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CARTAS A LOS ESPAÑOLES (IX)

1979: el PSOE de marxista a felipista...

LA CRÍTICA, 15 JULIO 2019

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Queridos amigos: Por fin llegó el mes de septiembre del 79 para celebrar el PSOE su Congreso extraordinario –el “XXVIII y medio” lo llamaron algunos- después de la dimisión de F. González....

... El carismático líder llegó a él con el triunfo asegurado. Allí ni hubo debate, ni repaso de la negra historia del Partido, ni reflexión política alguna. Allí se impuso el felipismo de la mano del director de orquesta, A. Guerra.

González expuso que Marx había dicho muchas tonterías, “¿o es que Marx era Dios?”. Por tanto, fue elegido de nuevo secretario general del PSOE por una masa de militantes enfervorecidos que deseaban ocupar puestos de relevancia en todas las capas de la Administración del Estado. Pablo Castellano dijo que de este PSOE debía desaparecer la O de obrero (¡en 1979!). Si el filósofo Julián Marías había manifestado que “el PSOE sufre la pesada tara de una visión negativa de la Historia de España”, cien años después de su nacimiento y porque había que ser más socialista que marxista, ¿se podía borrar de un plumazo el gravísimo daño que este partido le había hecho a España? ¿De esta forma se convertía en un partido socialdemócrata? ¿Acaso se refundó para llamarse de otra forma?

Lo que quedó escrito y declarado por González fue que él no había sido nunca socialdemócrata ni sería socialdemócrata. ¿Qué ideología asumió aquel PSOE desde entonces? Con González/Guerra la del culto a la personalidad del líder y la “revolución tranquila” que se “pensaba llevar a cabo en 25 años” de esa “primera pasada” por la izquierda en España desde 1939. Después, la ideología que cada líder del PSOE impusiera para beneficio propio y del Partido, no para beneficiar a la mayoría de los españoles.

A partir de este verano del 79, la UCD de Suárez comenzó a dar síntomas de desintegración al criticar los jefecillos de cada grupo que la componían al presidente. La reacción de éste fue recluirse en la Moncloa y rehuir todo contacto con su grupo parlamentario.

Por otro lado, era ya raro el día en que ETA o GRAPO no cometían algún asesinato. Este 1979 sería el año más sangriento del terrorismo en España (no 1980 como han dicho casi todos). Manuel Arbeloa, presidente del Parlamento Foral de Navarra, decía: “… me veo obligado a decir bien alto que basta de funerales, de flores y de discursos; que en Euskadi (Vascongadas), por culpa de unos y otros (?), ya no se puede vivir…; que esto es un continuo día de difuntos”.

Por su parte, el exjesuita y nacionalseparatista Javier Arzallus decía: “Antes de hablar de paz, hay que terminar la guerra pendiente (?). Tienen que restituirnos antes los conciertos que no quitaron. Soy partidario del diálogo con ETA… No se puede tratar a ETA como si fuera una cuadrilla de asesinos”. Éste era el portavoz del PNV en el Congreso, un “nacionalista moderado”.

La situación política, económica y terrorista era tan grave que al gobierno se le había ido de las manos. El propio Suárez llegó a hablar de “racionalizar el proceso autonómico”. En Andalucía se convocó un referéndum para saber la opinión de los andaluces. UCD se opuso. El PSOE lo apoyó y, naturalmente, a partir de ese momento los socialistas serían los amos de aquel cortijo.

El 3 de octubre se aprobó la Ley de creación del Tribunal Constitucional. Por fin, UCD y PSOE se pusieron de acuerdo para aprobar una Ley que definiera cómo pagar el gasto de las Autonomías: la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA). Pujol quería para Cataluña un cupo, como el vasco. Y dijo: “Con esta Ley Cataluña pasaba a ser tratada económicamente como una Comunidad Autónoma más”. Y eso para los nacionalseparatistas catalanes era un sacrilegio.

Debido a la incertidumbre que existía en casi todos los órdenes especialmente los medios no cesaban de hablar de “ruido de sables”, de “involución”, o de golpes de Estado que podían dar los militares. Después de haber sido detenidos dos militares por la “Operación Galaxia” 20 días antes de celebrarse el referéndum sobre la Constitución, la institución militar estaba en boca de todos. Y así, el general Torres Rojas, en una audiencia con el Rey a primeros de diciembre como jefe de la División Acorazada, le dijo que su Unidad estaba dispuesta a “regar con su sangre el mantenimiento de la unidad de España, su independencia y el ordenamiento constitucional”. El Rey le abrazó. Sólo un mes después, en enero de 1980, Torres Rojas era cesado fulminantemente en el mando de la División por el señor Gutiérrez Mellado en virtud de una mentira publicada en “Diario 16”. Puedo asegurar que, desde el punto de vista institucional, las FFAA españolas ni preparaban golpes de Estado ni nada que se le pareciera. Estaban a las órdenes del Rey –como nos había pedido Franco en su testamento- y esa orden la estaban cumpliendo en su práctica totalidad. A pesar de la actitud y malos modos con ellas del señor Gutiérrez Mellado.

Como se ha dicho, 1979 fue el año más sangriento en España a manos del terrorismo. Fueron asesinadas con el tiro en la nuca o con el coche bomba 80 personas. A éstas debieron sumarse otros 80 muertos por el incendio provocado en el hotel “Corona de Aragón” en Zaragoza (inicialmente se dijo que fue un “accidente”) más 21 asesinadas por el GRAPO. Total, 181 personas. A razón de un asesinato de estos cafres cada dos días. Una verdadera carnicería. Algo insoportable. ¿Saben cuál era la reacción de los medios de comunicación y los políticos de izquierdas? Diálogo, mucho diálogo entre el gobierno y la banda terrorista. La vía policial, según todos éstos, no era la adecuada.

El victimismo chantajista del PNV se puso de manifiesto el 20 de enero de 1980. Este partido incalificable anunció que su grupo parlamentario (15 diputados y senadores) abandonaba Congreso y Senado porque el ritmo de traspasos de competencias por parte del gobierno era demasiado lento. El PNV lo quería todo en el menor tiempo posible. Mientras, el socialista Chiqui Benegas decía: “No soporto más que en este pueblo (Vascongadas) se mate como se mata… ¿Cómo poder creer que los que matan con la frialdad de los desalmados puedan crear una nueva vida en Euskadi (Vascongadas)?”. Pero criticaba al gobierno por su inacción poniendo a igual nivel a gobierno y terroristas.

Antes de celebrarse las primeras elecciones autonómicas en Cataluña, en la campaña electoral Pujol decía: “Si ustedes nos votan, votarán una determinación: la de construir un país, el nuestro (es decir, el de los nacionalseparatistas). Votarán la voluntad de defender un país, el nuestro, que es un país agredido en su identidad (?). Votarán una ambición: la de hacer de Cataluña no un país grande por su fuerza material…, sino un país grande por su cultura, su civismo y su capacidad de convivencia…”. ¿Desde cuándo el totalitarismo nacionalseparatista admitía la convivencia?

Así pues, vascos y catalanes nacionalseparatistas ya configuraban un problema muy serio para España en 1980. A partir de este año unos y otros no cesarían de ir logrando pequeños triunfos frente a los “gobiernos de Madrid”, que los fueron permitiendo. Cobarde y vergonzosamente.

Un abrazo a todos,

Enrique Domínguez Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R)
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