Juan Ángel López Díaz

El fin de una época

Buque de guerra chino navegando por el Mar de China. (Foto: https://es.news-front.info/)

LA CRÍTICA, 5 NOVIEMBRE 2020

Juan Ángel López Díaz | Jueves 05 de noviembre de 2020
(...) A diferencia de la ultima situación de cambio de paradigma mundial en Potsdam, hoy en día no hay un liderazgo claro, ni de países, ni organizaciones, ya que la ONU está en sus horas más bajas y los Foros como el 7G o 20 G, no parecen la solución. La crisis económica de la pandemia podría dar lugar a una recesión, similar a la que hubo a comienzos de la IGM y por ello podríamos estar en un periodo anterior a una tormenta, de la que no sabemos cómo y dónde descargará. (...)

Introducción

Las guerras futuras se preparan con las experiencias de las últimas contiendas pero cuando llega el conflicto, siempre hay un enemigo que desconcierta al contrario con técnicas nuevas y se asegura así una primera victoria que deja al enemigo noqueado. En la II GM, la “blietzkrieg”, convirtió en un museo para la estupidez humana la famosa línea Maginot y en el ámbito naval los japoneses pusieron, panza arriba, al acorazado británico “Prince of Wales” y al crucero de batalla “Repulse”, dando fin al ciclo de las grandes flotas de navíos de línea que había empezado en Trafalgar y dando paso al portaaviones como “capital ship”. Los analistas han profetizado la tercera Guerra Mundial, prácticamente desde el final de la Guerra Fría: armas laser e hipersónicas y los nuevos dominios: ciberdefensa, el ultraespacio… pero al final lo que ha dejado al mundo inerme ha sido… un virus. Los científicos y hasta Bill Gates habían alertado de esta posibilidad, pero ¿quién les iba a hacer caso? Una guerra es una guerra, con las nuevas armas, aviones de quinta generación, sus soldados robotizados, inteligencia artificial… pero un virus? Pues sí, con un virus, Occidente se ha quedado congelado o paralizado, porque suponemos que saldremos de la parálisis, aunque unos países antes que otros.

Por otro lado en las guerras mundiales, incluso la guerra fría, la economía seguía funcionando. La población, y en especial los ancianos, las mujeres y los niños, solían estar relativamente a salvo. Pero con la guerra vírica no hay segmento de la población que esté a salvo y menos los ancianos. Pero hay una cosa paradójica. Mientras que los japoneses no lograron desequilibrar la balanza a su favor eliminando a los portaaviones americanos que supuestamente deberían haber estado en Pearl Harbour, el virus que vino de China dejó fuera de combate, de forma temporal, al menos a 4 portaaviones de la US Navy, sin contar el cese fulminante del Comandante del USS “Roosevelt” por causas no demasiado concretas y la dimisión posterior del Secretario de la Navy en funciones, responsable del relevo del Comandante del navío. Es decir, el virus dejó fuera de combate a los buques, y resquebrajó la cadena de mando. En el solar americano, además, un policía, encendía la mecha que dio lugar a una serie de violentas revueltas, en un momento en que la economía se ha desplomado y el paro ha crecido hasta cotas nunca vistas desde la gran depresión.

Y de todo lo anterior se puede sacar una conclusión. El aspirante a potencia mundial, China, ha tumbado al actual campeón, EEUU, antes de terminar el primer asalto y sin pegar un solo tiro. En Julio de 1945 se celebró la Cumbre de Postdam, en la que los líderes de los llamados aliados, establecieron las normas para un nuevo orden mundial. Se cumplen ahora 75 años de ese evento, y parece que ha llegado el momento de iniciar otro nuevo orden, que sin duda dará lugar a una nueva era. El detonante de este nuevo orden habrá sido el Covid 19, una pandemia que la Sra. Merkel ha definido como “el mayor desafío habido en la era de la posguerra”[1] y el Secretario General de las NNUU llamó a la crisis “nuestro propio momento 1945”.

Quid Prodest?: China el aspirante a hegemon… que niega querer serlo.

