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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (XXXII)

240.000 euros de vellón (presupuestos de 2022) para la reapertura del Instituto Cervantes de Gibraltar

Antigua sede del Instituto Cervantes en Gibraltar. (Foto: Archivo de ABC).
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Antigua sede del Instituto Cervantes en Gibraltar. (Foto: Archivo de ABC).

LA CRÍTICA, 14 ENERO 2022

Por Enrique D. Martínez Campos
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Queridos amigos: el 22 de octubre se produjo un nuevo episodio de violencia en la zona de la Atunara, en La Línea de la Concepción. Cuando unos agentes de la Policía trataban de intervenir un alijo de tabaco procedente de… ¿a que no lo imagina, amigo lector? y ya lo habían incautado, tuvieron que pedir refuerzos por la actitud hostil de unos 40 vecinos que se enfrentaron a los agentes. Uno de ellos resultó herido y tuvo que ser trasladado al hospital. (...)

... ¿Es esta la prosperidad que se desea a uno y otro lado de la Verja?

¿Que no exista ningún control para que Gibraltar sea cada vez más rico a costa de una población –casi un suburbio de la colonia– cada vez más pobre gracias a los gobiernos de España?

Este parece que será el horizonte de La Línea. Y así se reconoce. En el ABC de Andalucía, la corresponsal de Gibraltar en La Línea, Soraya Fernández, explicó en ese diario el megaproyecto de construcciones en la zona de levante del Peñón ganado terreno al mar español. Y mientras, el gobierno de España no dice ni pío sobre la ampliación ilegal, no sea que los políticos británicos tosan y los españoles cojan una pulmonía, o que se piense que se puede perjudicar el chantaje de los famosos “trabajadores transfronterizos”, o que algunos empresarios andaluces puedan dejar de enriquecerse para contribuir a esa ilegal expansión. Eso sí, Gran Bretaña apoya a su colonia para que amplíe su territorio a costa de las aguas jurisdiccionales españolas.

Doña Soraya dijo algo muy gráfico: «Gibraltar continúa, por tanto, en una senda imparable de prosperidad que contrasta ¡y cómo! con la de sus vecinos». Porque en el Campo de Gibraltar, el paro supera el 30% y la brecha entre el nivel de vida entre el Peñón y la comarca que lo rodea es “descomunal”. Joe Bossano, ex alcalde de Gibraltar y concejal de Desarrollo Económico e Inversiones Exteriores, ha cifrado en 2.500 millones de libras el impacto que dicho proyecto significará para Gibraltar en los próximos 10 años. ¿Dónde queda el mito de la “prosperidad compartida”, estúpidos?

No obstante, hay algunos que llegan a entender la realidad de lo que supone la herida de Gibraltar. Y en cierto modo lo reconocen. En Europa Sur se publicó un artículo de Alberto González Troya en el que decía: «La primordial soberanía a reclamar es la que permita a los campo-gibraltareños elegir, en libertad, dónde y en qué trabajar». Acusaba a los gobiernos de España y a los del cantón autonómico andaluz que haya todavía 10.000 españoles obligados a trabajar en la colonia militar para sobrevivir. Y yo añado, una vergonzosa humillación. Y continuaba diciendo que era consecuencia del abandono por parte de esos gobiernos y por el despilfarro de los mismos.

Terminaba diciendo que «solo tras el cierre franquista de la frontera, se inició un plan de desarrollo que benefició a una limitada parte de la población». No amigo. De ese plan se benefició toda la comarca. Pero en general es cierto. El problema de Gibraltar reside esencialmente en Madrid desde 1982 y en este calamitoso Estado de las Autonomías.

El 26 de octubre nos enterábamos de que en el istmo ocupado ilegalmente por GB durante la Guerra Civil Española, se van a construir hangares para los servicios que requieran las compañías aéreas civiles que operen en Gibraltar. Me temo que el gobierno de España no abrirá la boca y será otro excelente negocio para los empresarios colaboracionistas españoles. ¿“Prosperidad compartida”? A base del silencio gubernamental y del colaboracionismo español.

Dos días después Jesús Verdú escribía que la política exterior española adolece de una falta de dirección coherente con el sentido de Estado. Totalmente de acuerdo. Es más, con este gobierno socialcomunista, la política exterior española está alineada con los regímenes comunistas y bolivarianos de Iberoamérica. Un verdadero desastre.

