Jesús Argumosa Pila

Cumbre en Madrid sobre el Sahara Occidental. Aislamiento de España

El Aaiún hoy. Plaza Oum Saad. | | LP/DLP,

LA CRÍTICA, 17 FEBRERO 2026

Jesús Argumosa Pila | Martes 17 de febrero de 2026

Los pasados días 8 y 9 de febrero, se celebró en Madrid un encuentro diplomático sobre el conflicto del Sahara Occidental, organizado en la Embajada de Estados Unidos bajo un alto nivel de confidencialidad. El encuentro estuvo bajo una estricta “ley del silencio” impuesta por Estados Unidos. El gobierno español no participó en el mismo. Es decir, España solo ha sido la sede. (...)



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La resolución 2797 (2025) de Naciones Unidas aprobada el 31 de octubre de 2025 -sin que China, Rusia o Argelia se opusieran, a pesar de ser aliados del Frente Polisario- expresa su pleno apoyo al Secretario General y su Enviado Personal, Stafffan de Mistura, para facilitar y celebrar negociaciones tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos con miras a lograr una solución de la controversia que sea justa, duradera y aceptable para todas las partes, con arreglo a la Carta de Naciones Unidas, y acoge con beneplácito cualquier sugerencia constructiva de las partes en respuesta a la propuesta de autonomía.

Pero también dicha resolución exhorta a las partes que entablen esas conversaciones sin condiciones previas, aunque tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos, indicando que la solución política contemple la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental. Por otro lado, alienta a las partes a que presenten ideas para contribuir a una solución definitiva que “sea aceptable para todas ellas” -esta frase es redundante-.

Esta cumbre de Madrid ha sido propuesta y organizada por Estados Unidos que quiere poner fin al conflicto del Sahara Occidental a la mayor brevedad. A esta cumbre han asistido, convocados por Massad Boulos, el consejero especial de Donald Trump para África, los ministros de Exteriores de Marruecos, Nassar Bourita, Argelia, Ahmed Attaf, y Mauritania, Mohamed Salem Ould Merzoug, junto al jefe de la diplomacia del Frente Polisario, Mohamed Yeslem Beissat. También han participado Staffan de Mistura y Michael Waltz, embajador de Estados Unidos en la ONU. Algunos medios la han denominado la cumbre misteriosa en Madrid.

Por primera vez, la diplomacia estadounidense se ha involucrado activamente en la solución a este conflicto hasta el punto de convertir la resolución al conflicto del Sahara Occidental en una prioridad absoluta, es decir, en implementar la reciente resolución de la ONU. Lo que está en cuestión es si la decisión de la ONU de contemplar el plan de autonomía marroquí como solución al conflicto podría enterrar el referéndum que reclaman la ONU, el Frente Polisario y Argelia.

Ninguna solución será legítima sin el ejercicio del derecho de autodeterminación. La Corte Internacional de Justicia de La Haya, en octubre de 1975, hizo público un dictamen consultivo sobre el Sahara Occidental donde se rechazaba las tesis anexionistas del territorio por parte de Marruecos y Mauritania y una llamada al reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, doctrina que se ha seguido hasta hoy en Naciones Unidas.

Existen, al menos, tres aspectos importantes que se destacan en esta cumbre. En primer lugar, que España no haya participado cuando aún sigue siendo potencia administradora del Sahara Occidental, de la que fue su 53 provincia, de “iure” aunque no “de facto” ya que Naciones Unidas, en el año 2002, dictaminó la nulidad del Acuerdo Tripartito de Madrid, en el año 2002. De hecho, NNUU sigue considerando a España como potencia administradora con las obligaciones señaladas en los artículos 73 y 74 de la Carta de Naciones Unidas.