¿Pero el virus ha sido una plaga divina por nuestros pecados contra el medio ambiente, algo que tenía que pasar y es milagroso que haya tardado tanto o ha sido una idea brillante, sensacional y demoledora de alguna mente o poder humano con algún fin calculado con precisión y fríos cálculos de bajas, como cualquier otro conflicto?

El desarrollo de China como nación en los últimos 20 años es verdaderamente notable en todos los campos: económico, social y militar y era una opinión unánime que en unas cuantas décadas, China, se podría convertir en la primera potencia del mundo. En el plano económico llegó a tener índices de crecimiento de dos dígitos, aunque en 2019 tuvo sólo el 6,19%, la cifra más baja en 29 años, cifra inalcanzable en cualquier caso para cualquiera de los países miembros de la OCDE, excepto la India.

En la Tercera crisis del Estrecho de Taiwán, con la administración Clinton, China, trató de amenazar a la díscola Taiwán con ataques de misiles en 1995 y una segunda tanda en 1996, a lo que los americanos contestaron con la presencia en la zona del Estrecho de Taiwán de hasta tres grupos de combate de portaaviones, que “expulsaron” a los navíos chinos que trataban de imponer su presencia en la zona. Aquel episodio llenó de vergüenza a los dirigentes chinos, que decidieron desarrollar una marina de guerra, incluida un aumento notable de Infantería de Marina y medidas defensivas, las actuales A2AD, para que aquel incidente no pudiera repetirse y es difícil que en la actualidad se repitiese una situación similar en dicha zona. Al hablar de a quién ha beneficiado la pandemia, lo que podemos decir de forma objetiva es que el país menos perjudicado de las potencias, ha sido China. La pandemia nacida en China, ha producido un terremoto en la economía mundial, pero si vemos el grafico inferior, que muestra el crecimiento previsto de las grandes economías, con el PIB del año 2019, y los previstos para 2020 y 2021, se puede apreciar que el único país de las grandes economías que mantiene su crecimiento en positivo los tres años, es China.

Fuente: FMI, extraído del artículo: “Coronavirus: World faces worst recession since Great Depression”. By Szu Ping Chan Business reporter, BBC News

Por otro lado más de 100 países pertenecientes al FMI han pedido ayuda a esta organización para paliar los efectos de la pandemia, casi la mitad de los pertenecientes a esta organización y en Europa las ayudas de la UE elevaran los niveles de deuda a ratios nunca vistos. China a la vista de su éxito, ha tomado impulso y ha impuesto la vuelta al redil de Hong Kong, tras meses de protestas y pone así fin al régimen democrático del que fue uno de los centros financieros más importantes del mundo. La actitud de acoso de China a la democracia y las respuestas airadas de EEUU sobre este tema o sobre el origen del Covid, sin contar la guerra económica y tecnológica, han entablado una guerra fría entre ambas potencias. Pero la pandemia, también ha puesto en duda el posible papel de liderazgo mundial de China. Hay dudas sobre si China generó el virus y si lo hizo con conocimiento de causa. La Associated Press confirmó que durante la primera semana de Enero, clave para la alerta de la pandemia al resto del mundo, China ocultó a la OMS información que hubiera servido para prevenir y proteger a la población de la pandemia que se venía encima. También y según la viróloga Li- Meng Yan, el virus salió de un laboratorio militar chino. El pasado 22 de Septiembre en la Asamblea General de las NNUU, el Presidente Trump, volvió a pedir que se exigieran explicaciones a China sobre el origen y la gestión de la pandemia. China rechazó estas acusaciones y negó querer convertirse en el país hegemón y en participar en una guerra “fría o caliente”. En meses anteriores China había respondido con que la causa de la pandemia había sido un campeonato militar en Wuham, a donde los americanos, habían llevado el virus. También se jactó de que su régimen de partido único había sido la razón de una mejor gestión de la pandemia. Sin embargo países democráticos como Corea del Sur, Taiwán, los países nórdicos o de Europa central o del Sur de Europa, como Portugal o Grecia, también han gestionado con éxito el virus. Al menos la primera ola. China intentó que muchos países comprasen el relato de la bondad de su gestión ayudando con material sanitario pero esta versión se enfrenta al hecho de que sus ventas a plazos u obras de infraestructuras a cambio de materias primas en países poco desarrollados, en especial en África, a la larga constituirán una losa que generará una dependencia de esos países durante muchos años[2].

