Almudena Molina Madrid

La palabra midi está de moda

Ilustración: www.abc.es

9 Noviembre 2016

Almudena Molina Madrid | Miércoles 09 de noviembre de 2016
Las modas cambian; las palabras cambian. Las modas rescatan antiguos modos de vestir; las palabras se renuevan desde otras lenguas. Las modas pueden ser aceptadas o rechazadas...

La palabra midi está de moda

Las modas cambian; las palabras cambian. Las modas rescatan antiguos modos de vestir; las palabras se renuevan desde otras lenguas. Las modas pueden ser aceptadas o rechazadas; las palabras se arraigan o perecen en la lengua. El largo midi está de moda; la palabra midi también está de moda.

Midi se refiere a faldas, pantalones, vestidos o abrigos. Estos se caracterizan por presentar un corte medio en cuanto a la longitud, que se ha convertido en tendencia. Lo paradójico es que este corte no es nuevo en sí mismo, de hecho, se utilizaba de manera exclusiva (el corte de largo se asociaba únicamente con los eventos de noche). Con la llegada de la minifalda en 1964 se hizo necesario distinguir entre los tipos de corte y para ello surgieron los términos mini, midi y maxi. Lo mismo ocurre con las palabras, la mayoría de los neologismos parten de una base léxica ya existente para dar lugar a un nuevo concepto.

Si bien, la etimología del término midi en español nos lleva al mismo término en la lengua inglesa, en la lengua original nos encontramos con una palabra formada por derivación de mid, que es un adjetivo que significa “en medio de”. En la lengua española, midi es un neologismo por préstamo de la palabra inglesa.

Me gustaría aprovechar este escrito para pedir a los Señores Académicos de la Real Academia Española que incluyan la palabra midi en el diccionario ya que es un término utilizado por un número considerable de personas y el no hacerlo daría lugar a un vacío en la significación y en la distinción de los diferentes tipos de longitud de las prendas de vestir.

Midi es una palabra que está de moda y llega para quedarse. ¿La razón? Las modas cambian, pero las palabras que consiguen hacerse un hueco en el vocabulario –ya sea de manera fortuita o por necesidad –, las que se arraigan en el paladar del hablante, y no las que únicamente se posan en su lengua, jamás perecen. ¿Acaso alguno de nosotros ha olvidado el baciyelmo cervantino?