EDITORIALES

Final con acento español

ESPAÑA Y ARGENTINA EN LA FINAL DEL MUNDIAL

LA CRÍTICA 16 JULIO 2026

Jueves 16 de julio de 2026

El próximo domingo 19 a las 9 de la noche, hora peninsular, se celebrará en New Jersey muy cerca de Nueva York, la final del Mundial entre España y Argentina que promete ser muy competida visto el juego de ambos equipos hasta ahora. En grandes ciudades españolas han aumentado las banderas españolas, pero abundan además banderas argentinas, tanto por la afinidad de ambos países, como por las figuras argentinas que juegan o han jugado en equipos españoles. (...)



Argentina se impuso a Inglaterra por dos goles a uno en un partido frenético y muy competido. Empezaron ganado los ingleses que en el minuto 55 metieron su gol. El repliegue defensivo posterior resultó un error fatal pues permitió la remontada épica de Argentina donde todo el equipo lucho. Es de destacar la actuación de Messi que propicio numerosas ocasiones incluyendo el centro del gol del triunfo.

Recordemos que en la semifinal del día anterior España se impuso, con goles de Oyarzabal y Pedro Porro, a Francia por 2-0. Salvo en los 15 minutos finales solo hubo un equipo en el campo y fue el español que dio un verdadero recital. No se puede destacar a nadie pues fue el juego del conjunto con líneas muy cerradas lo que impidió que los franceses pudieran desarrollar su juego y que alguna de las muchas estrellas del equipo pudiera marcar.

La semifinal contra Francia estuvo precedida por la polémica de pancartas en los toros de los Sanfermines con leyendas como “p*ta España” y “p*ta selección” que fueron abucheadas por el resto del público. A ello se unió la negativa en lugares como Pamplona y Barcelona para instalar pantallas gigantes esgrimiendo motivos de seguridad. El triunfo de España sobre Francia se celebró en las calles de manera multitudinaria. En el caso de Madrid tuvo que intervenir la policía con el uso de porras, extremo que fue muy criticado en redes sociales pero que obedecía a cortes de tráfico inadmisibles por mucho que la alegría se desbordara.