Enrique D. Martínez Campos

España, ¿con un Estado fallido?

Debate en el Círculo Cívico de Opinión. Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial del diario EL MUNDO; Emilio Lamo de Espinosa, catedrático de Sociología y presidente del Real Instituto Elcano; Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo y Josep Maria Vallès, catedrático de Ciencias Políticas y de la Administración. (Foto: https://www.circulocivicodeopinion.es/)

LA CRÍTICA, 2 NOVIEMBRE 2929

Enrique D. Martínez Campos | Lunes 02 de noviembre de 2020
(...) Un grupo o asociación denominado “Círculo Cívico de Opinión” expuso el pasado 19 de octubre una declaración que tituló “Rectificar el rumbo de la democracia española”. Decía que se ha llegado ya al extremo de que en el exterior hay quienes piensan que España se ha convertido en un “Estado fallido”. A continuación dicen que no lo es, pero que la pérdida de la fiabilidad de este Estado ante sus socios, aliados y mercados, es innegable. (...)

En España estamos en estos momentos en una situación de emergencia nacional, muy parecida a la que se padeció desde que en febrero de 1936, a instancias de Stalin, se creó en nuestro país por el Frente Popular.

Sí, de acuerdo; la situación socioeconómica entonces era la de una nación con una economía dependiente en casi su totalidad del sector primario y, por tanto, con unas debilidades estructurales económicas que provocaban miseria y hambre de forma periódica. De ahí que los españoles terminaran matándose entre sí con una facilidad y devoción pasmosa a partir del mes de julio de aquel año. Porque la inmensa mayoría de ellos no tenía nada que perder y pensaban que podrían tener mucho que ganar.

Un grupo o asociación denominado “Círculo Cívico de Opinión” expuso el pasado 19 de octubre una declaración que tituló “Rectificar el rumbo de la democracia española”. Decía que se ha llegado ya al extremo de que en el exterior hay quienes piensan que España se ha convertido en un “Estado fallido”. A continuación dicen que no lo es, pero que la pérdida de la fiabilidad de este Estado ante sus socios, aliados y mercados, es innegable. Por eso es preciso un cambio de rumbo. Pero, ¿cómo se puede conseguir?

Creo que el conjunto de la Administración española, que es lo que constituye el Estado –no la vieja nación llamada España–, no sólo ha terminado fallando, sino sucumbiendo debido a la actuación de unos partidos políticos convencidos de estar por encima de las Instituciones de este Estado.

Véase si no quiénes son los socios y amigos del partido que sustenta al gobierno de este Estado. Todos, sin excepción, demócratas hasta el tuétano y únicos amantes de España y de su Historia. Y que comparten con el PSOE la demonización y destrucción de esas Instituciones. Separatistas, comunistas, filoetarras, golpistas, antisistemas, etc., son la base sobre la que descansa la supuesta gobernabilidad de la nación. Prácticamente igual a la base política del Frente Popular del 36.

Este Estado fallido se ha puesto claramente de manifiesto cuando comenzó la emergencia sanitaria en España debido a la peste china a partir de este año. ¿Dónde radicaba el liderazgo entre los diez grupos políticos aliados del PSOE que firmaron el manifiesto en apoyo del gobierno socialcomunista frente a la moción de censura presentada por VOX el 21 de octubre?

Por supuesto, la crisis del Estado había comenzado mucho antes, desde que el presidente de este gobierno mintió a todos los españoles para encamarse con el comunismo chavista para formar gobierno. Antes y después sus mentiras son sobradamente conocidas. Y ello a pesar de la subliminal propaganda de los medios talibanizados que le defienden contra viento marea, y que nos ha conducido a una situación insostenible por la degradación total del Estado.

Estoy de acuerdo con el Círculo Cívico de Opinión sobre la enumeración de las diferentes crisis que hoy sufre España (octubre de 2020), en las que quien más las sufren son los que posiblemente se hayan creído las ventajas ofrecidas por el “progresismo” y la propaganda gubernamental y los medios talibanizados a su servicio:

-Crisis de gobernabilidad, con cuatro elecciones generales en cinco años y en las que el electorado prefirió la progresía frentepopulista.

-Crisis territorial, como consecuencia de las diferentes Administraciones superpuestas del Estado, que han convertido a nuestro país en una nación políticamente ingobernable.

-Crisis política, por la multiplicación de grupos políticos que lo que buscan, en general, es pescar en aguas revueltas.

-Crisis sanitaria, al no tomar las medidas urgentes necesarias que desde el pasado mes de enero debieron tomarse y que ha provocado una tragedia de 60.000 muertos.

-Crisis económica descomunal, desconocida desde la Guerra Civil, consecuencia de la crisis sanitaria tan mal gestionada, y que en virtud de la crisis territorial, ha convertido al Estado español en un Estado económicamente insostenible.

-Crisis social, derivada de la anterior, que ha provocado un paro masivo y destrucción de empresas, con "colas del hambre". Los técnicos creen que el paro podría llegar al 26% de la población activa.

-Crisis institucional, en la que desde el propio gobierno se ataca no sólo la legitimidad del régimen del 78, sino al Poder Judicial para liquidar su precaria independencia y a la Corona, pilar fundamental de este Estado.

En resumidas cuentas, nos encontramos en medio de la tormenta perfecta. Hay que insistir en lo de la crisis de gobernabilidad. No han sido los turcos, ni los australianos, ni los haitianos los que han venido a votar aquí a los políticos que hoy forman el gobierno más inepto y más caro de esta democracia peculiar. No. Hemos sido nosotros, los españoles, los que lo hemos querido así para que nos conduzcan al desastre. ¿Por qué?

