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Elecciones primarias auténticas

Foto:  www.elminnesotadehoy.com (WBUR).
Foto: www.elminnesotadehoy.com (WBUR).

LA CRÍTICA, 17 AGOSTO 2018

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El 14 de Agosto reciente se celebraron elecciones primarias en los Estados de Minnesota y Wisconsin. No fueron los únicos, ya que también tuvieron lugar ...

... ese mismo día en otros dos Estados del Este de los EEUU -Connecticut y Vermont- típicamente progresistas o azules (en EEUU el color azul representa a los Demócratas y el rojo a los Republicanos).

Pero Minnesota, mi residencia familiar veraniega, y el vecino Wisconsin, arquetípicos Estados del Medio Oeste (azules o rojos según las diferentes épocas históricas), tienen cierto significado simbólico porque en ellos se inició el movimiento de las primarias a comienzos del siglo XX, resultado de un sano impulso populista democrático y constitucional que generalmente no se asocia al populismo que hemos conocido en Europa o en la América hispánica. Newt Gingrich y Barry Casselman, en sendos análisis, destacan en particular la importancia de los resultados en Minnesota y Wisconsin como un éxito de Trump y el Trumpismo en el campo republicano.

El politólogo Clarence J. Hein en su tesis doctoral presentada en la Universidad de Minnesota –y que yo sepa todavía inédita- de la que publicaría un resumen, el artículo “The Adoption of Minnesota´s direct primay law” (Minnesota History, Winter 1957), señala que fue en varios condados de Minnesota donde se implantaron las primarias en 1901, y en Wisconsin a nivel estatal en 1903.

El experto analista electoral John Fund ha resumido que, en términos generales, el voto de las primarias del 14 de Agosto en el Partido Republicano ha favorecido a los candidatos “trumpistas”, mientras en el Partido Demócrata se ha escorado hacia la izquierda y la “diversidad”. Percepción compartida también por los importantes analistas políticos mencionados, Newt Gingrich (Fox News) y Barry Casselman (The Prairie).

El caso de Vermont es ilustrativo de las primarias en el campo del Partido Demócrata con el triunfo de un candidato “transgender” para gobernadora, Christine Hallquist, y nuevamente del “socialista democrático” Bernie Sanders para el Senado. Por cierto, éste tuvo la poca consideración y respeto hacia sus votantes borreguiles de no estar la noche electoral en Vermont para agradecerles el voto (a más de 63.680, un impresionante 94.4 %), prefiriendo aparecer en el Late Show de Stephen Colbert en New York City, intercambiando estupideces acerca del socialismo con su anfitrión.

Ante todo conviene aclarar y explicar al lector español qué son realmente las elecciones primarias genuinamente democráticas que se practican en EEUU, ya que la práctica reciente de las mal llamadas “primarias” en el PSOE y otros partidos en nuestros lares inducen a la confusión.

En primer lugar, las elecciones primarias en EEUU no se celebran por capricho o voluntad de los partidos sino por ley estatal, respaldada por una enmienda constitucional.

En segundo lugar, dichas primarias se practican, dentro de cada partido, para todos los cargos electivos, legislativos, ejecutivos, y en su caso judiciales. No son exclusivas para la elección del líder, sino generales, por tanto recortan el poder de la partitocracia y del líder, que no disponen del poder de elaborar listas y repartir cargos arbitrariamente, como hacen los partidos españoles.

Las primarias tienden a ser “abiertas” y facilitar la participación de todos los electores que lo deseen. Son por tanto la estructura básica y garante de una genuina democracia frente a la corrupción de la partitocracia.

Volviendo a las primarias celebradas en Minnesota, efectivamente se observa una orientación de los votantes republicanos hacia Trump, y de los demócratas hacia la “diversidad” multicultural (caso de la joven refugiada somalí Ilhan Omar, candidata a la House en el Congreso) y, lo más sorprendente o excepcional en sentido negativo, hacia la corrupción partitocrática (caso Keith Ellison, líder del Partido Demócrata en Minnesota, candidato a Attorney General: ahora acusado por maltratos a su pareja, es vice-presidente nacional del Partido Demócrata, católico convertido al Islam, radical izquierdista, fan del socialismo de Sanders, apoyado por George Soros y vinculado con el racista negro y anti-semita Louis Farrakham).

Gingrich y Casselman coinciden en que los candidatos más izquierdistas del Partido Demócrata victoriosos en estas primarias van a tener un coste para el partido en las Elecciones Intermedias de Noviembre.

En el campo republicano, los “NeverTrump”, como ha escrito Kurt Schlichter (autor de un próximo libro sobre el populismo americano, Militant Normals), en realidad quieren decir “NeverYou”. Trump es el pretexto para oponerse a los sentimientos e intereses populistas anti-elitistas de la gran mayoría de republicanos, independientes, e incluso blue dogs demócratas, antes militantes del Tea Party y ahora del Trumpismo.

Son sobresalientes las victorias de candidatos gubernativos GOP: Jeff Johnson en Minnesota y Scott Walker en Wisconsin. Significativas la derrota de Tim Pawlenty (frente a Johnson) y la retirada de Paul Ryan, críticos o escépticos de Trump y del Trumpismo, peones ambos del Establishment GOP. Pawlenty, un candidato “NeverTrump” (previamente gobernador durante dos mandatos y fallido candidato presidencial), que tenía el apoyo de dicho Establishment, y muchísimo más dinero en donaciones para la campaña que su rival “trumpista” Johnson, ha reconocido tras conocer los resultados su incapacidad en “la Era Trump”.

Aparte de la victoria de otros republicanos tradicionales en los distritos 1, 2, y 3 de Minnesota, los candidatos “trumpistas” a representantes en el Congreso han tenido éxito con altos porcentajes de votos en los distritos 6 (Tom Emmer, 76.6 %), 7 (Dave Hugges, 72.6 %), y sobre todo en el 8 (Pete Stauber, 89.9 %). Asimismo mi amigo Steve Gottwalt, uno de los fundadores del Tea Party en el Estado en 2009, ha ganado las primarias republicanas para County Comissioner del condado Stearns en que residimos.

En comparación con las ridículas cifras de militantes que han votado en las primarias a los líderes de los partidos en España (Nación con casi 47 millones de población), según estimaciones de Barry Casselman cerca de un millón de electores de distintos partidos, militantes y mayormente independientes, han participado en las primarias de Minnesota (Estado con solo unos 5 millones de población).

Manuel Pastor Martínez

Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

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