Francisco Ansón Oliart

EL HOMO OECONOMICUS

Francisco Ansón Oliart | Miércoles 29 de junio de 2016
El modelo para la escuela neoclásica de economía es el que denomina homo oeconomicus, esto es, el que se comporta de manera racional ante los bienes económicos, al punto que, aunque desea poseer esos bienes, compara la relación entre los medios que tiene y la dificultad para conseguir dichos bienes.

Pero el objeto del presente artículo no es tratar con detalle el homo oeconomicus propio de la Economía, sino compararlo con el homo oeconomicus propio de la Psicología, concretamente de la tipología de Spranger y concluir si se identifican, tal y como se sostiene habitualmente.

Ya desde antes de Cristo se ha intentado clasificar a los hombres de acuerdo con sus características psicológicas. Así Hipócrates de Cos, del siglo V al siglo lV a. C., con su teoría humoral, afirma que existen cuatro tipos de temperamento, conforme a su humor: melancólico, que predomina la bilis negra; colérico, la bilis amarilla; flemático, la flema; y sanguíneo, la sangre.

Dentro de las numerosas tipologías que existen, tal vez la más conocida sea la de Carl Gustav Jung, nacido en Suiza en 1875 y fundador -aunque él nunca quiso ser fundador de nada- de la Psicología analítica. Jung nos divide a los humanos en dos tipos: extrovertido e introvertido. Ahora bien, como él mismo reconoce, no existe extraversión ni introversión puras: "Todo individuo posee ambos mecanismos, el de la extraversión y el de la introversión, y sólo el predominio relativo de uno de ellos constituye el tipo". Quizá, por ello, admite que en la bipolaridad de introversión y extraversión existe el tipo intermedio que denomina ambivertido.

Una de las tipologías más difundidas en la actualidad es la de Heymans y Le Senne, dado que se ha extendido su aplicación en escuelas, colegios e institutos. Gerardus Heymans inició en 1906 la primera investigación científica en Europa, que permitió establecer una tipología fundada en tres propiedades fundamentales: la emotividad, la actividad y la resonancia (primaria-secundaria). Ello dio lugar a 8 tipos que, clasificados, si son más emotivos que la media: nervioso, sentimental, colérico y apasionado; y menos emotivos que la media: sanguíneo, flemático, apático y amorfo.

René Le Senne continuó en 1945 estos hallazgos y junto con Gaston Berger, añadieron varios factores complementarios que ayudaban a completar las características psicológicas de cada uno de los tipos; la amplitud del campo de conciencia (no se refiere al moral), la polaridad de dominación-sumisión, egocentrismo-alocentrismo, etcétera. En esta tipología, el que se acerca más al homo oeconomicus de la Economía es el sanguíneo, pero sin identificarse con él.

Con esta denominación: el homo oeconomicus, desde el punto de vista psicológico, es propio de la tipología de Eduard Spranger. Este psicólogo y también filósofo, que falleció en 1963 y que impartió clases en Berlín, Leipzig y Tubinga, entendió que lo que caracterizaba el comportamiento del hombre era su valor predominante; y así distinguió 6 tipos; el homo theoreticus, el homo oeconomicus, el homo estheticus, el homo socialis, el homo politicus y el homo religiosus.

Naturalmente, admitió que lo habitual es que en cada tipo se dieran también varios valores pero que, casi siempre, uno de estos seis era el predominante. Es cierto que, a lo largo de la historia, se conocen científicos que se olvidan hasta de comer inmersos en su investigación, o políticos que lo sacrifican todo por el poder, etcétera.

El homo oeconomicus, al que también se le podría denominar utilitario, puesto que su valor fundamental es el de la utilidad, sea como productor, sea como consumidor. Su valor utilitario le obliga a obtener un rendimiento económico de todas sus inversiones, también las que se refieren a su tiempo o energía, al punto de convertirse en un pragmático, en el sentido de que lo verdadero, lo que merece de verdad la pena, es lo útil, mientras que lo inútil es falso, supone un error, una equivocación. Su ideal, por consiguiente, es lo práctico, lo técnicamente más productivo, lo que puede ser poseído en concepto de propietario privado.

Por tanto, el homo oeconomicus de Spranger es un tipo práctico que orienta su vida hacia lo material, lo económico, anteponiéndolo todo al valor utilitario, por lo que, en consecuencia, se concluye que, la identiicación que se hace habitualmente entre el homo oeconomicus propio de la Economía y el homo oeconomicus de Spranger, no es tal, sino que únicamente existen ciertas afinidades entre ambos.

Francisco Ansón