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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (XLIX)

Juan Franco tras el “Linexit”

Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción. (Foto: https://www.lalinea.es/).
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Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción. (Foto: https://www.lalinea.es/).

LA CRÍTICA, 8 MAYO 2022

Por Enrique D. Martínez Campos
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Queridos amigos: El periodista Robert Vasquez advirtió en un artículo que si no hubiera acuerdo entre la Unión Europea y Gran Bretaña sobre Gibraltar y se produjeran controles estrictos desde el Peñón hacia el norte, lo más inteligente sería no aplicar el principio de reciprocidad en sentido contrario, porque eso sería “tirar piedras contra nuestro propio tejado”. (...)

... Es lo mejor, según él para evitar daños a los intereses de Gibraltar. Porque reconoce que “somos nosotros los que necesitamos y nos beneficiamos de los trabajadores (transfronterizos). Por tanto, es cuestionable la conveniencia de complicar la vida a los trabajadores transfronterizos que son necesarios aquí”. ¿Queda claro? Añadía que el gobierno (de Gibraltar) debería tomar medidas para aliviar, en lo posible, cualquier carga que el no acuerdo suponga para estos trabajadores.

Lo mismo sucede con los turistas que deseen entrar o salir de Gibraltar. Porque ellos dan vida a los taxis, a las tiendas, a los restaurantes y demás negocios de la economía de Gibraltar. Por tanto, debería descartarse lo del “ojo por ojo” en caso de no acuerdo.

Son, en efecto, esos trabajadores transfronterizos (unos 10.000 españoles) los que dan vida a diario a esa colonia militar británica en suelo español, facilitando la vida a todos sus habitantes y a su economía. Así durante años y años. Y los gobiernos de España viéndolos sacrificarse y despilfarrando millones y millones de euros en políticas absurdas, estúpidas y en corrupción, incapaces de crear trabajo para ellos. Para no colapsar la vida fácil de los llanitos en la ratonera de la colonia militar y esa vergüenza nacional se prolongue para España (para los españoles que se sienten españoles, tienen un mínimo de dignidad y aman a su patria).

Mientras, el alcalde de La Línea, Juan Franco, ese señor que en lugar del Brexit desea conseguir el Linexit con su “ciudad autónoma”, exige al gobierno Sánchez que si no le concede ese título a la ciudad “tendrá que explicar cuál es su plan”. Pues ya puede esperar sentado.

El 10 de marzo, en declaraciones a Europa Sur, Franco dijo que si el Consejo de Ministros rechaza su petición, el gobierno tendrá que explicar por qué La Línea está a la cabeza de la estadística del paro, de los municipios con menor esperanza de vida, de la falta de actividad industrial y ausencia de infraestructuras básicas, así como que corrija el problema de los trabajadores transfronterizos. Cuestiones que se han planteado a distintos responsables públicos que le han hablado de un Plan Estratégico sin resultado, así como de un Plan Integral.

En este sentido creo que el alcalde de La Línea tiene razón y es por ahí por donde debe empezar: exigir el cumplimiento de las promesas estatales, de la Junta andaluza y del Gobierno de la nación. Aunque también debe incorporar a sus quejas las del insufrible tráfico de drogas, la economía sumergida, el contrabando de muchas cosas y otras cuestiones que afectan a la pobreza y desesperación de muchos linenses.

Es evidente que la idea de “abandono” de las Administraciones regional y nacional sobre La Línea, es la que subyace en estas declaraciones. Por eso añadió que “el Estado quiere a una oveja descarriada que se fue hace 320 años, pero maltrata y vitupera a la hija que tiene (La Línea)”. Y desde luego, el Linexit no nace de una cuestión identitaria. Cierto. Pero ese maltrato se ha agudizado en los últimos 45 años. ¿Por qué?

¿Por qué no se lo pregunta Franco a tanto presidente como hay en España? F. González, Aznar, Rodríguez, Rajoy, Sánchez, Chaves, Griñán…

Dijo también que si no puede hacer la consulta popular, “se estudiará la interposición de un recurso contencioso ante el Tribunal Supremo para reclamarla”. Muy bien. Pero insisto. Hay otros procedimientos para que La Línea se haga oír de otra manera, incluso de forma más contundente para dejar de ser maltratada. Sobre todo ante el Gobierno de la nación. ¿Lo tengo que explicar más explícitamente?

De acuerdo con los planes del Ministerio de Defensa británico, se van a reactivar los depósitos de combustible existentes en el subsuelo del Peñón con objeto de no tener que depender del apoyo de España a través de empresas de nuestro país a los buques de la Royal Navy y los de sus aliados (los norteamericanos).

