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CRISPR

Ilustración: www.ep.bmj.com
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Ilustración: www.ep.bmj.com

LA CRÍTICA, 13 JULIO 2019

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(...) El coloquio derivó a La creación de híbridos y me habló con detalle de híbridos de animales y plantas que se habían conseguido, si bien entre los animales se ha llegado a crear monstruos inviables. Naturalmente, llegada aquí la conversación, saltó, irremediablemente, a la novísima y revolucionaria técnica de edición genética: el CRISPR/Cas9. ...

Hablando con un conocido -Doctor en Veterinaria- en la piscina de la urbanización en que estoy viviendo, salió el tema de la Paleontología de la que es un verdadero estudioso. Yo le dije que había estado muy interesado en la Era Mesozoica y me había apasionado el tema de los dinosaurios, en un tiempo en que me parce que casi únicamente Fernando Savater y yo éramos de los pocos interesados, en el conocimiento de los dinosaurios, que, sin embargo, desde hace años se han puesto de moda.

El coloquio derivó a La creación de híbridos y me habló con detalle de híbridos de animales y plantas que se habían conseguido, si bien entre los animales se ha llegado a crear monstruos inviables. Naturalmente, llegada aquí la conversación, saltó, irremediablemente, a la novísima y revolucionaria técnica de edición genética: el CRISPR/Cas9.

Alberto Morán fue uno de los primeros científicos que divulgó, con acierto, en un extenso artículo publicado en dciencia.es, la tecnología CRISPR/Cas9, describiéndola como “una herramienta molecular utilizada para “editar” o “corregir” el genoma de cualquier célula. Eso incluye, claro está, a las células humanas. Sería algo así como unas tijeras moleculares que son capaces de cortar cualquier molécula de ADN haciéndolo además de una manera muy precisa y totalmente controlada… Las posibilidades son casi inimaginables. Con la tecnología CRISPR/Cas9 se inaugura una nueva era de ingeniería genética en la que se puede editar, corregir, alterar, el genoma de cualquier célula de una manera fácil, rápida, barata y, sobre todo, altamente precisa. Cambiar el genoma significa cambiar lo esencial de un ser.” (las negritas son nuestras).

Las posibilidades que permite esta tecnología de mejorar plantas, animales y humanos, parecen casi ilimitadas. Otro científico, Javier Pérez Castells, en eldebatedehoy.es, escribe: “Las posibilidades de manipulación genética que se abren con la nueva tecnología son asombrosas. Los ojos de los investigadores, en estos días, están puestos en la posibilidad de curar las enfermedades genéticas que tienen su origen en la mutación de un solo gen. Estas enfermedades son más de 6.000, algunas bastante conocidas, como la de Huntington, la anemia falciforme o la fibrosis quística.” Pero además de estas curaciones y otras muchas que permitirá la nueva técnica, resulta casi impensable la mejoría que se puede conseguir en los indebidamente discutidos alimentos transgénicos, al producir nuevas planta y animales con características genéticas beneficiosas para el hombre, así como la modificación de bacterias y microorganismos de uso habitual en el mundo de la industria y de los alimentos.

Ahora bien, con lo que se acaba de establecer, se vuelve al principio de este artículo: que la modificación genética en el ser humano se aplique no solo con fines curativos o de mejora, sino eugenésicos o de diseño de seres humanos, incluida la posible hibridación con plantas o animales… y al parecer esto ya se está llevando a cabo en China, Estados Unidos y Reino Unido. En efecto, hace unos meses, un científico chino, He Jiankui, anunció que había conseguido el nacimiento de dos gemelas a las que había modificado el gen que las hace inmunes al virus del sida.

Aparentemente este logro debía merecer la felicitación unánime, sobre todo, por el problema grave que existe en China con relación a esta enfermedad. Sin embargo, ha producido la repulsa general tanto del mundo científico como de la opinión pública.

Esta repulsa está más que justificada: He Jiankui ha modificado el genoma de dos niñas sanas; el procedimiento no es seguro y se desconocen las consecuencias y efectos de esta modificación; en su caso, dichos efectos rechazables, los transmitirán a su descendencia; no se ha pedido, como es evidente, su conformidad y la información a sus padres ha sido muy deficiente; ha supuesto que varios seres humanos, en estado de embrión mueran en el experimento (Lulu y Nana, los seudónimos con las que ha bautizado He Jiankui, son las únicas supervivientes de 13 embriones manipulados e implantados en 5 mujeres); y un largo etcétera de violaciones de la ética más elemental.

En consecuencia, CRISPR/Cas9, supone un avance en la edición genética verdaderamente revolucionario y muy positivo, aunque no exento de connotaciones éticas en sus posibles aplicaciones concretas que, aunque algunas sean decididamente rechazables, van a seguir produciéndose, entre otras razones, porque, como adelanta Rafael Serrano en ACEPRENSA, con motivo de que ha sido China la que ha conseguido, por primera vez, la clonación de primates, China demuestra su determinación de alcanzar el número uno mundial en biomedicina, en parte gracias a su permisivismo bioético.

Francisco Ansón
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