China para salvar su reputación ha intentado vender el relato de una brillante gestión de la pandemia, obviando sus errores iniciales y atacando a aquellos países, caso de Australia o cualquier país con redaños para dudar de la versión oficial. En el plano multinacional, China pelea para ocupar el lugar que van dejando los americanos en retirada y para ello ha decidido tomar por asalto ciertas organizaciones mundiales como la OMS, y la propia ONU. Oficialmente, China no busca la hegemonía, o un nuevo orden, como dijo Xi ante la Asamblea de las NNUU. Y puede ser cierto ya que a China en realidad el actual orden le conviene. Y esto es así porque China es la máxima beneficiada de la globalización y ha utilizado sistemáticamente instituciones occidentales de liderazgo mundial como la World Trade Organization para encaramarse al lugar que hoy ocupa. También ha logrado la dirección de cuatro grandes agencias de las Naciones Unidas: Alimentación (FAO), Telecomunicaciones (UIT), Desarrollo Industrial (UNIDO) y Aviación Civil (ICAO) y aún quería una quinta, la de la Organización de la propiedad intelectual (OMPI), pero no lo logró. China simplemente dice que habiendo los EEUU abandonado su liderazgo mundial, no solo en el tema de la pandemia, sino en otros aspectos, está dispuesta a tomar el relevo. Pero su sistema de partido único, no parece un sistema exportable ni asumible ni aceptable por el resto del mundo[3].

China no lo hizo bien al principio de la pandemia, obviando que la provocara o no, al alertar tarde a la OMS, pero Occidente reaccionó peor. Las tendencias de conflicto que se atisbaban antes de la pandemia se han agudizado, pero de forma desconcertante, nadie parece reaccionar. El papel magnánimo de China en la crisis ya se ha olvidado y sólo se la considera como la causante de la pandemia y tras la “ocupación” de Hong Kong, su prestigio ha caído. El comportamiento “agresivo” de China se ha exacerbado amenazando a Australia por investigar los orígenes del Covid-19, a Canadá por la entrega de la Directora Financiera de Hwawey y ha mantenido combates con la India por temas fronterizos[4].Tras las declaraciones ya citadas de ambos líderes en la asamblea general de las NNUU, las espadas siguen en alto.

El Problema de Taiwán

Tradicionalmente ha sido Taiwán el gran escollo para las relaciones China-EEUU. China lo considera un problema pendiente de su revolución y en Taiwán el Democratic Progressive Party, partido por la independencia, no para de ganar cada elección, lo que hace que la solución parezca difícil. Taiwán rechaza la versión china de un país dos sistemas, y más con el precedente de Hong Kong. Una reciente encuesta dio un resultado del 90% de la población que se siente más taiwanés que chino. Por otro lado y ante una posible intención china de conquistar militarmente la isla, existe el documento Taiwán Relations Act de 1979 que establece que: “the United States will make available to Taiwán such defense articles and defense services in such quantity as may be necessary to enable Taiwán to maintain a sufficient self-defense capability. Y el Congreso americano lo confirma: “to maintain the capacity of the United States to resist any resort to force or other forms of coercion that would jeopardize the security, or the social or economic system, of the people on Taiwán”. La administración Trump ha aumentado la venta de armas a Taiwán, incluyendo misiles “Patriot” y F-16. El Subsecretario de Defensa visitó Taiwán el pasado 17 de Septiembre y en Agosto lo hizo el Secretario de Estado de Sanidad, siendo el alto cargo de mayor rango que ha visitado la isla. Así las cosas, un ataque militar chino supondría un conflicto[5].

