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Ignorancia astorgana

Por Francisco Ansón Oliart
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Adelanto que no es fácil tener un conocimiento claro, por ejemplo, de Santo Toribio y que, según Abel Della Costa “bien se podría llamar a esta hagiografía «La cuestión turibiense», porque posiblemente sea necesario gastar más tiempo en establecer de qué Toribio se está hablando...

He tenido ocasión de hablar con varios católicos astorganos. Católicos practicantes, coherentes con su fe, que van a Misa todos o casi todos los días. Personas alegres, muy alegres, que se interesan por los problemas de los demás y, en la medida de sus posibilidades, procuran ayudar. Personas encariñadas, de verdad, con su patria chica y de las que me ha sorprendido su ignorancia, compatible con un gran interés, sobre sus patronos: Santo Toribio y Santa Marta. De hecho, participan en sus fiestas y afirman que vienen gentes de todo León, de ahí la importancia de conocer la vida de los patronos de su ciudad. Porque es cierto, que estas fiestas populares contribuyen a la alegría y al conocimiento mutuo de los que participan en ellas.

Adelanto que no es fácil tener un conocimiento claro, por ejemplo, de Santo Toribio y que, según Abel Della Costa “bien se podría llamar a esta hagiografía «La cuestión turibiense», porque posiblemente sea necesario gastar más tiempo en establecer de qué Toribio se está hablando, que reseñar unos hechos que -cuando no son legendarios (Santiago de la Vorágine, Rivadeneyra, Croiset)- son escasísimos: cuatro Toribios tienen relación con esta memoria: Toribio de Astorga, Toribio de Liébana, Toribio de Palencia y Toribio de Turín. De todos ellos, dos históricos: el de Astorga y el de Palencia, y dos fruto de confusiones: el de Turín y el de Liébana

Santo Toribio de Palencia fue un monje al parecer benedictino del siglo VI quien, según afirma el Cronicón de Hauberto Hispalense, nació en un lugar llamado Turenao o Turieno, cercano a Liébana, en Asturias. Con sólo este dato se puede descartar ya a uno de los cuatro: el de Turín, que es sólo una deformación del nombre de Turenao o Turieno, y de hecho no se venera en el Martirologio Romano por considerarlo espurio, aunque algún santoral italiano pretende que el único auténtico entre los todos cuatro es... naturalmente, el de Turín” (aunque se ha entrecomillado el texto, se advierte que se han modificado algunas expresiones, suprimido frases y añadido algunas citas, para adaptarlo al presente texto): http://www.eltestigofiel.org/ lectura/ santoral.php?idu=1250)

Entre los historiadores que más han estudiado a Santo Toribio de Astorga, se encuentra Graciliano Roscales. De hecho, Abel Della Costa, ha tomado sus datos de lo que Roscales en GER, editado por Rialp en 1977, en el tomo 22, página 584, ha escrito y que en esa misma página continúa, “la polémica sobre el mismo, el Cronicón referido a Santo Toribio, no aclara suficientemente su poco estudiado valor histórico-crítico, además, la fecha del nacimiento de Santo Toribio es desconocida (¿402?) y la peregrinación de Toribio de Astorga a Jerusalén y la traída de un cofre con reliquias a Oviedo (incluido el trozo del Lignum Crucis, la cruz en que murió Jesucristo), son hechos difícilmente sostenibles para una crítica histórica basada en documentos escritos, …” (una vez más se demuestra la necesidad de la investigación histórica que aquí se propone).

Con relación a Santa Marta, Ramón Rabre hace un acertado resumen de lo escrito en el “Diccionario de los Santos” de Leonardi, Riccardi y Ziarri, sobre Santa Marta de Astorga (http://preguntasantoral.blogspot.com.es/ 2013/02/santa-marta-la-de-astorga.html): “La tradición dice que era hija de la ciudad de Astorga y hermana de San Vidal, legionario, padre de los Santos Justo y Pastor, por tanto, Marta era su tía. Lo que se conoce de su vida y martirio son unas actas muy convencionales, parecidas a las de otros mártires. Bajo el emperador Decio, los cristianos fueron obligados a apostatar de la fe y sacrificar a los dioses del Imperio. Marta fue denunciada ante el gobernador Paterno como cristiana y fue apresada e inducida con promesas y luego con amenazas a renunciar a su fe. Marta se negó y el juez Paterno mandó atormentarla con diversos tormentos que se leen en otras “vitaes” de santos:

“Fue suspendida en el ecúleo (cruz en aspa) y le rasgaron las carnes con cadenas y garfios punzantes, luego cubrieron de sal las heridas (esto, además de ser dolorosísimo, curaba la herida para impedir que el reo muriera y poder proseguir los castigos). Fue abandonada en el calabozo donde recibió consuelos de Cristo. De nuevo intentaron convencerla, en este caso con halagos. Pero nada hizo apostatar a Marta, por lo que finalmente fue decapitada y su cuerpo arrojado a un lugar inmundo, de donde lo recogió y enterró una mujer noble de Astorga.

“La verdad es que hay mucha nebulosa sobre su origen, datación y demás. En el siglo XIII, según Villanueva en su "Año Cristiano", el breviario de Astorga ponía su origen en Asia, donde sí que hay constancia que estuvo Paterno luego de haber estado en Cartagena.” (aunque se ha entrecomillado el texto, se han introducido en el mismo algunas modificaciones necesarias para adaptarlas al presente escrito).

Por consiguiente, constituye un servicio ciudadano para Astorga y León llevar a cabo una investigación histórica que recoja en líneas muy generales lo que ocurría en el mundo conocido, por los siglos V y lll, puesto que la vida de estos santos transcurre por diversos países, así como la situación de la península ibérica y la de Astorga durante estos dos períodos.

Francisco Ansón Oliart

Investigador y escritor; licenciado y doctor en Derecho (Universidad Complutense de Madrid); doctor of Philosophy and Psychology (K-University, California); licenciado en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid); doctor en Ciencias de la Comunicación (Universidad Camilo José de Cela)