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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (LX)

Los nervios de Fabián Picardo

Los duques de Wessex (Foto: EFE / Karaba).
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Los duques de Wessex (Foto: EFE / Karaba).

LA CRÍTICA, 17 JULIO 2022

Por Enrique D. Martínez Campos
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En medio de unas negociaciones interminables entre la UE y GB, cundió el entusiasmo entre los ratoncillos que viven en Gibraltar al servicio de la colonia militar y beneficiándose de todo lo que les caiga de rebote, con motivo de la visita de los Condes de Wessex.

El discurso de Picardo en el almuerzo ofrecido a los Condes fue antológico por su devoción a la Corona británica. “Gibraltar es el territorio más leal a Su Majestad. Y los gibraltareños los más devotos súbditos y ardientes admiradores de la Corona”. O bien: “Sus Altezas Reales están literalmente sentadas sobre una pequeña parte de las legendarias Defensas del Norte… Estas instalaciones, antiguas y nuevas, ilustran la «importancia estratégica» de Gibraltar…” (...)

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Posiblemente todo exagerado e incluso servil. Pero es lo que les da a los ratoncillos la excusa para vivir muy bien en la colonia militar, que es un paraíso fiscal, su centro de negocios opacos y de contrabando. Sin embargo, es real su respeto absoluto a la Corona británica. En el Peñón y en cualquier lugar de la Commonwealth. Así como que son conscientes de la importancia geoestratégica del lugar en el que viven.

Si los jóvenes españoles (y menos jóvenes) tuvieran la mitad de la mitad de ese respeto por la Corona española y de una ligera idea de lo que significa Gibraltar en el escenario mundial y para España, es posible que algún día pudieran obligar a cualquier gobierno de este país a actuar con contundencia para recuperar lo que es nuestro.

Coincidiendo con el final de la presencia de los Condes de Wessex en Gibraltar el 9 de junio, arropados por el entusiasmo de los llanitos, el portaaviones británico “Prince of Wales” llegaba en la mañana de ese día a la base aeronaval española de Rota para realizar unas maniobras bajo auspicio de la OTAN. ¿Cuándo una corbeta española, en maniobras de la OTAN, podrá entrar en Gibraltar? De momento en ningún caso. Por la sencilla razón de que el Peñón es una colonia militar en un territorio de ultramar bajo dominio británico y pendiente de descolonización. Esa es la diferencia entre Rota y Gibraltar. Al margen de las consideraciones jurídicas y políticas que se deseen añadir a esa diferencia esencial entre una base militar y la otra.

Comienza a prepararse una nueva opereta, Picardo viaja a Nueva York, a la sede la ONU para lucirse ante el Comité de los 24, el específico de Naciones Unidas para la descolonización. Le acompañará su segundo en el ayuntamiento, José García.

Según dijo, está deseando volver a la ONU para que el Comité escuche la posición de Gibraltar sobre lo que él entiende por descolonización. Se supone que España tendrá algo que decir también ante el Comité. Pero sin alzar demasiado la voz para no irritar a los británicos. Porque ya se sabe que lo que quiere Exteriores es que los 270.000 habitantes del Campo de Gibraltar vivan bien y sean felices, incluidos los ratoncillos del Peñón. ¿Y GB? ¿Estará presente en ese Comité de des-co-lo-ni-za-ción? ¿O preferirá ver los toros desde la barrera? Es lo más probable. Así no sufren ningún desgaste ni tienen que dar cuentas a nadie de su permanencia en la colonia a descolonizar. El reparto de papeles es fundamental.

De momento todos parecen nerviosos, excitados, pendientes, en suspense… Todos menos los británicos. A ellos les es igual que las negociaciones terminen o no. En realidad, prefieren que cuanto más tarde mejor. Si es que hay acuerdo.

Se prevé que antes de finalizar este mes de junio comience la novena ronda de negociaciones. Dicen que el 90% del Tratado ya está acordado. Pero queda el 10%, lo más complicado. Al parecer está previsto que tras esa novena ronda no hubiera sino otra más. Para acordar algo o no acordar nada.

Debe tenerse en cuenta que España es la responsable de los contratos de las personas que pretendan entrar en la zona Schengen. En principio, sería Frontex quien durante cuatro años se encargara de ese control en el puerto y aeródromo de Gibraltar. Y no se haría donde siempre se ha hecho, en la Verja. Esto puede suponer un problema para saber quiénes entran o salen de Gibraltar hacia el norte, sin cortapisas, sean o no residentes permanentes en el Peñón. ¿Permitirá la UE, sin más, dejar que desde Gibraltar entren en España (zona Schengen) a todos aquellos a quienes les dé la real gana? ¿Incluidos militares de buques y aviones que lleguen a Gibraltar? ¿Contrabandistas de lo que sea?

Es tristemente obvio. España ha perdido su posición privilegiada tras el Brexit y la ha cedido a la GB y la UE para que sea esta última la que lidie esta corrida en nombre del pueblo español. Ya me dirán si esto no es dejadez de funciones y debilidad institucional del actual Gobierno frente a quién tiene que descolonizar ese trozo de tierra española.

Nerviosos, excitados o intentando poner todas las pegas y peros posibles a lo que ellos mismos, los británicos, promovieron con su estúpido Brexit. El Parlamento en Londres está preocupadísimo por los controles que la Policía española ejerce en la Verja a aquellos británicos que con una tarjeta azul –que se inventaron ellos sin valor jurídico o documental alguno para los británicos no residentes en el Peñón– deseen pasar a España y que nuestros gobiernos –del PP y del PSOE– aceptaron de forma absurda e incomprensible.