América Primero

El Patriotismo, según Bernard Shaw es la convicción de que tu país es superior al resto porque tú has nacido ahí. Algo parecido es lo que muchos conocen como el “excepcionalismo americano”, expresión que nació en 1920 entre los comunistas al ver que la sociedad americana era incapaz, como el resto de Occidente, de pasar del capitalismo al socialismo. Pero en realidad la idea del “excepcionalismo” estaba ya en los orígenes de la revolución americana que se hizo para romper los vínculos del nuevo, con el viejo continente. También hay otras razones que lo explican, como las cualidades superiores de la raza sajona, o que los EEUU tiene una misión divina: expandir la libertad a todo el mundo. El pasado 12 de Septiembre el NYT publicó un informe en el que decía que el 80% de los personajes más poderosos del país son blancos, y al único español de la lista, el CEO de Inditex, lo consideran hispano, y por ello no blanco. En realidad esta idea parece que se sustenta en la arrogancia y la estrechez de miras. Aquí está el verdadero problema del “excepcionalismo americano”, la convicción de que los americanos no tienen nada que aprender del resto del mundo. Y eso se ha notado en la gestión de la pandemia[6].

Según Richard Horton editor jefe de la revista The Lancet, la lucha contra la pandemia tiene dos vías: la cooperación o el aislamiento y esto incluye generar dudas sobre los organismos internacionales. Un ejemplo es la frase del Presidente Trump en la cumbre de la ONU en Septiembre de 2019, cuando dijo: the future does not belong to globalists. The future belongs to patriots.” La retirada de los EEUU del liderazgo mundial, como se ha visto en Siria o la retirada de las tropas de Alemania está provocando que China quiera cubrir ese vacío. En este sentido la Canciller Merkel mucho más pragmática que Mr Trump, llegó a decir en Junio del 2020: “hay que reconocer la determinación con la cual China exige un lugar de liderazgo en el mundo y en las organizaciones existentes de la arquitectura internacional”[7].

Si EEUU quiere mantener su liderazgo o sobrellevar su declive con dignidad, debe de cambiar su posición de auto-aislamiento y proteccionismo, que sólo le valdrán para acrecentar su declive. Debe de reunir el máximo número de aliados para, en su caso, controlar a China y eso incluye todos los ámbitos, también el militar. Tratar con desdén a sus aliados, incluida Europa, poner muros de intransigencia contra las organizaciones internacionales o entre países, retirarse de acuerdos y organizaciones, solo traerá más retroceso económico y perder su hegemonía con poca elegancia[8].

Posibles causas de conflicto entre China y EEUU

Varias son las razones que han llevado a esta situación, algunas vienen de antiguo, y otras son más recientes. La principal por supuesto es el gran avance en lo militar y sobre todo en lo económico por parte de China, que lo ha equiparado en gran medida al hasta ahora país hegemón. La implicación americana en Oriente Medio y Afganistán en parte debido al atentado de las torres gemelas, unido a la crisis del 2008, desgastó a los EEUU y permitió que China sin mucho ruido alcanzara a los americanos en muchos campos, algo impensable al finalizar la guerra fría.

La llegada del Presidente Xi, impuso una política exterior más agresiva, regional y globalmente a lo que unió un aumento del nacionalismo. Ante esta situación EEUU respondió con una política de declaraciones que echó por tierra 30 años de apaciguamiento cambiándola por una de competición en todos los campos del comercial al militar.

Por otro lado EEUU, también se ha implicado en la defensa de las libertades de Taiwán, Hong Kong y en la región de Xinjiang y, en lo militar, en el Mar del Sur de China se está produciendo un juego al gato y al ratón que un día puede dar un disgusto, al igual que en el espacio, el ultraespacio y en el ámbito ciber. Los EEUU, es el país en el que el virus ha causado más estragos humanos con un Trump negando el peligro de la pandemia. A diferencia de la pujante China, en EEUU han fallecido cerca de 200.000 ciudadanos, más que en las últimas cinco guerras incluida Corea, el paro ha subido al 15%, el cierre de negocios ha subido hasta un 43%, la deuda pública se ha disparado y se enfrenta a las elecciones más polarizadas de su historia. Por otra parte Beijing considera que Washington se está acercando peligrosamente a la línea roja que establece la situación del “status quo” internacional de Taiwán, país que no es reconocido por la ONU, la OMS, o la organización de aviación civil y ello, envenena las relaciones entre los dos países y China además, presiona a Taiwán con permanentes despliegues militares y reduce el turismo desde tierra firme para perjudicar la economía de Taiwán. El Presidente Xi, no oculta que querría ver a Taiwán reintegrada a China antes del fin de su mandato, aunque una decisión del PC en 2017, permitió que no hubiera límite en los mandatos y por ello podría estar hasta 2030, cuando Xi tuviese 80 años. En los juegos de guerra de los americanos, China podría salir triunfante en una lucha por el Estrecho de Taiwán y consiguiente ocupación de la isla, pero lo más probable es que China espere a contar con mayor superioridad militar y quizás Taiwán se rinda sin luchar. Si EEUU quisiera escalar la situación en Taiwán, China reaccionaría pero quizás buscase un conflicto de baja intensidad en algún lugar del sur del Mar de China, como las islas Donsha o la isla de Taiping o cerca de la costa en las Isla Wuqiu.

