Parafraseando a Marx (el revolucionario Karl, aunque también podría ser al genial cómico Groucho), “Un fantasma recorre a Europa, el fantasma del Trumpismo. Todos los poderes de la vieja Europa (encabezados por el Papa) han entrado en una Santa Alianza para exorcizar tal fantasma”. Pero tal como está el ambiente en la política y los medios españoles he llegado a la conclusión de que me siento más bien un fan de Trump, pese a su estilo un poco “gamberro” (usando este adjetivo como un amable reproche a su peculiar estilo político). (...)
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Recuerdo que hace años (¿2018?), durante el primer mandato de Trump, en una cena con el historiador norteamericano Stanley G. Payne a la que asistían también algunos historiadores españoles especialistas en la Leyenda Negra (María Elvira Roca Barea y Ricardo García Cárcel, entre otros), animado irónicamente por mi maestro el ilustre hispanista, se me ocurrió comentar medio en broma que yo era el único fan trumpista en España. El entonces periodista (hoy eurodiputado de VOX) Hermann Tretsch, asistente a la cena, dijo que él también se sentía un poco simpatizante del presidente estadounidense, ante la especie de avalancha histérica colectiva anti-Trump que se cernía sobre España.
En EEUU ya se había detectado, desde su sorprendente victoria contra Hillary Clinton en 2016, un curioso síndrome neurótico de odio (TDS, “Trump Derangement Syndrome”), que ahora se ha extendido por la clase política-mediática española. Baste como ejemplo –aparte de todos los políticos que apoyan la coalición gubernamental de Pedro Sánchez– a los habituales tertulianos de las cadenas de televisión, jaleados por sus presentadores: Javier Ruiz, Jesús Cintora y Gonzalo Miró en TVE.
De manera especial y rabiosa es patente en casi todos los programas de la cadena Sexta (“La Secta”): con el cazurro Antonio García Ferreras, el gesticulante Iñaqui López, la dominatrix Cristina Pardo, los presuntos peones de Soros –Jokin Castellón y José Yélamo– más su fiel corte política-mediática (destacándose los lloricas anti-Trump Javier Rupérez y Pedro Rodríguez, junto a toda la ralea de lunáticos izquierdistas con carnet de periodistas o de partidos comunistas).
Ahora que se critica mucho el periodismo “gamberro” de Vito Quiles, conviene no olvidar que los primeros en practicarlo fueron periodistas o seudoperiodistas ahora en nómina de “La Secta”: los folloneros Wyoming y CQC, Evole, Gonzo, etc.
Volviendo a Trump y al anti-Trumpismo, mientras escribo esto (7 de Mayo) salta la noticia de que en EEUU un tercio de los americanos –la mayoría de un 66 por ciento entre los Demócratas– han roto sus relaciones personales (sentimentales, familiares y amistosas) por culpa de las políticas de Trump.
Así que el Presidente “gamberro” es también el gran “disruptor”, que a mi juicio ha reventado para bien la partitocracia (más exactamente, el Establishment bipartidista y la partitocracia galopante en el Partido Demócrata) con su concomitante corrupción: el mismo día 7 de Mayo también aparecía la noticia de un capítulo más del monumental fraude, superior a los 9.000 millones de dólares, atribuido a la comunidad somalí protegida por el Partido Demócrata de Minnesota (Estado “Nice” degenerado en “Nasty”, que bien podría representar en Occidente lo más cercano al ideal utópico de un Estado Socialdemócrata de Bienestar).
Para resumir, justifico mi simpatía hacia Trump por cuatro razones principales (aunque hay muchas más):
Es el primer Presidente totalmente Pro-Vida (Pro-Life, anti-aborto y anti-eutanasia).
Es el primer Presidente totalmente Pro-Israel (Anti-Antisemita y Anti-Antisionista).
Es el primer Presidente totalmente Pro-Capitalismo, sin complejos (Pro-Libertad económica y política).
Es el primer Presidente totalmente a favor de la Seguridad Nacional (en contra de la astronómica inmigración ilegal, criminal y terrorista).
En otras palabras, Trump con su peculiar “gamberrismo” es el primer Presidente que hace plausible la promesa en la Declaración de Independencia de 1776: “que todos los hombres han sido creados iguales, que han sido dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre ellos la Vida, la Libertad, y la búsqueda de la Felicidad”.
Personalmente estoy convencido de que la Vida y la Libertad son condiciones necesarias para la Felicidad, que asimismo tiene que buscarse por otras vías complementarias, materiales o espirituales, en un clima de seguridad. La religión y la tolerancia religiosa en particular son factores importantes en su defensa de la Civilización occidental, judeo-cristiana (Trump, por tradición familiar, es protestante, pero su esposa Melania es católica, y su hija Ivanka es judía).
En el “gamberrismo” de Trump hay un elemento de justa revancha por las injusticias que ha sufrido desde su candidatura a la Presidencia en 2016: espionaje y golpismo silencioso por el FBI, la CIA y la DNI de la administración Obama durante su campaña, continuados durante su primera presidencia por el “Estado Profundo” del Partido Demócrata y de los RINOs (“Republicans In Name Only”), dos intentos fracasados de fake impeachment, persecución judicial golpista lawfare, presunto fraude y robo (que ahora se investiga) de las elecciones de 2020, tres o más intentos de asesinato… y junto a todo ello una prensa mayoritariamente hostil y una opinión pública mojigata e hipócrita que no han tenido el suficiente sentido de humor para entender su “gamberrismo”.
Manuel Pastor Martínez
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