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CARTAS A LOS ESPAÑOLES (XIV)

Los militares, cabeza de turco del 23-F

El Teniente General José Gabeiras Montoro (1916 - 2005)
El Teniente General José Gabeiras Montoro (1916 - 2005)

LA CRÍTICA, 26 AGOSTO 2019

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Queridos amigos: Como os decía, nadie estaba seguro de nada a las 10 de la noche del 23 F. La JUJEM emitió una Nota a esa hora, supervisada por Sabino Fernández Campo, en la que, en ningún caso, se reclamaba en ella que Milans del Bosch retirara los grupos tácticos acorazados de las calles de Valencia, o que el general Armada se hiciera cargo de la situación. ...

... Cerca de las once de la noche el general Gabeiras regresó desde la reunión de la JUJEM al CGE. Se encerró con el general Armada en su despacho. Y sobre las 23:15 horas Gabeiras despedía a Armada al pie de la escalera del palacio de Buenavista porque éste se iba al Congreso. Amigos que estaban presentes allí pudieron ver a Gabeiras darle una palmada en el hombro a Armada y decirle: “Adiós, presi”.

Cuando llegó al hotel Palace Armada vio al general director de la Guardia Civil, Aramburu Topete, y al general jefe de la Policía Nacional, Sáenz de Santamaría. Cruzó luego la calle y entró en el Congreso. Nadie le puso obstáculo alguno para entrar.

Allí se entrevistó con el teniente coronel Tejero. Cuando Armada le pidió que se retirara con sus guardias, Tejero le contestó que no recibía más órdenes que las del general Milans. Armada llamó a Milans a Valencia. Y Milans le dijo al teniente coronel Tejero que obedeciera a Armada.

A partir de aquí hay dos versiones verosímiles. Una, en la que Armada le enseña una relación del gobierno que él iba a formar y presidir en la que figuraban socialistas –F. González como vicepresidente-, comunistas del PCE, de AP, etc. Otra versión indica que el papel que le enseñó Armada a Tejero era sólo el número de Valencia para que hablara con el general Milans del Bosch. En cualquier caso, Tejero se negó en redondo a salir del Congreso y, menos, a aceptar aquel supuesto gobierno en el que figuraban “los rojos”. Es decir, quien frustró en primer lugar la operación fue el teniente coronel Tejero.

El general Armada, con ánimo de derrota, llamó a Zarzuela para decir que no había logrado su objetivo. Él había entrado en el Congreso porque “estaba dispuesto a sacrificarse” por España y la Corona. Mientras cruzaba la calle para llegar al Palace, TVE comenzaba a emitir el famoso mensaje del Rey sobre las 01:15 horas del 24 de febrero, grabado unas dos a tres horas antes. Después Armada reconoció que “el Rey se enfadó cuando salí del Congreso”.

Vuelvo a repetirme la pregunta que me hacía en alguna de mis cartas anteriores: ¿Qué papel desempeñaba el general Armada en todo este proceso? Mientras se emitía el mensaje del Rey SM llamó al general Milans del Bosch para ordenarle que retirara de las calles de Valencia los grupos acorazados. Orden que Milans cumplió de inmediato.

Prácticamente, las FFAA españolas en su conjunto y el Ejército en particular demostraron mantener una disciplina ejemplar, permaneciendo sólo atentos a las órdenes del Rey. Sin embargo, correrían luego ríos de tinta, entonces y hasta hoy mismo, culpando a los MILITARES de aquellos hechos. No sólo por odio hacia todo lo militar sino por ocultar la trama civil que estuvo detrás del 23 F.

Viéndose aislado por completo, el teniente coronel Tejero, al mediodía del 24 de febrero, dio la orden de que fueran saliendo del Congreso los miembros del gobierno y los diputados. Omito detalles que pueden leerse en la prensa de la época. Pero la mayoría habló de una “inolvidable noche de tortura”, o “del peligro de que aquello podía haber sido una masacre”, o “pensábamos que a algunos nos iban a fusilar”.

El hecho evidente, triste, y que ya fue imposible enmendar a lo largo de los siguientes años, fue lo que se consideró por todos el contragolpe del general Armada. Con un gobierno de concentración nacional, lo que se pretendía lograr en dos o tres años sin apenas oposición en el Congreso era lo siguiente:

-Reforma constitucional, sobre todo el Título VIII.

-Revisión de la legislación derivada, hasta entonces, de la Constitución.

-Nueva Ley Electoral.

-Plan de saneamiento económico.

-Nueva Ley de Orden Público.

-Campaña dura y sistemática para acabar con el terrorismo.

-Nueva línea de actuación en política exterior.

A continuación se disolverían las Cámaras y se convocarían elecciones generales. En mi opinión, si todo ello hubiera ocurrido así, fue para España y todos los españoles una gran ocasión perdida, muy difícil después de poder ser recuperada.

El socialista Pablo Castellano escribió: “En el partido del señor González se hizo el silencio muy rápidamente. Se despachó el asunto con un comunicado de la dirección cargado de tópicos, mas no hubo análisis ni discusión… en el Comité Federal”.

El ministro del Interior, Juan José Rosón, después de aquel golpe de Estado llegó a decir que era mejor que no se conocieran todos los detalles de su contenido porque era “en extremo delicado”.

El día 27 todos los partidos políticos y agentes sociales movilizaron a los españoles en apoyo de la Constitución y la democracia. En Madrid se manifestó un millón de personas. Y a continuación todos alababan al Rey. Se había ganado el cargo cuando terminó con la “sublevación militar”.

Desde finales de febrero hasta mediados de julio de 1981 se llevó a cabo la instrucción sumarial de la causa 2/81 –más de 15.000 folios- elaborada por el tribunal militar, en la que se encausaron a 32 militares y a un civil, Juan García Carrés. Para la gran masa de los españoles habían sido los MILITARES los culpables de todo. Fuimos la cabeza de turco perfecta para los políticos. Éramos sospechosos de todo.

Poco después el gobierno de Calvo Sotelo encargó al despacho de abogados de Eduardo García de Enterría un borrador de Ley que regulara la situación política/caótica que podía ser el famoso Estado de las Autonomías. Esa nueva capa de la Administración que nos iba a costar a todos lo del “chocolate del loro” (hoy, 2019, unos 100.000 millones de euros al año). Así se elaboró la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico, la famosa LOAPA. ¿Lograría esa Ley frenar o poner límites al desmadre que se veía venir con tanta Autonomía y tan poca España?.

En el mes de mayo el general Valenzuela, jefe del Cuarto Militar de SM, sufrió un atentado preparado por los cafres asesinos de ETA. Resultó herido pero murieron sus dos ayudantes y el conductor del vehículo.

También la banda de asesinos de Terra Lliure procedente de los elementos radicales de la Esquerra catalana, hizo su presentación oficial en el estadio del Camp Nou. Lanzaron panfletos en los que se definían como una ”organización revolucionaria que lucha por la independencia total de los países catalanes”. Secuestró en este mes de mayo al periodista Jiménez Losantos por apoyar el “Manifiesto de los 2.300” y le pegaron un tiro en la pierna como advertencia a todos los que se oponían a sus designios.

De modo que Vascongadas y Cataluña tenían ya, además de sus políticos nacionalseparatistas, sus correspondientes bandas de asesinos para que no decayera en ningún momento el ánimo de la secesión en ambas regiones. ¿Qué hacía el gobierno? Tratar que, con las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo cafres asesinaran lo menos posible.

Un abrazo a todos.

Enrique Domínguez Martínez Campos
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