En el Mar del sur de China está sin duda el mayor riesgo para el inicio de un conflicto en los años venideros. Siete países tienen disputas territoriales en el área: Brunei, China, Indonesia, Filipinas, Malasia, Taiwán y Vietnam. En 2016 la corte permanente de arbitraje, le dio la razón a Filipinas sobre su derecho sobre zonas que reclama China, y que ha dado lugar a que este país trazara la línea de los 9 puntos. La reacción de China aparte de rechazar la sentencia fue enviar más presencia naval a la zona a la vez que se embarcó en una política de amedrentar a los países que clamaban por sus derechos, haciéndoles ver que no lograrían sus reivindicaciones.

China emplea las técnicas basadas en el concepto de “gray zone” empleando pesqueros y guardacostas para establecer de facto presencia territorial a la vez que intenta evitar el despliegue de buques de guerra, es decir intenta lograr sus propósitos sin emplear oficialmente la fuerza. Hasta 2016, EEUU apenas intervino y eso que China construyó 7 islas artificiales entre 2013 y 2015 y las militarizó, aunque Xi negó a Obama este extremo. Pero desde entonces la US Navy ha empezado a efectuar patrullas para ejercer la libertad de navegación, dos en 2015 y hasta 9 en 2019, así como reconocimientos aéreos a lo largo de la costa y el sur del Mar de china.

Desde que empezó la pandemia, las actitudes de China y EEUU se han endurecido y estos reconocimientos se han incrementado y Washington ha desplegado dos grupos de portaaviones en el Mar del Sur de China, a los que se han unido buques de Australia y Japón. China por su parte ha incrementado un escuadrón de cazas en las islas Paracel, al Norte del mar en conflicto. El 13 de Julio, EEUU, anunció un cambio significativo en su postura sobre las aspiraciones de China, al rechazar cualquier reclamación territorial china sobre la línea de los 9 puntos. Australia siguió esta posición 10 días más tarde interponiendo una protesta formal en las NNUU. Esto alinea a los EEUU con los países del SE asiático que sufren el acoso chino. Hasta ahora EEUU sólo reivindicaba el derecho de paso por esas aguas, ahora además, defiende la legitimidad de las reclamaciones individuales de los países citados.

Los chinos han respondido, modificando el estatus de una parte importante de las aguas en cuestión clasificándolas de alta mar a costeras e implicando a la fuerza aérea en patrullas de largo alcance sobre esas disputadas aguas. El Mar del sur de China ha pasado ahora a ser un espacio volátil, tenso y potencialmente explosivo y el número de buques que han desplegado ambos países en la zona hace que las posibilidades de una colisión o una chispa salte, y aumente el riesgo de que China quiera cobrarse los desaires pasados en tiempos de Clinton[9].

Hay por último una razón importante para un desenlace no pacifico en la guerra fría ente China y los EEUU, que no es otro que la falta de un poder real en la actual coyuntura internacional, capaz de alzar la voz e impedir un conflicto. A diferencia de la situación que había al final de la II GM, con tres potencias claramente ganadoras en el campo militar y también en el moral aunque el bloque comunista no tenía ninguna razón para tener liderazgo en ese campo, pero oficialmente era una democracia y no una dictadura. Un error craso, que todavía hoy perdura. Estos países crearon las NNUU, y otros organismos internacionales, que mal que bien, han regido las grandes normas del mundo por décadas. Esa situación no se da ahora. Parece que ningún país o países, cuentan con la superioridad moral o militar necesaria para evitar que dos grandes potencias entren en conflicto. Foros como el G-20 o el G-7, no parece que puedan sustituir lo que había en Potsdam, y Europa, está inmersa en la tesitura de tomar una decisión común entre 27 países, algo muy poco operativo para tener influencia y sus fuerzas armadas, aunque existentes, no producen el más mínimo respeto. ¿En estas circunstancias qué país u organización impone ahora un orden nuevo?

