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CARTA ABIERTA SOBRE GIBRALTAR (XXV)

Carta de amor de un gibraltareño a La Línea

Foto: https://www.vix.com/es / IBRAKOVIC / ISTOCK / THINKSTOCK)
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Foto: https://www.vix.com/es / IBRAKOVIC / ISTOCK / THINKSTOCK)

LA CRÍTICA, 9 OCTUBRE 2021

Por Enrique D. Martínez Campos
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Queridos amigos: Las autoridades españolas están ensayando un nuevo sistema de control de vehículos y peatones para vigilar el paso por la Verja. El sistema, que denominan biométrico, permite escanear pasaportes, huellas dactilares y reconocer las caras de las personas. Ha sido el ministro del Interior quien lo ha implantado. Deberá ser obligatorio en 2022 si antes no se alcanza un acuerdo entre la Unión Europea y Gran Bretaña sobre Gibraltar. (...)

... Para eso, ya están los llamados “trabajadores transfronterizos” mostrando sus temores al poder generarse grandes colas y retrasar su llegada al trabajo en la colonia militar. ¡Todo sea por la fluidez de paso! Pero si estos controles los exige la UE, al ser Gibraltar frontera exterior de la misma, España no podrá excusar su implantación. Les guste o no. Y la Verja deja de ser un caladero como lo ha sido hasta hoy.

A primeros de septiembre el alcalde de Gibraltar, Picardo, fue a La Línea –barrio marginal de Gibraltar– para presidir la presentación de un libro de Francisco Oliva, periodista gibraltareño, titulado Carta de amor de un gibraltareño a La Línea (publicado por la Diputación Provincial de Cádiz, tomen nota).¡Qué emoción!

Allí, Picardo se sintió muy optimista pensando que la UE y GB llegarán a un acuerdo porque España, “tanto por lo que veo en declaraciones públicas como menos públicas, también está implicada en base a ese documento (el acuerdo de Nochevieja) y por ello soy optimista”. Por su parte, su vicealcalde, José García, alertaba unos días antes a la oposición sobre la posibilidad de no llegar a ese acuerdo. ¿En qué quedamos?

El 8 de septiembre, el llamado Tribunal Supremo de Gibraltar, ordenó confiscar 1,7 millones de libras incautadas por la Policía Real en el marco de una operación de blanqueo de capitales contra un mayorista de tabaco. Esos fondos confiscados pasan a las arcas del gobierno gibraltareño. Y las autoridades están allí orgullosísimas porque “esta orden demostrará a la comunidad internacional que Gibraltar se toma muy en serio el blanqueo de capitales” etc., etc.

Sin embargo, resulta que los grandes bancos europeos han contabilizado cada año 20.000 millones de euros de sus beneficios en paraísos fiscales, entre los que sitúan a Gibraltar. Eso supera el 14 % de las ganancias de esos bancos. De los 36 bancos analizados, solo 9 no declaran beneficios en paraísos fiscales. De los españoles, Santander y BBVA quedan en la parte baja de la tabla. El hecho es que esos grandes bancos incluyen a Gibraltar como paraíso fiscal. De modo que menos humos, señores súbditos de su Graciosa Majestad.

El día 10, en el llamdo Día Nacional de Gibraltar, que conmemora que en septiembre de 1967 los gibraltareños eligieron permanecer como británicos, Picardo recibió una carta de Boris Johnson en la que le aseguraba la inquebrantable relación entre Gibraltar y el Reino Unido, enviándole su afecto y sus mejores deseos. Hacía hincapié en que GB preservará y mantendrá la jurisdicción y el control del territorio en tierra (¡naturalmente! añado yo). Decía también que “el Reino Unido apoyará plenamente a Gibraltar, a su población y a su economía en cualquier escenario… El Reino Unido y Gibraltar tienen una larga historia y un vínculo inquebrantable… Hoy lo celebramos y miramos hacia adelante juntos”. Es decir, la base militar, el territorio, ante todo y sobre todo. Mira por donde, ese día ondeó sobre el palacio del gobernador de la colonia la bandera que recoge los colores y el escudo otorgado por los Reyes Católicos a Gibraltar. ¿Se imagina alguien que España actuara en esta democracia peculiar sobre lo que es suyo con un criterio tan contundente? Como lo hizo el “fascista” Castiella, por ejemplo.