En segundo lugar, que se celebre en Madrid, dando la impresión de que España está fomentando la celebración de esta cumbre y así, fortalecer especialmente la propuesta de autonomía de Marruecos ante la comunidad internacional. Por último, y en tercer lugar, la presencia de Argelia en la reunión supone un cambio significativo pudiendo indicar un reposicionamiento y la aceptación del plan de autonomía marroquí como solución política, aunque también puede ser que se postule como parte de la solución.

Lo cierto es que esta cumbre fortalece una dinámica diplomática favorable a Marruecos al mismo tiempo que robustece su posición de fuerza, su plan de autonomía y su prestigio a nivel internacional, en tanto que a España la sitúa en una posición totalmente alejada que perjudica notablemente la responsabilidad histórica y jurídica que le corresponde de defender, proteger y garantizar la libertad del pueblo del Sahara.

Aunque el encuentro ha sido calificado como “hoja de ruta” hacia un acuerdo político marco que podía concretarse en Washington en mayo de 2026, lo cierto es que, pese a estas reuniones, no se han anunciado acuerdos concretos entre las partes. Aunque las conversaciones se presentan como un avance, persisten diferencias importantes, especialmente sobre el mandato y alcance de las instituciones que debieran evaluar propuestas futuras.

Marruecos ha presentado recientemente un plan de autonomía, actualizando el que propuso en 2007, proponiendo que el Sahara Occidental obtenga autonomía bajo la soberanía marroquí, con un presidente escogido por el rey y competencias limitadas en varias áreas -sanidad, educación, autonomía- pero manteniendo el control sobre defensa, relaciones exteriores y símbolos de soberanía. Este plan ha sido aceptado en el marco de las conversaciones por ambas partes como base de discusión, aunque el Frente Polisario y Argelia siguen exigiendo un referéndum de autodeterminación que incluya la independencia tal como indica Naciones Unidas.

Entre los Intereses estratégicos españoles que quedarían perjudicados gravemente por la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental sobresalen la explotación de hidrocarburos y de la pesquería entre las costas canarias y saharauis junto con nuestra posición sobre la plataforma continental española que incluye el monte submarino Trópic con importantes reservas de telurio y cobalto. Al mismo tiempo, se incrementaría la posición geoestratégica de Marruecos, recibiendo 266.000 km2 de territorio, frente a Canarias y proporcionaría a Rabat un peso geopolítico específico para garantizar la estabilidad en una región conflictiva.

No hay que olvidar que la Resolución 2797 contó con el voto de 11 países, las abstenciones de China, Rusia y Pakistán, en tanto que Argelia se ausentó en el momento de la votación, mostrando que existen claras dudas en la comunidad internacional. Por otro lado, el tema se enmarca en la agenda geopolítica mundial toda vez que el Sahara Occidental está ganando visibilidad por su importancia estratégica que influye en la seguridad regional e internacional, así como en las relaciones con potencias globales.

El objetivo de Estados Unidos no es únicamente lograr poner fin al conflicto que ya dura más de medio siglo, sino también promover la plena reconciliación entre Argelia, gran productor de petróleo y de minerales, y Marruecos, su principal aliado en el Magreb, con la reapertura de su frontera terrestre, cerrada desde 1994, reanudación de vuelos, restablecimiento de relaciones diplomáticas e incluso reactivación del gasoducto Magreb-Europa, que se anuló en 2021.

En resumen, sigue habiendo movimientos diplomáticos tras años de estancamiento, con Marruecos proponiendo un plan de autonomía bajo su soberanía y con el Frente Polisario presionando por un referéndum de autodeterminación. Pero, por ahora no hay acuerdos definitivos y el proceso de negociación internacional continúa bajo fuerte hermetismo. No creo que para mayo esté ya la solución a un conflicto que dura más de 50 años. La ausencia de España en esta cumbre ha incrementado el aislamiento en que se encuentra a nivel internacional, al mismo tiempo que disminuye su credibilidad en nuestro entorno estratégico africano, mediterráneo y atlántico.

GD (R) Jesús R. Argumosa Pila

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