EDITORIALES

Ante las elecciones generales del 20-D

6 Octubre 2015

Sábado 03 de octubre de 2015
El próximo 20 de diciembre de este año 2015, dos días antes del Sorteo de Navidad, se cierra un capítulo de la historia de España que comenzó el 11 de marzo del ya lejano 2004.

En aquellos momentos nuestra historia discurría mal que bien por un camino recuperador de posiciones económicas y políticas, con todos los reparos y servidumbres que queramos ponerle, pero por un camino al fin y al cabo.

El infierno de aquel día hizo saltar por los aires el miniorden establecido propiciando un periodo de inestabilidad notable, así como la aparición sucesiva de movimientos sociales y de otra índole que nos traen hasta la situación actual.

Pero como agua pasada no mueve molino, lo que procede es mirar al frente con esperanza y, sobre todo, con ilusión. Atrás quedan para siempre la política socialista de recuperación del pasado remoto, una crisis económica como no se había conocido ni en los sombríos años del franquismo, una corrupción que parece haber superado todos los límites y, sobre todas las cosas, una decepción de los ciudadanos con la clase política que tardará mucho tiempo en ser superada.

El próximo 20 de diciembre nos tocará escoger un nuevo camino que se presenta incógnito pero apasionante. Y habremos de actuar con inteligencia ese día porque los mimbres que tenemos, los que ha preparado nuestra clase política a estas alturas, no hay por donde cogerlos: un centro derecha que corretea como pollo sin cabeza y un centro izquierda que corretea, también, como pollo sin cabeza. Los demás, como siempre.

Una vez más el futuro estará exclusivamente en nuestras manos; en la soledad de nuestro voto personal. Y todo lo que necesitaremos saber para ejercerlo estará escrito en un solo programa electoral: el de nuestro sentido común.