Hubo un tiempo en que los meses de julio y agosto se poblaban de "serpientes de verano": mitos sobre el monstruo del Lago Ness, avistamientos de ovnis o cocodrilos en ríos lejanos. Eran ficciones amables, inventadas por las redacciones para rellenar el vacío de una actualidad adormecida por las vacaciones. Hoy, ese concepto ha desaparecido. En el mundo hiperconectado actual, la realidad es tan desbordante y cruda que ya no deja espacio para la invención. (...)
Paradójicamente, si no contamos los incendios forestales, la gran noticia de este estío también tiene forma de serpiente, pero no está hecha de tinta y fantasía, sino de carne y desesperación. Es una serpiente humana. Una línea sinuosa y compacta de torsos desnudos que emerge del agua, bordeando los espigones de Tarajal, desafiando las corrientes marinas para avanzar, metro a metro, hacia Ceuta. La reciente sentencia del Tribunal Supremo impide su devolución pues considera que al entrar a nado no se supera ninguna barrera física.
Esta coreografía de la necesidad ha sumido a la ciudad autónoma en una crisis de dimensiones inéditas. Con más de 1.500 entradas confirmadas en pocos días (más de 5000 según la Guardia Civil), lo que equivale a más del 2 % de su población total, Ceuta se enfrenta a un colapso asistencial absoluto. Las imágenes de los jóvenes dispersándose por el recinto aduanero, las capacidades de acogida de menores pulverizadas y el grito de "emergencia nacional" de las autoridades locales reflejan una realidad que supera cualquier ficción estival. Ya no hay calma que rellenar; hay una frontera desbordada.
Detrás de este avance masivo, sin embargo, la geopolítica proyecta una sombra ineludible. Mientras el Gobierno central insiste en calificar a Marruecos como un "socio leal" atrapado en la misma saturación, sobre el terreno la percepción es muy distinta. Para muchos analistas y fuerzas de seguridad, el movimiento de esta serpiente humana reactiva el fantasma de una calculada complicidad por parte de Rabat, despertando ecos de una estrategia histórica muy reconocible.
Resulta inevitable trazar un paralelismo con la Marcha Verde de 1975. Aquella marea humana civil que utilizó la presión demográfica y el vacío político para anexionar el Sáhara Occidental parece encontrar hoy su versión moderna en los espigones de Ceuta y Melilla. El temor de fondo no es infundado: el uso de flujos masivos como herramientas de asimilación pacífica y la alteración progresiva de la realidad sociopolítica sobre el terreno abren la puerta a un escenario inquietante.
Los datos del Observatorio Demográfico del CEU CEFAS constatan una transformación silenciosa y acelerada: más del 86 % de los residentes nacidos en el extranjero en ambas ciudades provienen de Marruecos. Pero el indicador más elocuente se encuentra en las nuevas generaciones. Debido a las diferencias en las tasas de natalidad y al arraigo de segundas y terceras generaciones, la población de origen o sustrato marroquí-musulmán supera ya el 50 % del censo en el conjunto de las dos plazas africanas, alcanzando mayorías muy amplias entre la población infantil y juvenil.
Para el nacionalismo expansionista de Rabat, consolidar una presencia marroquí mayoritaria en las ciudades autónomas podría convertirse, a medio plazo, en el argumento definitivo para reclamar su soberanía de facto, legitimando por la vía demográfica lo que la historia y el derecho internacional le niegan.
Basta un acercamiento estratégico de España hacia Argelia para que, de repente, la vigilancia en las playas de Castillejos se relaje. Marruecos vuelve a exhibir su capacidad para abrir o cerrar el grifo de la frontera sur, utilizando el drama humano como un sutil pero implacable mecanismo de presión política o chantaje.
Las serpientes de verano del pasado nacían de la falta de noticias. La que hoy cruza el espigón de Ceuta, que puede volverse voraz, es el síntoma de un mundo complejo y convulso, donde la cruda realidad de la frontera y el pulso territorial del norte de África han enterrado definitivamente la inocencia de los viejos veranos informativos.