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La organización del Ejército del Aire en 2050

Prototipo del nEUROn, de Dassault. Foto: http://fr.ubergizmo.com/
Prototipo del nEUROn, de Dassault. Foto: http://fr.ubergizmo.com/

EJÉRCITO DEL AIRE / 20 ABRIL 2018

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(...) hacer una predicción sobre la organización concreta del Ejército del Aire en el horizonte temporal del año 2050 supone un interesante ejercicio de prospección...

Siguiendo la línea de los anteriores artículos de esta serie publicados, una de las características fundamentales de la sociedad actual, y del futuro, es la gran velocidad a la que se suceden los cambios. Por ello, hacer una predicción sobre la organización concreta del Ejército del Aire en el horizonte temporal del año 2050 supone un interesante ejercicio de prospección. La organización no es un fin en sí misma, sino un medio para articular los recursos materiales, los personales y los procesos necesarios para el cumplimiento de la misión. Será pues necesario evolucionar y adaptarse a los retos que nos plantee el entorno operativo. Por lo tanto, el objeto principal de este artículo será, más que ofrecer una organización detallada, analizar las principales tendencias y factores que afectarán a la organización y su proceso de evolución y adaptación.

Como ya se ha mencionado en el párrafo anterior la velocidad del cambio será, es ya hoy, una de las características fundamentales a las que será necesario adaptarse. La tecnología y la proliferación de la misma han acelerado los procesos de cambio en el escenario estratégico. Por su parte, la vertiginosa evolución de la tecnología hace que los actuales ciclos militares de planeamiento, desarrollo y adquisición de nuevas capacidades no vayan al mismo ritmo. Este será uno de los factores a transformar en el futuro. Por su parte, el entorno social evoluciona al ritmo de mensajería instantánea, haciendo de la comunicación estratégica un elemento clave que ya está teniendo reflejo en estructuras organizativas a nivel nacional e internacional.

Como consecuencia de todo lo anterior, la agilidad debe ser una de las características fundamentales de la nueva organización y de los procesos internos de trabajo, tanto en el planeamiento y la gestión cómo en la ejecución de las operaciones.

Por su capacidad para producir efectos en todos los niveles, estratégico, operacional y táctico, y su flexibilidad y modularidad para su empleo en todo tipo de escenarios, desde la gestión de crisis a los conflictos de alta intensidad, no se puede concebir la utilización del poder aeroespacial sino es desde una perspectiva conjunta, que permita sincronizar y explotar al máximo la gran variedad de opciones que permite. Se incrementará, por tanto, el grado de integración en estructuras conjuntas para el empleo del poder aeroespacial por la organización operativa del año 2050, en un entorno multi-dominio en el que este poder aeroespacial tendrá, gracias a los avances de la tecnología, una capacidad de decisión sobre el resultado de las operaciones cada vez mayor.

En cualquier caso, independientemente de la denominación, ubicación geográfica y tamaño relativo respecto a sus equivalentes actuales, para desarrollar los roles y funciones principales del Ejército del Aire ya descritos en el artículo “Empleo operativo del EA”[1], serán necesarios elementos orgánicos que desarrollen y soporten dichas funciones. Así, seguirá siendo necesaria una estructura organizativa que ha de caracterizarse por su flexibilidad para adaptarse al ritmo que marcarán los procesos de toma de decisiones.

El ciberespacio es ya hoy en día un dominio operativo más de gran trascendencia. Para el Ejército del Aire, por su fuerte componente tecnológico, es si cabe más importante y por su capacidad para producir efectos en los diferentes dominios será esencial estar en disposición de trabajar de forma totalmente integrada en entornos “multi domain”, lo que sin duda tendrá un efecto organizativo importante, potenciando el tamaño de las áreas con responsabilidades en ciberespacio. Algo similar es previsible que ocurra con el espacio, cuyo papel en las operaciones ganará en peso específico y tendrá el liderazgo del Poder Aeroespacial.

Merece la pena hacer una reflexión sobre el impacto de la tecnología en los procesos de mando y control de las operaciones. Las fuerzas aéreas se caracterizan por disponer de una capacidad de mando y control en tiempo real de las operaciones. Con carácter general, será mucho más fácil tener acceso a la información en tiempo cuasi real en niveles altos de la organización para permitir una dirección centralizada que, en teoría, sería mucho más ágil. Pero, como contrapartida, el exceso de información disponible en esos niveles altos de la organización puede provocar una sobrecarga del nivel decisorio, especialmente en escenarios complejos de gran nivel de actividad, si los procesos de filtrado y decisión no está bien ajustados. Adicionalmente, los sistemas de transmisión y proceso de la información serán objetivo prioritario de los posibles adversarios, por lo que paradójicamente, será necesario diseñar y entrenar de forma exhaustiva todos los procesos de mando y control en entornos degradados, con acceso limitado a la información y ejecución descentralizada. En estos casos la capacidad de liderazgo y la iniciativa de nuestro personal será clave en el éxito.

Madrid, 16 de febrero de 2018

[1] Control del Aire, Ataque, Contribución a la Vigilancia y Reconocimiento, Movilidad y Proyección, Mando y Control, sostenimiento y formación y adiestramiento.

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