epitafio). Vivimos un momento en el que la confusión como una parte más del proceso de manipulación está a la orden del día. Y no me refiero a la confusión en su significado de desorden, desbarajuste, caos o desconcierto, que también. Aludo a su acepción de equívoco, doble sentido, manejo y ambigüedad con la que nuestros políticos se despachan a cada momento. A alguno le confundía la noche y a otros nos confunden nuestros políticos. No bastaba con dividirnos –por aquello de divide y vencerás– entre buenos y malos, izquierdas y derechas, del Madrid o del Barça, del Iphone y del Android, y todo un sinfín de tópicos que llevan a la segmentación. No. Ahora, cuando tímidamente y después de superar intoxicaciones y enredos creemos tener una idea clara de lo que hacer, juegan al despiste con nosotros e intencionadamente nos confunden con mensajes contradictorios por aquello de pillar el mayor cacho posible.

De esta manera nos encontramos con partidos a los que les da vergüenza ser considerados de derechas y se autodenominan de “centro-derecha” y no les importa, en contra de sus principios, tirar de Visa e hipotecarnos eternamente, cual república populista helena se tratase, para así mantener el estado de la “sopa boba” y poder arañar unos votos que le permitan seguir con sus corrupciones y tejemanejes. Son “diestros” en artimañas y “siniestros” en intenciones. Por ello me confunden.

O por el contrario, partidos emergentes que se les llena la boca de progresismo y paz y a la vez hacen propuestas retrógradas, fracasadas y más casposas que las de los anteriores, además de ser incapaces de sentarse a fumar –al menos eso dicen en sus videos promocionales– la pipa de los indios pacíficos. Estos emergentes totalitarios que siempre buscaron estados fuertes y unidos –o mejor aún un único estado (lo de la internacional no iba de coña)– no dudan en fragmentar la patria con tal de trincar poder. (¿Tendrá algo que ver con esto del poder el nombre del partido?, pues pudiera ser que, en lugar de como dice M. Pastor, el nombre elegido no sea una burda copia del “we can” (posibilidad o capacidad de hacer algo) sino que tenga que ver con “power” (que da un poquito más de yuyu). Por ello también me confunden.

¿Qué decir de los del cambio? No lo entiendo, cada vez que optan al poder utilizan el mismo eslogan. Realmente cambian poco y no son nada originales. Ellos, que en el arte de la confusión siempre han sido maestros (acordaos del “de entrada no”), ahora son los confundidos que intentan confundir. Confunden “sorpasso” con el “sorpresazo” de que pueden adelantarle no solo por la izquierda sino también por el arcén. Su confusión interna les lleva a confundirnos con lo del voto útil (bueno, también los de la extrema-centro-derecha lo espetan), como si fuera inútil cualquier voto que no sea cara-cruz, rojo-azul o “pá tí y pá mí”. Desprecian mi voto en blanco de las últimas elecciones ¡leches! Bueno, realmente si la mayoría votásemos en blanco, estos y los otros seguirían haciendo igualmente sus cálculos de reparto de escaños con votos testimoniales sin reparar en que la mayoría les desprecia. Estos también me confunden.

También me confunden los de posiciones moderadas. ¿Qué pensaban, que se iban a ir de rositas? Intentando arañar votos a diestro y siniestro no se conforman con estarse quietecitos en el centro sino que, en una transversalidad indefinida pillan ideas oportunistas de ambos extremos y, cual antibiótico de amplio espectro, reparten a ambos lados y por lo tanto por ambos lados le van a venir los estacazos. No hay peor cosa que estar en medio de una pelea. Valga aquello de “in medio consistit virtus”. Pero ojo, otro que sabía mucho más maldijo a los tibios: “aquellos que no son ni fríos ni calientes los vomitaré de mi boca”. En su haber tienen que, a diferencia de otros partidos y tal vez por el poco tiempo que llevan, apenas hay signos de corrupción. En su contra: que también confunden. En la campaña de las frustradas elecciones pasadas prometieron bailar solo con la reina más votada y sin embargo le hicieron guiños hasta a la chica del guardarropa.

Claro, y pensarán ustedes: ¿y los otros partidos? ¿Les merece la pena a sus integrantes invertir tiempo y hacienda en tratar de mejorar esta sociedad llena de confusión (ahora sí en su sentido de desbarajuste y descontrol por doquier) sabiendo que no van a conseguir ni un solo representante? Esa es la cuestión. El voto útil. Pero útil ¿para quién? Me recuerda esto de la utilidad al intento que tenían mis profes cuando yo era niño en hacer de mí un hombre de provecho, cosa que me mosqueaba mucho pues pensaba yo que si había un provecho es que alguien se aprovechaba. Con el voto pasa igual, si hay un voto útil probablemente sea útil para alguien que no es el que usted quiere.

Si después de este rollo está usted más confundido que antes, bienvenido al club. Ya somos dos candidatos a que, como en la canción de King Crimson, nos pongan confusión como epitafio.

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