Conclusiones

Las tendencias que alertaban sobre una guerra fría ente EEUU y China se han agudizado con la pandemia. Las sospechas de su tardío aviso a la OMS, las dudas sobre el origen del virus o si se expandió por accidente o no, es una losa que a China le costará despejar, pese a las ayudas que este país ha dado a otros en el campo sanitario. Aunque Occidente tampoco reaccionó bien. El éxito en frenar la pandemia ha espoleado a China sometiendo a Hong-Kong y amenazando a países como Canadá, Australia o la India, sin contar su política agresiva en el mar del sur de China. China cree que EEUU está en horas bajas y quisiera tomarse la revancha de anteriores derrotas, aunque su régimen autoritario, no parece que le haga ser popular entre el resto de los países para liderar el mundo.

Si EEUU quiere mantener su liderazgo, tratar con desdén a sus aliados, incluida Europa, poner muros de intransigencia contra las organizaciones internacionales, o retiradas unilaterales de acuerdos y organizaciones, solo conseguirán más retroceso económico y perder su hegemonía con poca elegancia. Por el contrario, debe de tratar de reunir aliados, para en su caso controlar a China. Y eso incluye todos los ámbitos, incluido el militar.

A diferencia de la ultima situación de cambio de paradigma mundial en Potsdam, hoy en día no hay un liderazgo claro, ni de países, ni organizaciones, ya que la ONU está en sus horas más bajas y los Foros como el 7G o 20 G, no parecen la solución. La crisis económica de la pandemia podría dar lugar a una recesión, similar a la que hubo a comienzos de la IGM y por ello podríamos estar en un periodo anterior a una tormenta, de la que no sabemos cómo y dónde descargará.

La forma de evitar un futuro conflicto sería que ambos países fueran capaces de lograr un clima de diálogo que les permitiera abordar todas las aristas de la competición: estratégica, política, económica, tecnológica, e ideológica, con un acuerdo mutuo de las líneas rojas y de comunicación al máximo nivel, para evitar una escalada por un malentendido como había en tiempos de la guerra fría con Moscú y definir áreas de colaboración global, que produzca ventajas para ambos: pandemias, cambio climático, o o piratería marítima. Hay que procurar a toda costa que los halcones de ambos países sean conscientes del riesgo que conlleva tensar la cuerda en los puntos donde con más probabilidad puede empezar el conflicto, si no puede pasar como con el asesinato del Archiduque en Sarajevo y dar lugar a la secuencia que desembocó en la IGM. Los líderes de ambos países deben recordar que la patriotería tiende a apagarse después de los primeros cañonazos.

[1] A new world order for the coronavirus era is emerging, Alan Crawford, New York Times, 10-07-2020

[2] "China doesn’t want a new world order. It wants this one", Vijay Gokhale, New York Times, 06-06-2020

[3] Ibídem.

[4] "A new world order for the coronavirus era is emerging", Alan Crawford, New York Times, 10-07-2020

[5] "Beware the Guns of August in Asia. How to keep US-Chinese tensions from sparking a war", Kevin Rudd, Foreign Affairs, 03-08-2020

[6] "What is american exceptionalism", Eric Foner, Foreign Affairs, Agosto 2013

[7] "How will China China influence the new world order?", Elizabeth Mearns and Gary Parkinson. CGTN. 04062020.

[8] "A new world order for the coronavirus era is emerging", Alan Crawford, New York Times, 10-07-2020

[9] "Beware the Guns of August in Asia. How to keep US-Chinese tensions from sparking a war", Kevin Rudd, Foreign Affairs, 03-08-2020