El 9 de junio se habló en ese Parlamento de estos “inadmisibles controles”. La prepotencia de esta gente es ilimitada. Mientras que por sus fronteras sólo entran o salen los que ellos quieren que entren y salgan, esos mismos no soportan que a sus súbditos se les mire el pasaporte para saber quiénes entran o salen de España. La reciprocidad es fantástica. Y se escandalizan aún más cuando la Policía pregunta a esos “turistas” la razón de su visita a nuestro país, cuánto tiempo van a permanecer en España y el dinero con que cuentan para esa visita.

Sí, el revuelo en el Parlamento ha sido muy británico, muy victoriano. Y naturalmente están preocupados porque si se mantiene la Verja, los controles continuarán. Por eso quieren que desaparezca –al igual que el gobierno de España– para que superado el trámite del paso en el puerto y aeródromo vigilados por Frontex, aquí, llegue el que llegue pueda entrar en Schengen (España) como Pedro por su casa. Ese es el objetivo del gobierno británico en cuanto a derechos de los súbditos de Su Graciosa Majestad, Y en el Parlamento se han comprometido a realizar una investigación sobre “los de las tarjetas azules”.

Todo esto, junto con las dificultades que está encontrando la UE para negociar los temas más importantes con GB (control de fronteras exteriores de la UE en un aeródromo construido en una zona robada a España, la armonización de impuestos entre España y la colonia militar, la aplicación de la legislación europea en Gibraltar y que la colonia admita la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE) hacen que el hipotético acuerdo UE/GB se prolongue en el tiempo sin ser aprobado por años. Habida cuenta, además, de que la estrategia británica siempre ha sido la del “aplastamiento” o la del “agotamiento”. La primera es difícil que la puedan utilizar con la UE. Pero la segunda puede prosperar.

Y España perdiendo el tiempo creyendo sus jerarcas políticos –de un signo o de otro– que con estos tíos se puede compartir algo. Como por ejemplo la cosoberanía impulsada por el exministro del PP, García Margallo. En ese tiempo –mayo del 2016– Picardo decía que si Gibraltar deseaba tener derecho al mercado único y al libre tránsito por la UE, debía plantearse el tema de la cosoberanía a los gibraltareños porque España podía cerrar la Verja. Pero su segundo José García, el más probritánico de los llanitos dijo que ni hablar; que ya en 2002 habían rechazado la soberanía compartida y “la seguimos rechazando hoy (2016)”. ¿Y qué decía GB? En voz baja, que tampoco. De modo que sigamos jugando a compartir esto o aquello que nos va a ir muy bien. Lo que se consigue es perder el tiempo miserablemente. Y GB se lleva el gato al agua con España utilizando la estrategia del “aplastamiento”.

A mayor abundamiento, este 13 de junio empezó a tramitarse el proyecto auspiciado por Boris Johnson para dejar sin efecto el Protocolo de Irlanda, por el que se suprimía la frontera entre las dos Irlandas pero se reforzaba la de GB a Irlanda del Norte. Sin embargo, los unionistas de ese trozo de Irlanda (probritánicos) prefieren el cierre entre las dos Irlandas, que fue aprobado por la UE, y de forma unilateral Johnson rompe el acuerdo internacional firmado con GB. ¿Más pruebas sobre la insolidaridad, prepotencia, obcecación, fanatismo (en este caso religioso) e imperialismo colonial de los hijos de la GB? Y ante esta demostración de incumplimiento, la UE comienza a tentarse la ropa con el tema de Gibraltar. A pesar del indisimulado deseo del gobierno de España de que se cierre el acuerdo UE/GB lo antes posible.

Decíamos que Picardo estaba deseando volver a intervenir en el Comité de los 24 de la ONU. Sobre todo, para decirles lo que tienen que pensar y hacer respecto a Gibraltar. Y allí dejó la siguiente majadería: que el concepto de que el Peñón sea una colonia, fue “sembrado” en la ONU durante el gobierno predemocrático en España, es decir, durante el régimen del general Franco. Típico de los cretinos que no tienen argumentos para defender sus absurdas posiciones.

Este tío miente casi como el presidente del Gobierno de España. No desea ni pensar que Gibraltar ante la ONU, es un territorio no autónomo cedido por la Corona española a la británica según el Tratado de Utrecht. Por eso el tal Picardo pide ante ese Comité el derecho de autodeterminación para Gibraltar, para que no figure en la relación de territorios a descolonizar. Dijo que “no nos vamos a rendir hasta que nos quiten de la lista”. Pero lo de la colonia militar británica se lo inventó Franco. Esta gente miente tan descaradamente que es inútil intentar llegar a cualquier acuerdo con ellos. Insisto: o firmeza, dureza, tesón, asunto de Estado (no de partidos) y derecho internacional a espuertas por parte española, o a seguir soportando a esta gente que parecen creerse los elegidos por Dios sobre la tierra.

Recordemos también un dato muy importante. En 2017, Picardo, ante ese Comité de Descolonización pidió incorporar a la Línea de la Concepción en su reivindicación de Gibraltar para conformar “su nación”.

¿No lo sabían? ¿Les sorprende? Pues es absolutamente previsible como he explicado en cartas anteriores.

Un abrazo a todos.

Enrique D. Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R) Presidente de la Asociación de Militares Escritores

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