GB está promoviendo el autoabastecimiento de su colonia militar cuanto antes para lograr una autonomía casi total de los elementos de carácter estratégico: combustibles, comunicaciones, radares, maquinaria especial, etc.

Quizás por ello, los campogibraltareños acudieron en masa el día 11 para entrar en el Peñón y llenar los depósitos de sus vehículos debido a las impresionantes subidas de precio de gasolina y gasóleo que se siguen registrando en España. Si en esa fecha se pagaban aquí de 1,71 a 2 euros el litro de combustible, en las estaciones de servicio de Gibraltar los precios estaban por debajo de 1,5 euros.

Las colas para entrar fueron enormes. Se colapsaron calles en el Peñón y la policía tuvo que intervenir para ordenar el caos de tráfico que se originó. ¡Qué gran noticia! Cómo se nota que lo de la “prosperidad compartida” sigue adelante con extraordinarias perspectivas. ¡De vergüenza!

Además ya ha comenzado a hablarse de la construcción y equipamiento de una llamada “Gran Marina del Estrecho”. Es un proyecto fantasma a desarrollar en La Línea para construir uno de los puertos deportivos más modernos del Mediterráneo, en una superficie de 11.000 metros cuadrados. Allí se construirán, según dice la publicidad que lo paga, locales de hostelería, una marina para megayates de 30 a 100 metros de eslora con 80 amarres, dos amarres para dos grandes cruceros, un club con todos los servicios, etc. La supuesta inversión es de 50 millones de euros que generarían 40 empleos directos y 300 indirectos. Lo que no dice la publicidad es cuál es la empresa inversora o inversores de ese proyecto. ¿Británicos? ¿Chinos? ¿Rusos? ¿Españoles? Tampoco habla de comisiones ni corruptelas. Todo un misterio. O una distracción para calmar al personal.

En un artículo de Gibraltar Cronicle del día 14 de marzo, se ponía de manifiesto el entusiasmo de los llanitos para una visita al Peñón de una asociación juvenil de la Commonwealth que se entrevistó con jóvenes que viven en la colonia militar.

Después de lo del Brexit, del posible Gibrexit, de la peste china y de la catastrófica situación económica del ayuntamiento de Gibraltar, esta visita parece que ventiló el ambiente de pesimismo en esa ciudad. ¿Por qué? Porque creen que su mejor futuro estaría en sus relaciones con la Commonwealth… si fallan las negociaciones entre la UE y GB, en especial para los jóvenes de Gibraltar.

Pero esa relación es complicada. La Commonwealth es una organización de naciones independientes en torno a la Corona Británica. ¿Gibraltar pertenece a esa organización? No, al ser un territorio no autónomo constituido en colonia militar en suelo español. Tengo para mí que el entusiasmo despertado por la visita de esa asociación no va a ser la solución para los jóvenes gibraltareños. ¿Qué Erasmus tendrían en la Commonwealth en lugar del que tenían cuando GB (y por tanto Gibraltar) pertenecían a la UE? Además de que Gibraltar no pertenece a la “familia británica de naciones”.

El conocido colaboracionista Juan José Téllez se hacía eco del interés del Ministerio de Defensa británico para reforzar la capacidad logística de la colonia británica en el periódico Campo de Gibraltar siglo XXI. ¿En qué sentido? En el de la posible ampliación de la capacidad de los depósitos subterráneos de combustible situados al norte del Peñón, en King’s Line, para aumentar las posibilidades de abastecimiento a la Royal Navy. Estos depósitos han estado fuera de servicio durante años y requieren restaurar los tanques de almacenamiento y la red de tuberías que los conectan a la base naval.

El comodoro Dainton, jefe de las fuerzas británicas en Gibraltar, dijo que si pudiera “reforzaría la oferta de Gibraltar como un puerto de parada militar con vistas a uno de los puntos de estrangulamiento marítimo más concurrido del mundo en una región de creciente importancia geopolítica”. Según Téllez, “en un futuro se viene barajando un acuerdo bilateral en materia de Defensa entre GB y España, habiéndose incrementado la interacción de buques británicos en puertos españoles en los últimos meses, aunque no así la presencia de la Marina española en el Peñón por, hasta ahora, las lógicas cautelas que ambas partes mantienen sobre el contencioso de soberanía”.

Con todo lo cual, lo que se lograría es que Gibraltar, a nivel internacional, legitimara la presencia colonial de GB en el Peñón, dando cabida en la base y aeródromo a todos los aliados de la OTAN, excepto, claro está a los buques de guerra españoles por si acaso. Una bonita manera de asentar aun más la permanencia de la colonia militar en suelo español y, encima, con el concurso de los gobiernos de España.

Qué fino hilan estos colaboracionistas, ¿subvencionados?

Un abrazo a todos

Enrique D. Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R) Presidente de la Asociación de Militares Escritores

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