Lenny Flames

Filomena: Reflexiones “en frío”

Viejo camión antidisturbios quitando la nieve en Madrid.

LA CRÍTICA, 13 ENERO 2021

Lenny Flames | Miércoles 13 de enero de 2021
Es costumbre cuando un fenómeno meteorológico causa desastres que se eche la culpa a los pronosticadores. Hoy día raramente fallan las previsiones. Las hechas a 5 días vista, tienen precisión asombrosa pero, incluso la aproximación a 10 días del integrado IFS del Centro europeo de predicción a medio plazo (ECMWF) que maneja AEMET, se puede considerar fiable. Es más, la tendencia actual de los servicios meteorológicos es a alarmar innecesariamente con boletines de alerta que siempre consideran los valores más extremos. (...)

... Con Filomena no podía ser menos y la borrasca fue perfectamente pronosticada. Centrándonos exclusivamente en Madrid Capital, AEMET había previsto entre 40 y 50 litros por m2 cinco días antes. Pues bien, en el pluviómetro de la estación meteorológica de Retiro se han recogido 40 l. Esto equivale a 40 mm de precipitación por m2 y aproximadamente a unos 40 cm de capa de nieve. El calcular el espesor de la nieve es extremadamente difícil pues la nieve puede caer más compactada o esponjosa. Para colmo, como los copos son arrastrados por el viento, puede darse el caso que haya zonas con poca capa y unos metros más allá donde azota la ventisca o hay irregularidades del terreno, el grosor sea hasta 20 veces superior. Con las temperaturas hay todavía más precisión y los errores no van más allá de medio grado a 72 horas.

Por eso cuando los políticos dicen que se han sobrepasado las pronósticos, en lugar de decir que se han visto desbordados por su incredulidad, su ineptitud o falta de anticipación, están mintiendo. Lo grave es que todos los medios de comunicación –con excepción de éste y algún otro– le compran el mensaje. Antes de que empezara a nevar se debía haber hecho acopio y distribución de sal y fundentes además de movilizar preventivamente las unidades necesarias y aconsejar a la población sobre lo que puede, o no puede, hacerse.

El caos en la capital de España y alrededores ha descendido. Ya no quedan vehículos con ocupantes atrapados pero han quedado muchos abandonados en arcenes y cunetas esperando tiempos mejores para recogerlos. No nieva desde el sábado día 9 pero los problemas por el intenso frio –realmente es polar– ha convertido en hielo la nieve. Acumulada en aceras y calzadas tardará mucho tiempo en derretirse. La recogida de basuras y otros servicios esenciales no se espera que funcionen con cierta normalidad hasta dentro de unos días. Los barrios y comunidades tendrán que buscarse la vida por su cuenta pues no cabe esperar ayuda institucional en zonas privadas o fuera de vías principales.

Filomena ha dejado claro la ineptitud de nuestros gobernantes –algún ministro, seguramente acostumbrado a que se lo hagan todo (al que no tildamos de cretino, exclusivamente por repercusiones legales) ha llegado a indignarse porque los particulares limpian las calles sin esperar a los servicios públicos –¡tiene bemoles!–. Pero además nos ha aclarado mas cosas:

La mejor protección civil –referida a grandes catástrofes– es paradójicamente militar. No es que el resto no funcione, no, pero la estructura, disciplina, organización, maquinaria pesada, etc., está, en estas situaciones extremas, a años luz del resto. La dedicación y eficacia –a pesar de lo escasa y tardía movilización– con que la UME y otras unidades del Ejercito están limpiando calles y ayudando a los ciudadanos es encomiable.

El resto de instituciones y cuerpos encargados de nuestra protección y seguridad han hecho lo que han podido. Mucho, para los escasos medios con los que cuentan. Sirvan de ejemplo de estas carencias, las quejas de la asociación JUSAPOL, hechas premonitoriamente pocos días antes de la nevada, que denunciaban el mal estado de los neumáticos de los vehículos patrulla en los que ni siquiera el 2% cuenta con los eficaces neumáticos de invierno.

Otro tanto pasa con bomberos, policías locales, ambulancias, SUMMA, y en menor medida con el SAMUR –gracias a los VIR– cuyos vehículos se han visto repartidos por cunetas en cuanto han caído cuatro copos o siendo incapaces de llegar al lugar de intervención a escasos metros de donde han pasado las quitanieves.

Todos ellos han tenido que suplir con ingenio y sacrificio las carencias. Así tenemos por ejemplo a nuestra, muchas veces denostada Guardia Civil y Policía, remolcando con sus vetustos Nissan Patrol lo que hiciera falta, llevando enfermos a los hospitales o transformando en eficaces quitanieves para limpiar el centro de Madrid los antiguos camiones antidisturbios.

El resto de ayuda ha venido del ciudadano de a pie. Bueno, no de a pie exactamente… en realidad la mejor ayuda ha venido de ciudadanos –entre ellos alguno perteneciente a los cuerpos anteriores trabajando en horas de descanso– como los integrantes de clubs de todo terreno a lomos de eficaces 4X4 que voluntariamente se han prestado a trasladar a quien tuviera alguna urgencia. Vaya también para ellos nuestras felicitaciones. Son una prueba de que la solidaridad y la autosuficiencia llegan donde con frecuencia no llega “lo público”.

Por el contrario, algunos estúpidos temerarios, sin intención de ayudar sino de lucir unos SUVs de pacotilla con capacidades todoterreno muy por debajo de las de un simple Panda, se echaron a la calle haciendo, no solo el ridículo más espantoso, sino causando peligros y problemas a los demás, bloqueando calles y carreteras. No podemos por menos que mandarles a MAMARLA donde podrán lucir su bólidos para asombro de los lugareños. En este digital tienen indicaciones precisas de cómo hacerlo.

Como en el título de este artículo se habla de “reflexiones en frio”, dejaremos para otra ocasión los comentarios sobre el precio de “la luz”, disparado, entre otras razones, gracias al desmantelamiento apresurado de nuestras centrales térmicas –una reserva estratégica y de respaldo para situaciones como esta– que nos obliga a comprar a precio de oro a las nucleares francesas y térmicas marroquíes la energía que antes producíamos. Tampoco diremos nada sobre las broncas entre ministerios: empeñado el Gobierno en ridiculizar a Madrid aunque ello implicara daños graves a los ciudadanos retrasaba intencionadamente la intervención de la UME. Al de Interior no le ha sentado nada bien que el Alcalde le puenteara y hablara directamente con la ministra de Defensa para que llegara la UME a solucionar el caos.

Prometo hablarles otro día sobre ello, además de sobre las mentiras respecto al IVA de la energía que nos escupe, literalmente, esa especie de colegiala cabreada leyendo una pobre redacción que es la Portavoz del gobierno. Será cuando esté menos caldeado el ambiente, valga el contrasentido. Cuidado no patinen si leen esto desde zonas afectadas.