Juan Manuel Martínez Valdueza

Señores del Polisario: dejen de jugar con la guerra

Fotografía -sin pie de foto- que ilumina la crónica de Lehbib Abdelhay /ECSel en https://www.ecsaharaui.com/, por lo que no sabemos si son fuerzas marroquíes o polisarias.

SAHARA OCCIDENTAL (1)

LA CRÍTICA, 15 NOVIEMBRE 2020

Juan M. Martínez Valdueza | Domingo 15 de noviembre de 2020
Las armas las carga el diablo. Llevan ustedes varios días alardeando de haber declarado la guerra a Marruecos como si eso fuera algo baladí y no es así. Es algo muy grave se llegue o no a un enfrentamiento armado en toda regla. (...)

... Desde hace ya varias décadas tienen ustedes sometido a una parte del pueblo saharaui a unas condiciones de vida incompatibles con los tiempos en que vivimos. Hace ya, varias décadas también, que alguno de los miembros del Polisario primigenio, de su cúpula, me reconoció personalmente el callejón sin salida en que se encontraba su República Árabe Saharahui Democrática. Y que no podían dar marcha atrás por exigencias de la Historia. Craso error, les dije entonces y les digo hoy.

Han construido un falso paradigma, en que basan su desgraciada existencia, como es el abandono de España, ignorando que fueron ustedes y solamente ustedes los que se levantaron en armas contra ella en los últimos años de su presencia en el territorio del Sáhara Occidental. Empujándola a base de tiros y de muertos.

Ignorando también a la propia clase dirigente saharahui de aquellos años setenta, que no les apoyaban a ustedes sino que pretendían, además de la independencia negociada con España, su protección –el protectorado– temporal al carecer de los elementos mínimos necesarios para ser un país totalmente independiente así como para hacer frente a las pretensiones de Marruecos.

Pero ustedes así lo quisieron y vieron, con las estrategias geo-políticas sobrevenidas –la salida de España en la postrimería del General Franco–, cómo otros les comían la tostada: el, a su lado, gigante Marruecos.

Han invertido ustedes casi cuarenta y cinco años, con cargo a la beneficencia del resto del mundo, en crear un pueblo fantasma en mitad del desierto argelino contribuyendo, además, a mantener la fricción entre Marruecos y Argelia, sin solución posible. Apoyados con vigor civil y militar, eso sí, dada su ideología, por países y partidos políticos afines sin saber muy bien cómo se come eso en la tercera década del siglo XXI.

Para sus nuevas generaciones, entre las que se ha constatado un creciente, digámoslo así para no rozar el abismo, deseo de armar follón, su origen y pasado real por desgracia ya no cuentan, que para eso llevan ustedes desde que construyeron su exilio adoctrinando como está mandado.

Decía al principio que la guerra no es algo baladí. En el caso de ustedes, sin territorio propio entre otras numerosas carencias, ¿qué pretenden? ¿Dar caza a los soldados marroquíes y mantenerlos secuestrados durante años como hicieron en el pasado? ¿Forzar a Marruecos a allanar territorio argelino cuando saben que eso no va a ocurrir? ¿Forzar a Argelia a tomar partido militar contra Marruecos cuando saben que eso no va a ocurrir? Lo que decían algunos de sus antecesores en los puestos de mando: siguen estando en un callejón sin salida.

Lo que van a conseguir con esta guerra serán unos cuantos muertos por cada lado –o muchos, pobres soldados– y, quizá, aunque no es seguro, tomar posesión de algún secarral perdido en el desierto con poco más espacio que el necesario para pinchar su bandera. ¡Ah! Y volver a ser noticia en los medios de comunicación de todo el mundo, que algo es algo y ya hacía mucho tiempo que les tenían olvidados.

Pero todo lo expuesto hasta aquí no deja de ser una mezcla de conjeturas y certezas sin ánimo de predicción del futuro porque, como he dicho al principio, las armas las carga el diablo…