Primero, porque durante estos últimos 43 años la Enseñanza ha estado en manos de las izquierdas y del separatismo, incluida la mayoría del profesorado. Con ello, se han inyectado sin cesar en la mente de los estudiantes de todas las edades las ideas de esos grupos políticos para asegurarse el voto cautivo.

Segundo, por la falta de memoria de los españoles. Cuando comenzó la “primera pasada por la izquierda” con el felipismo a partir de 1982, ¿cómo acabó en 1996? Con un 23% de paro; con una corrupción sin precedentes; con la Seguridad Social en quiebra; con terrorismo de Estado para combatir a ETA y politizando la Justicia para eliminar al Poder Judicial enterrando a Montesquieu. La “segunda pasada por la izquierda” fue la de Rodríguez Zapatero. Además de sus Leyes de ingeniería social inasumibles por un país civilizado, potenció el separatismo en Cataluña y logró para Vascongadas que los asesinos de ETA estén hoy en las Instituciones. ETA sigue viva. Su desastrosa gestión económica -dejó un 24% de paro- acabó cuando tuvieron que llamarlo desde Europa, EEUU y hasta de China porque España podía acabar destruyendo la Unión Europea. Con estos dos terribles antecedentes, bastaría para tentarse la ropa antes de votar socialismo en España. Aun así, los españoles lo han vuelto a hacer para disfrutar de una “tercera pasada por la izquierda”.

Tercero, porque la mayoría de los dueños de los medios de comunicación están del lado de esas izquierdas o de los separatistas recibiendo millones de euros en subvenciones. Sus intereses son, fundamentalmente, económicos. Se han convertido en talibanes de la información, que exigen a los periodistas a sus órdenes –generalmente sumisos y poco leídos- que vendan las supuestas bondades que sus amos quieren que vean, oigan o lean sus seguidores, actuando así como martillo pilón que incuban en las mentes de los españoles lo que tienen que ver, oír o leer y, por lo tanto, pensar.

Por último, la sociedad española está políticamente atomizada por lo expuesto anteriormente, dividida y enfrentada… Pero una parte de ella está ya más que harta de tanto pasteleo, de tanta irresponsabilidad, de tanta corrupción y de tan poco seso en los que dicen que nos gobiernan. Aun así, ¿hay alguien que pueda pensar que vengan los austeros de Europa a salvarnos?

A pesar de que los medios talibanizados se oponen a ver todas estas realidades y defienden con uñas y dientes la tergiversación o la mentira de su equipo de fútbol, perdón, de su partido político preferido, durante los días 21 y 22 de octubre de este año 2020 se puso de manifiesto su postura en la moción de censura al gobierno presentada por VOX. Con las crisis citadas, entiendo que había motivos para ello.

Mientras que el Frente Popular dirigido y pastoreado por el PSOE se mantuvo unido porque todos prefieren que los socialistas se mantengan en el poder para obtener de ellos las mayores ventajas posibles en beneficio de sus ideas corrosivas y disgregadoras, la llamada derecha dio un espectáculo grotesco cuyo protagonista fue el Partido Popular. Doy por sentado que Ciudadanos, en el conjunto de España, no pertenece a esa derecha. Sólo actúa en función de sus intereses electorales. Y así, en la moción, todos se retrataron.

Pablo Casado, presidente del PP, lo dejó claro: “Hasta aquí hemos llegado”, refiriéndose a VOX. No sólo dijo que él y su partido no quieren ser como VOX, sino que se lanzó en un ataque brutal contra el líder de VOX sin que éste lo mereciera. “Empleado del PP”, o que había pisoteado la sangre de las víctimas de ETA. Y para colmo, puso a Abascal y a su partido, incluido el señor Ortega Lara, al mismo nivel o equidistancia que al Frente Popular. El espectáculo del señor Casado será inolvidable. Fulminó con él la posible unidad de la derecha española.

Ya he escrito en más de una ocasión que la situación actual de España se debe, sobre todo, a un tipo del PP llamado Mariano Rajoy. Parece que el modelo rajoyano es el de Pablo Casado. Y lo peor y más inquietante fueron los parabienes y enhorabuenas que recibió desde la bancada de las izquierdas y de los separatistas. Malo, malo, malo…

España se encuentra en una encrucijada gravísima. Además de sus citadas crisis, queda la esperanza de que la sociedad civil reaccione. Ya sabe dónde elegir. Entre un Frente Popular que nos conduce hacia la dictadura marxista, un centro político descendiente de Mariano Rajoy, o una derecha que ya sólo está representada por VOX.

Hoy, 25 de octubre, domingo, el gobierno socialcomunista ha decretado un nuevo Estado de Alarma, que puede durar seis meses. Llega tarde, como siempre, después de sus fantásticas vacaciones de verano. Desde febrero han muerto ya más de 60.000 compatriotas. El gobierno es incapaz de acabar con la tragedia. Ni con publicidad ni con el timo de la cogobernanza. La peste china ha demostrado que España se ha convertido en un país políticamente ingobernable y económicamente insostenible. Y mucho más con estos ineptos al timón.

VOX tenía razones más que sobradas para plantear la moción de censura. El líder del PP fue su peor enemigo. Por eso, ¿España no tiene un Estado fallido? Ojalá me equivocara.

Enrique Domínguez Martínez Campos

Coronel de Infantería DEM (R)