Pero el tal Verdú, conocido colaboracionista, añadía que el cierre del Instituto Cervantes en Gibraltar en 2015, fue un error porque en el territorio gibraltareño la lengua puede ser un instrumento de acercamiento, conocimiento mutuo, tolerancia y cosas por el estilo. Se ha enterado de que el actual gobierno está decidido a la reapertura del Instituto en el Peñón. Y dice que eso es magnífico. Lo que no dice es que en Gibraltar hasta los guardias hablan andaluz. Ni se refiere al gasto inútil y superfluo que supone esa reapertura. ¿Será por dinero?, que diría un socialista.

Al día siguiente, 29 de octubre, Rafael Román escribió que el Instituto Cervantes se abrió en Gibraltar con el ex ministro de Exteriores de Zapatero, Moratinos. Lo cerró García Margallo con razón cuando dijo que «en Gibraltar todos hablan español menos los monos». Y esto no le gustó al señor Román. Él quiere que el Instituto esté en Gibraltar como si ese pueblo fuera de la India o de Japón. Pues no amigo, Gibraltar es una colonia militar británica en suelo español. La última en Europa, con 30.000 personas dentro que, en su inmensa mayoría, hablan español. No necesitan ningún Instituto Cervantes. Porque si se reabre se le da a la colonia un falso estatus de ser algo diferente de España. Eso es dar alas al colonialismo británico. Pero de los colaboracionistas se puede esperar todo. Incluso atacar a los que este individuo llama «patriotas de cartón piedra».

El 4 de noviembre Noticias Gibraltar, que es el medio que parece que no está contaminado por el lobby gibraltareño ni por los colaboracionistas españoles, describió la manifestación en el Peñón que se convocó contra el alcalde, Fabián Picardo, celebrada el día 1 de ese mes. Los llanitos protestaban contra la forma de gobernar de Picardo, contra sus concesiones millonarias poco claras a TNG Foundation sobre las obras en el levante de Gibraltar, contra la delicada situación económica con una desmesurada deuda pública, así como por el posible acuerdo GB-UE.

Los manifestantes pedían «poner las necesidades del pueblo de Gibraltar en primer lugar» y gritaban un «basta ya» por la forma arrogante de gobernar del laborista Picardo. Lo que no sabemos es lo que opinará Londres sobre Picardo, que es quien puede moverle la silla.

De otra parte, ha sido tan grande el éxito del Brexit para GB –la salida de la UE– que ahora la isla de Jersey pide también negociar con la UE, como lo hace GB sobre Gibraltar, para poder tener acceso al continente, a Europa. «Necesitamos negociar nuestro acceso a la UE como Gibraltar», dicen. Y luego vendrá la isla de Man, las Malvinas, Escocia y vaya usted a saber quién más.

A la manifestación del día 1 contra Picardo, se unió el día 6 la huelga iniciada por los funcionarios de Aduanas de Gibraltar, que protestaban por las diferencias de sueldo entre los embarcados y los que trabajan en tierra debido al sistema de rotación de turnos. Parece que el ambiente social de protestas en Gibraltar se sucede en diferentes sectores. Y no parece que vayan a cesar.

Por otro lado, las fuerzas de seguridad españolas (Policía y Guardia Civil) están avisando: si se cede a Frontex el control de entrada y salida por el puerto y aeropuerto de Gibraltar de personas y mercancías, ello se convertirá en un foco de conflictos. Fue la anterior ministra de Exteriores González Laya quien lo admitió. Las fuerzas de seguridad advierten que el 80% de los agentes de Frontex no son policías, sino empleados de esa agencia. Por tanto, no tienen ni la experiencia ni la formación adecuada para el control aduanero en una “zona caliente” del tráfico de tabaco, drogas, personas, etc. Conclusión: la Verja tiene que continuar, aunque lo que desee GB es que desaparezca, con el beneplácito, de momento, de la UE.

Lo que quiere GB es que Gibraltar se convierta en una especie de “zona franca” que para ellos es una puerta trasera por la que poder introducir en Europa, a través de España, personas y mercancías sin barreras de ningún tipo. Además del mantenimiento de la base militar en su colonia en España.

Esa es en realidad su idea de “prosperidad compartida”, ampliando además su espacio colonial a costa del territorio y de las aguas españolas. Aprovechando, naturalmente, la debilidad del gobierno actual o de los que puedan sucederle en este Estado cantonal o plurinacional, o falto por completo de una firme unidad.

Un abrazo a todos.

Enrique D. Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R) Presidente de la Asociación de Militares Escritores

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