En vísperas de aquel 10 de septiembre Picardo declaró que “solo nosotros decidiremos quién entra o no entra en Gibraltar”. Según el alcalde del Peñón, “el suelo de Gibraltar no pertenecerá a nadie más que al pueblo de Gibraltar”, que “nunca harán concesiones sobre nuestra soberanía”, y siguió con su soflama: “Trabajaré todos los días para proteger a los gibraltareños, a nuestra tierra, nuestra forma de vida y para asegurarnos y proteger nuestro derecho a la autodeterminación…”. Estaba orgullosísimo de haber recibido un mensaje de la reina al pueblo de Gibraltar.

Pero no te equivoques, Picardo. Ni tú ni los gibraltareños sois dueños de la tierra que pisáis. El dueño de esa tierra es el pueblo español. Y GB es la que la tiene colonizada por medio de la fuerza. Que es lo que esencialmente defiende GB.

Por su parte, el gobernador de Gibraltar dijo: “El Día Nacional celebra el resultado del referéndum de hace 54 años, cuando Gibraltar votó por amplia mayoría a favor de seguir siendo británico”. Pero hay quienes no están muy de acuerdo. El periodista Robert Vásquez decía: “Es el día en que Gibraltar, supuestamente, celebra un deseo y voluntad de alcanzar la autodeterminación”. Este recuerdo, para él, se ha perdido, se ha tergiversado.

Para Vásquez, mantenerse “solo” como británicos es una resignación. ¿Y GB lo permitiría? Su INTERÉS es el suelo, la tierra, la base militar. ¿Es que no se entera nadie de esta realidad?

Por si acaso volvió a reunirse el llamado Comité de Planeamiento para estudiar el futuro del Peñón y tener todo previsto por si no hay acuerdo entre GB y la UE. Esta hipótesis se la está tomando muy en serio el gobierno británico, que es el que manda. Fue la ministra Wendy Morton la que se reunió con el vicealcalde del Peñón y otras autoridades.

Ni GB ni Gibraltar tienen claro si habrá acuerdo o no. Y no lo tienen porque la UE exige, para que Gibraltar disfrute del espacio Schengen, unas medidas que no se sabe cómo hacerlas operativas. Debido a que en el puerto y aeropuerto tiene que haber controles de la UE con el visto bueno de España.

Por eso el vicealcalde del Peñón declaró que había que prepararse para ese no acuerdo. Una de las posibles medidas que desean adoptar es ampliar el espacio disponible del lado de la colonia militar, para que el paso por la Verja sea más fluido. Esto es lo que desean, sobre todo, los 30.000 gibraltareños dentro de la ratonera. No desean ser ratones dentro de la base militar.

Mientras, el B.O. de la Junta andaluza (PP más Ciudadanos) publicó el acuerdo del ayuntamiento de La Línea para celebrar la consulta popular para convertir el municipio en “ciudad autónoma”, es decir, para lograr el LINEXIT. El alcalde, Juan Franco, declaró que comenzará una campaña de “sensibilización y explicación” de las ventajas que supondrá para La Línea esa nueva situación política. Debo decir que el equipo del ayuntamiento está apoyado por Podemos. ¿Basta este detalle para comprender la barbaridad que se quiere lograr?

Señalar también que el gobierno británico fue remodelado. Boris Johnson cesó al ministro de Exteriores, Dominic Raab. Se debió a las críticas que Raab hizo de la vergonzosa salida de Afganistán. Ocupará ahora la cartera de Justicia y será viceprimer ministro. Exteriores ha pasado a manos de Liz Truss, anterior ministra de Comercio Internacional.

Picardo está muy interesado en que la señora Truss siga negociando con la UE sobre Gibraltar. Eso sí, bajo la óptica exclusiva del acuerdo de Nochevieja (lo de la “prosperidad compartida” y demás simplezas) y que el paso por la Verja no se detenga, sino que se amplíe.

Con Raab o Truss, la política de GB sobre Gibraltar no variará ni un milímetro. Ellos lo tienen muy claro. Se trata de Política de Estado, no de partido, como en España.

Un abrazo a todos

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