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Elecciones Intermedias USA-2018

Elecciones Intermedias USA-2018
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LA CRÍTICA, 20 OCTUBRE 2018

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Las elecciones Intermedias (como en español denominamos a las “Midterm elections” estadounidenses) son elecciones que se celebran entre dos elecciones Generales. En éstas, cada cuatro años, se eligen la Presidencia federal (Presidente/a y Vicepresidente/a), la totalidad de la Cámara (“House”) de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado,..

... además de un número variable de gobernadores y legisladores estatales, junto a una multitud de otros cargos electivos estatales y locales.

En las elecciones Intermedias, como las que se celebrarán este año el próximo 6 de Noviembre, que tienen lugar en la mitad del mandato presidencial de Donald Trump, se eligen a la totalidad de la Cámara de Representantes (435 escaños), un tercio del Senado (en esta ocasión 35 senadores), 39 gobernadores, además de múltiples legisladores estatales y otros cargos locales. Es decir, en conjunto se eligen un número de cargos similar al de las elecciones Generales con la excepción de la Presidencia federal.

Es importante comprender que en EEUU cada 2 años se celebran elecciones, con sus correspondientes procesos de “primarias” en el seno de cada partido (y garantizadas constitucionalmente por la Enmienda XXIV de 1964, por tanto obligatorias por las leyes de los Estados, no por decisiones arbitrarias de los partidos) que afectan a centenares de cargos federales, estatales y locales.

Actualmente los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras del Congreso (236 R vs. 193 D –hay 6 escaños vacantes- en la Cámara de Representantes, y 51 R vs. 49 D en el Senado) y en el número de gobernadores estatales (33 R vs. 16 D, y 1 “independiente”).

Se dice que las elecciones Intermedias suelen ser un referéndum crítico sobre la Presidencia. Los sondeos pronostican para la Cámara de Representantes 208 D vs. 200 R escaños seguros con 27 indecisos que serán decisivos para la mayoría de 218. Asimismo en el Senado los sondeos dan seguros 50 R vs. 46 D, pero la mayoría son 51 y los indecisos 5 escaños senatoriales. Respecto a los gobernadores estatales, los sondeos pronostican 22 R vs. 20 D, pero los 8 indecisos decidirán quién tiene la mayoría, es decir el mayor número de gobernadores de los 50 Estados.

Como curiosidades sin precedentes en la política americana, este año hay una candidata demócrata “transgender”, Christine Hallquist, a gobernadora de Vermont (con pocas posibilidades), y otra candidata demócrata, una joven refugiada somalí islámica, Ilham Omar, a la Cámara de Representantes por un distrito de Minnesota (con muchas posibilidades).

Pero sin duda la novedad principal que ha irrumpido en la presente campaña, fenómeno anticipado por la popular y populista-socialista candidatura de Bernie Sanders en las primarias presidenciales del Partido Demócrata en 2016, es el elevado número (casi medio centenar) de candidatos socialistas que han ganado las primarias demócratas, tras el ejemplo destacado y muy publicitado de Alexandria Ocasio- Cortez, joven hispana de ancestros portorriqueños, vencedora en el distrito 14 de New York como candidata a la Cámara de Representantes (avalada por Sanders y recientemente por Obama) frente a un miembro poderoso del Establishment tradicional demócrata, Joe Crowley. Estos jóvenes socialistas, que probablemente no saben muy bien qué es realmente el socialismo (Ocasio-Cortez no supo explicarlo en una patética entrevista televisada), practicando el clásico “entrismo” que tan beneficioso resultó para Barack Obama, son miembros de una corriente política, Democratic Socialists of America, asociada al Partido Demócrata. Lo cierto es que al comienzo del año tal corriente tenía apenas 5.000 miembros y hoy alcanza, aseguran sus organizadores, una cifra superior a 50.000.

