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La Reina de Inglaterra y la Commonwealth. (Foto: PA Archive/PA Images)

LA CRÍTICA, 28 DICIEMBRE 2020

Gonzalo Parente Rodríguez | Lunes 28 de diciembre de 2020
Por fin el BREXIT se ha hecho realidad. Los británicos renuncian al proyecto europeo de 27 naciones empeñadas en proseguir juntas hacia una verdadera unión continental europea. (...)

... Renuncian a seguir este ideal porque el Reino Unido tiene sus propios intereses y objetivos con suficientes problemas como para tener que asumir los de otros países que hasta hace poco militaban en la órbita soviética, con una economía que no les favorece, en un tiempo en que se avanza rápidamente hacia la globalización, perjudicando a los más poderosos.

El Reino Unido, podríamos decir “el último imperio”, mantiene todavía aspiraciones de dominio internacional, favorecido por la lengua inglesa, practicando su condición marítima, dentro de una cultura comercial, como ha venido haciendo en la “Commonwealth”, donde es el primum inter pares con naciones como la India o Australia, numerosos países islámicos y africanos.

Es una nación marítima que explota el comercio con gran parte del mundo, incluida China. Una gran potencia que es miembro permanente del Consejo de Seguridad con derecho a veto y con una capacidad nuclear que niega a otras naciones como Irán.

Parece que se aprovechan del último “momento Trump” y se han lanzado al vacío contando con el apoyo norteamericano. Pero se han enfrentado al conjunto de naciones europeas que, juntas, pueden alcanzar el potencial económico, tecnológico y de seguridad que supere al de Gran Bretaña. Por eso creo que este reto, ni los mismos británicos están seguros de superar.