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El personal de la Armada del futuro

Unidades de la Armada española
Unidades de la Armada española

26 FEBRERO 2018

Por Marcelino González Fernández
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Las tendencias de las Armadas del futuro caminan hacia barcos muy automatizados, manejados por dotaciones cada vez más reducidas si las comparamos con las actuales, lo que tendrá un fuerte impacto en la formación del personal, la organización de los barcos y la organización general de dichas Armadas, entre las que se encontrará la Española.

Las ciencias avanzan que es una barbaridad, dice la zarzuela "La verbena de la Paloma", y tiene toda la razón del mundo. En otros tiempos las cosas se desarrollaban a un ritmo lento y el aprendizaje seguía el mismo ritmo, en una progresión que podríamos llamar aritmética. Pero con el avance de los tiempos las ciencias se han ido acelerando en una progresión que se ha parecido más a la geométrica, y lo mismo le ha ocurrido a la enseñanza y el aprendizaje. Y en los últimos tiempos el avance es trepidante, lo mismo que el aprendizaje para seguirle el ritmo, en una progresión que tiende a la exponencial. Y a este ritmo se tiene que sujetar la preparación y las actividades del personal en los diferentes estamentos de la sociedad, entre ellos la Armada, ya que como dijo alguien, "el reto no está en responder a lo hoy conocemos; consiste en estar preparados para lo que nos traiga el futuro". Estamos inmersos en una nueva revolución industrial. Vivimos la era "cuatro punto cero" (4.0), y hay que mirarla de cara si no queremos quedarnos fuera.

Una de las consecuencias de este rápido nivel de evolución y desarrollo tecnológico, junto con el ambiente de globalización en el que nos movemos, en el que las incertidumbres están a la orden del día, las situaciones cambian con gran rapidez con nuevos riesgos y nuevas amenazas a veces en ámbitos muy limitados, hace que el hombre del mañana en la Armada, deba de contar con un amplio nivel de conocimientos centrados sobre todo en lo que va a tener entre manos. El barco de guerra del futuro será un superordenador en el que la informatización, la inteligencia artificial, la redundancia, la automatización, la integración y la robótica tendrán un papel predominante, del que de momento no se vislumbra el límite. Los sensores y los sistemas de transmisión automática de datos incrementarán continuamente sus rendimientos, sus capacidades y posibilidades, y necesitarán de personas capaces de evaluar la situación en tiempo real y con rapidez. La "bag data" y su explotación estarán a la orden del día. Los mantenimientos serán sobre todo por cambios de módulos. Los vehículos no tripulados, tanto aéreos, como de superficie o submarinos gozarán de gran protagonismo. La visión holográfica en 3D será una realidad. Las impresoras 3D para construir repuestos, herramientas e incluso vehículos, alcanzarán un gran desarrollo. También tienden a gozar de un amplio desarrollo las armas (misiles, torpedos, cañones, laser, electromagnéticas, etc.), que podrán ser autónomas, aunque seguramente siempre o casi siempre tendrán control por veto. Las unidades contarán con sistemas de control plataforma, sistemas de decisión inteligente y sistemas redundantes, y gozarán de bajas firmas radar, visual, acústica e infrarroja. Todos estos conceptos, elementos y equipos, están en camino de ser unos grandes hitos en el futuro. Y todo ello precisará de personal altamente cualificado para su operación, gestión y mantenimiento.

Muchas veces este personal estará embarcado, pero en otras ocasiones se encontrará en tierra o en otra unidad, controlando a distancia los diferentes elementos de a bordo, tales como sensores, armas o vehículos no tripulados, y necesitarán la correspondiente preparación. Hay que tener en cuenta que se tiende a crear sistemas que puedan ser manejados cómodamente desde otra unidad, una base, un puesto de mando lejano o una remota estación de control.

Por otra parte, al lado de los sistemas automáticos, autónomos y sin sirvientes ni tripulación, seguirán existiendo sistemas y elementos tradicionales, como helicópteros o balsas semirrígidas, que seguirán necesitando dotaciones tradicionales.

También hay que tener presente el manejo de una unidad de forma individual o integrada en una agrupación operativa, por lo que el personal deberá de estar preparado para operar su unidad en la mejor forma en cada caso, en un ejercicio del mando al nivel que le corresponda: mando colectivo, mando de la unidad, o mando de un determinado sistema dentro de dicha unidad. En este sentido, el que ejerza el mando de una unidad, en muchas ocasiones verá como sus responsabilidades directas se reducirán a preservar la seguridad e integridad de dicha unidad, que puede estar siendo operada de forma remota desde otro puesto de mando. Todo ello conduce a un gran cambio en la forma de planeamiento y actuación, que ya se está vislumbrando en la actualidad, al que el personal deberá de estar acostumbrado y con el que deberá de estar familiarizado. Lo que se conseguirá con su formación integral desde las aulas, y con su adiestramiento diario a bordo y en tierra.

El hombre de la Armada del mañana a bordo tendrá que ser un gran gestor, con una profunda formación y una gran flexibilidad para operar con su barco en diferentes ámbitos. Deberá estar preparado para seguir o supervisar las operaciones que sean controladas directamente desde tierra, listo para ejercer el veto si la situación lo requiere. Y realizará los mantenimientos y reparaciones que sean necesarias, teniendo en cuenta que en el último momento es el responsable de la seguridad de su nave.

En cuanto al hombre de la Armada que esté basado en tierra, deberá de tener una sólida formación y una gran preparación para el trabajo en equipo propio de un Estado Mayor. Y deberá contar con la necesaria preparación para ejercer el control total o parcial de una unidad en la mar, o de algunos de sus elementos.

En definitiva, el personal de la Armada del futuro, tanto embarcado como en tierra, deberá contar con una sólida formación, tanto en el manejo como en el mantenimiento de elementos de muy alta y sofisticada tecnología, para obtener y explotar la máxima capacidad operativa. Por ello, todo el personal en los barcos, en tierra, en lugares de control y en Estados Mayores, en su organización y en su formación deberá evolucionar hacia una nueva forma de hacer las cosas, flexible, directa, clara y sin titubeos.

Madrid, a 30 de enero de 2018.

El capitán de navío retirado.

- Marcelino González.

De la Asociación Española de Militares Escritores
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