El propio Bernie Sanders ganó el pasado verano las primarias demócratas para el puesto en el Senado federal por el Estado de Vermont con un altísimo porcentaje de los electores participantes (un impresionante 94.4 %), y con la certeza casi absoluta de su victoria sobre el candidato republicano en Noviembre. Hay otros candidatos socialistas –algunos también hispanos- con grandes posibilidades de vencer a sus rivales del GOP (Partido Republicano). El Partido Demócrata tiene hoy como presidente (“Chairman”) al hispano Tom Pérez, que fue secretario (ministro) de Trabajo con Obama, y como vicepresidente al afroamericano Keith Ellison, primer congresista converso al Islam (representante federal por Minnesota, ahora acusado de violencia doméstica) que en estas elecciones aspira a ser elegido Fiscal General del mismo Estado. Ambos, Tom Pérez y Keith Ellison han manifestado también sus simpatías por el socialismo de Bernie Sanders.

El catedrático emérito de Ciencia Política en Harvard Harvey Mansfield (y modestamente, de manera autónoma, un servidor ha llegado a la misma conclusión) sostiene que en EEUU el bipartidismo liberal/conservador tradicional americano ha evolucionado hacia un sistema con un partido liberal-conservador típicamente americano (el Partido Republicano) y un partido socialdemócrata o socialista típicamente europeo (el Partido Demócrata). Transformación de los demócratas anticipada por David Horowitz y Richard Poe en su obra The Shadow Party. How George Soros, Hillary Clinton and sixties radicals seized control of the Democratic Party (Nashville, TN, 2006). No es casualidad que el nombre de Soros con sus millones y sus fundaciones hayan estado y estén detrás de las candidaturas de Obama, Clinton, Sanders, Ellison, Ocasio-Cortez, etc., de múltiples cargos federales y estatales (especialmente los de Fiscales Generales), además de financiar movimientos de protesta violentos como Occupy Wall Street, Antifa, Black Lives Matters, y recientemente el acoso al juez nombrado por el presidente Trump para la Corte Suprema, Brett Kavanaugh.

Tras las recientes y alucinantes declaraciones de Hillary Clinton de que los demócratas serán “inciviles” hasta que ganen las elecciones Intermedias, con toda razón en los últimos días muchos analistas liberal/conservadores (T. Carlson, M. Barone, G. Benson, D. Harsanyi, G. Loudon, D. Hunter, J. Dempsey…) han denunciado que el nuevo Partido Demócrata ha degenerado en “mob”, y Michael Reagan lo ha caracterizado como el “Partido del Mal” (“The Party of Evil”, Townhall, Oct. 13, 2018). La misma noche del 13 de Octubre se produjeron actos de vandalismo sin precedentes contra la sede del Partido Republicano en la ciudad de Nueva York.

Si el próximo 6 de Noviembre el Partido Demócrata consigue las victorias que pretende en el Congreso, vamos a presenciar dos años de acoso e intento de destitución (mediante un forzado “impeachment”) del presidente Trump, y una campaña permanente de los senadores con ambiciones presidenciales: Kamala “Multi-Culti” Harris, Elizabeth “Pocahontas” Warren, y Cory “Espartaco” Booker, todos ubicados en la senda sociata Obama-Sanders. Si tales victorias no se produjeran el día 6 de Noviembre, no puedo ni imaginar el grado de “incivilismo” a que pueden llegar hasta las Generales en 2020.

Como casi todos los partidos socialistas actuales, han elegido romper con la honorable tradición demócrata desde Jackson (Andrew, presidente) hasta Jackson (Henry, senador), tradición de los presidentes Wilson, FDR, Truman, Kennedy, Johnson, Carter…, y “podemizarse”. Recuérdese que todo comenzó con el eslógan de Obama “Yes, We Can” (“Sí, podemos”) en 2008, es decir, habrían elegido convertirse en partido-basura destinado lógicamente… al basurero de la historia.

Manuel Pastor Martínez

Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

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